La aventura de la Isla

La Isla de la Juventud, cerámica hecha por sus artesanos

El título parece el de una historia de corsarios, piratas, esclavos, castillos, fortines de guerra; de la búsqueda de algún tesoro escondido en los confines de un terreno bañado por  el mar, de princesas y nobles caballeros de la realeza, como las escritas por el francés Alejandro Dumas.

Por favor, no sufra usted una desilusión si le confieso que los protagonistas de los episodios de esta semana resultan siete estudiantes universitarios enrolados en un viaje para conocer aún más sobre los lugares de Cuba y su gente; de siete jóvenes interesados, además, en sumar otra locura a la relación de sucesos descabellados cometidos en una etapa inolvidable de su vida, dos semanas atrás.

Meta: Isla de la Juventud. Con meses de antelación parte de la “tropa” gestionó los pasajes para La Habana, luego hacia el Puerto de Batabanó, después los boletos para zarpar en el catamarán hasta el Municipio Especial del archipiélago. Estos trámites pueden considerarse toda una proeza, créanme. Obtener siete asientos para un trayecto tan largo y complejo merece al menos un reconocimiento de la Empresa de Ómnibus Nacionales.

Claro, nada podía ser tan fácil y una hora antes de comenzar el viaje rumbo a la capital sufrimos el primer desagravio al enterarnos que no aparecíamos en el listado de pasajeros. Al final, burlamos el presagio negativo sobre la aventura vacacional, aunque nunca aparecieron los culpables del incidente. Horas después vislumbramos la terminal habanera, luego el mar de Batabanó. Más tarde llenamos la panza del Catamarán “Río las Casas” hasta poner pie en tierra para averiguar cómo llegar hasta el Campismo Arenas Negras, puerto definitivo.

Imaginaba la Isla de la Juventud diferente. Suena pesimista pero mientras recorríamos el boulevard aún sin terminar de Nueva Gerona, municipio cabecera, las descripciones recogidas en los libros, Internet y la memoria de no pocos sobre el olor a azahar y toronja, cultivos exportados hacia otras latitudes décadas atrás; el rugir de las máquinas mientras sacaban el mármol de las entrañas del territorio llamado también Isla de las Cotorras… contrastaban con la sensación de estanco, pereza y una dosis de olvido.

A lo mejor la suerte nos jugó una trastada y cuando creíamos encontrar un pinero de pura cepa resultaban emigrados de Camagüey, Las Tunas, entre otras provincias de Oriente; cuyo deseo inmediato resultaba cruzar el mar para volver al hogar que dejaron, o vivir en el algún lugar del Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, aun cuando la mayor parte de su vida había transcurrido en la Isla del Tesoro, otro nombre dado a este sitio de la geografía cubana.

Las esperanzas descansaban entonces sobre el Presidio Modelo. Tampoco corrimos mejor fortuna. Solo la parte donde quedaron confinados los moncadistas en los años `50 sobrevive de una instalación gigantesca que, pese a ser un sitio cuya historia “(…) abruma y deprime… los hombres devinieron monstruos, algunos pocos héroes, y centenares fueron redimidos por el martirio (…)”, al decir de Pablo de la Torriente, constituyó una de las grandes obras arquitectónicas en tiempos neocoloniales y se erige como testigo de capítulos vitales de la historia patria.

Torres abandonadas, atemorizantes por fuera, destruidas por dentro; marcas del paso de la lluvia y el silencio de lo que pudo ser conforman el escenario para los visitantes. Tarea sencilla no debe ser dotar de matices atrayentes a un sitio destinado a reos -escribo “debe” pues poco conozco de museografía- pero la esencia no radica en tal o mas cual montaje sino en la necesidad de quitarle la soledad a un lugar inspirador de tristeza de por sí.

Pero la realidad siempre nos sorprende con personajes que, al menos yo, agradezco mucho conocer porque sus anécdotas son tan interesantes como las escritas por los investigadores de renombre, o más. Es el caso de una señora con quien conversamos a la orilla de la carretera, mientras aguardábamos una guagua que debía pasar rumbo al campismo y nunca llegó.

Se llama Norma, roza los sesenta, tiene piel agrietada, carácter bravo como el más viril de los hombres y en menos de una hora habló de su llegada a la Isla de la Juventud, cuando emigró de la Ciudad de los Parques; nos conversó de su hijo, médico internacionalista recién llegado de Venezuela; de sus guardias nocturnas como custodio en el Ministerio del Azúcar. Contó de aquella próspera Isla de la Juventud por quien cambió su natal Holguín y hoy añora porque “no es ni remotamente como era cuando llegué hace 25 años”. Una mujer que levantó las paredes de su casa son sus propias manos, sin ayuda de ningún albañil. “Yo misma hice la mezcla. Un día ponía un bloque; otro día, dos…”, confesó.

La imagen de un territorio cuyos recursos pudieran explotarse con más efectividad, la poca expresividad de la mayoría de los pobladores… se mezcló durante los 4 días de aventura con estampas como la celebración de un cumpleaños en pleno campismo, con mosquitos cuyas picadas todavía conservo pero al final me rio de las noches cuando terminamos de comer para recluirnos en la cabaña a jugar cartas como si estuviéramos en una beca y el roce de las arenas negras sobre mis pies-aunque prefiero mi playa Ancón, pese a su suciedad-.

Al final también trajimos en el equipaje de regreso el sabor de la aventura, sitios pendientes como la finca El Abra, donde estuvo Martí en su juventud, junto al recuerdo de una ciudad encaprichada en sacudirse de sus descalabros para retomar la producción de mármol; en enamorar a foráneos y moradores tal como lo hizo con Cristóbal Colón en 1494, cuando el navegante español descubrió en su segundo viaje esa islita de aguas tropicales a la que bautizó como La Evangelista, localizada muy cerca de Cuba.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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20 respuestas a La aventura de la Isla

  1. Marlene cuervo dijo:

    Bueno un martes mas me llenas de recuerdos o me llevas a algun lugar…. Esta vez a uno que “”con la semana que viene, o las proximas vacaciones,, nunca conoci pero con tu campismo me fui y por lo menos cuento con detalles de La Isla del presente. Que trizte para los que alli tambien vivieron lindos y alegres tiempos que ahora splo les queda contar a personas como tu que tienen deseos de conocer y saber esas historias en detalles. Una vez mas gracias por tu trabajo y adelante

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Un placer, Marlene, sevirte de capitán para que conocieras la Isla de la Juventud. Todo se lo debemos a los empeños de una buena amiga que nos escogió para ir al campismo. De no ser por ella nunca hubiera conocido la Isla tampoco…
      Y otro factor importante es que ahora mismo tengo la oportunidad de hacerlo porque con diez años más no hay quien me haga pasar por semejante travesía jajajaja. Un beso y gracias por estar un martes más haciéndonos compañía, nunca faltes a la cita.

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  2. Manuel Alberto Garcia Alonso dijo:

    Jejeje, nunca he estado en la Isla de Pinos y se me ocurre preguntarte si quedan muchos pinos en la isla que ostento tan poetico y peculiar nombre.
    Por lo demas, muy interesante. Cuidate las picaduras de los mosquitos, y preserva las memorias de tu aventura. Mil abrazos, el Manue

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    • Manuel: Muy curiosa tu pregunta, nosotros también nos preguntábamos dónde estaban los pinos hasta que vimos unos arbustos que crecen en el bloulevard de Nueva Gerona. Las picaduiras irán desapareciendo poco a poco, para eso tengo el agua de Ancón, que todo lo cura jajaja. Gracias por acompañarnos una semana más…Mile abrazos también para ti.

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  3. FRANCISCO dijo:

    QUE PENA QUE LA DESIDIA Y EL ABANDONO HAGAN ESTRAGOS EN ESE SITIO OTRORA LLENO DE ESTUDIANTES Y PROFESORES Y CON OLOR A AZAHARES.
    GRACIAS POR LLEVARNOS EN ESTE VIAJE
    UN ABRAZOTE DEL CLAN D E BROOKLYN.

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    • Siempre los llevo a todos ustedes en cada uno de mis viajes. También conversamos con el director del campismo que nos puso al corriente de una serie de alternativas para potenciar los recursos de la isla de la juventud en los próximos años, para llegar al 2015 con una mejoría, al menos eso nos dijo. Me acordé mucho de Yaimi, que de seguro hubiera zarpado con nosotros… Un beso para todos y unos deseos enormes de que todo esté bien…Los quiero.

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  4. Hasta este martes, cuando leí tu post, nunca había estado en la Isla de la Juventud. Ahora, luego de haber disfrutado tu crónica de viaje, ya puedo sumar la Isla del Tesoro a mi lista de sitios conocidos de esta Cuba profunda. Un beso por la osadía de viajar y sobrevivir para contarlo, jejejeje.

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    • Gisse: me alegro hayas podido conocer la isla a través de las experiencias de siete jóvenes aventureros. Como bien sabes-porque ya pasaste por ahí- es en la etapa universitaria cuando uno comete todas estas locuras antes de caer en los compromisos laborales. Esta vez no pude siquiera avisarte, iba de invitado jajaja. Nadie sabe y podamos ir algún día juntos a la Isla, eso sí, en avión que el viaje es más corto jajaja. Un beso y siempre trataré sde sobrevivir a cada aventura-como Indiana Jones- para contar nuevas historias…

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  5. Hector Betancourt dijo:

    Hola Carli, ¡Que cosas tiene la vida! Yo tampoco conozco la Isla de la Juventud, y no seria por oportunidades de ir, pues mi tia Rebeca estuvo varios años allí trabajando como profesora de secundaria, en una de las tantas escuelas que poblaron la isla, cuando en ella los estudiantes cubanos y muchos venidos del continente africano se dedicaban al programa estudio- trabajo y cultivaban cítricos( en su mayoría) para la exportación,cuando en Cuba esto era un renglón importante, como la caña de azúcar, en fin que de la isla que quise conocer por sus múltiples sitios turísticos, como la playa “Bibijagua” con sus arenas negras, el hotel “El Colony” sitiado en la ensenada de Siguanea y que pertenece a la rica plataforma insular, tan famoso por su centros de buceo, en sus aguas tan transparentes, las famosas cuevas de Punta del Este, la finca El Abra, que tu mencionas, los criaderos de tortugas marinas y tantas cosas mas, todo a quedado en el olvido y en manos ineptas que no saben darle o recuperar lo que fueron, está todo tan abandonado y en silencio como las canteras de mármol, que nunca mas oí hablar de ellas y que estudiamos en geografía como punto importante de yacimientos. Carli, espero que tu aventura en la isla que sirvió de escondite a corsarios y piratas del Caribe, la recuerdes siempre como eso, una aventura llena de recuerdos que te han echo escribir y hacernoslo llegar tan explícitamente, el vivir y aprender de un lugar que sin dudas tiene su encanto geográficamente hablando y que con tus amigos a pesar de los pesares disfrutaste, la experiencia seguramente bien valió la pena y al llegar a casa y volcar la mochila, esas piedrecillas de arena negra, te hicieron recordar, la aventura vivida, para ti un beso grande y darte las gracias por tu viaje a través del blog, porque de esta manera he conocido al fin ” la isla de la Juventud”.

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    • Mario dijo:

      Carlos: con este articulo tuyo he recordado mucho mi juventud porque yo vivi en la isla de la juventud durante mucho tiempo aunque soy de las tunas. la parte donde cuentas de la mujer que conociste me recordo lo mismo que yo pensaba cuando vivia en la isla, que habia cambiado mucho desde que yo habia llegado cuando tenia 17 años, hoy tengo casi 60. gracias por recordarme tantas cosas bonitas. saludos, mario

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      • Carlos Luisd Sotolongo Puig dijo:

        Gracias a usted, Mario, por comentar sobre sus experiencias. Nunca pensé encontrarme en los comentarios alguien que hubiese vivido en la Isla de la Juventud, por tanto, el agradecimiento es doble. Conocer a Norma en un momento casi de desesperación, porque la guagua no aparecía, no teníamos otro medio de transporte para llegar al campismo y el sol casi se marchaba, fue algo único porque alegró nuestra tarde y nos hizo ver algo bueno en medio de tantos infortunios.
        No pierda las coordenadas, Mario, y lléguese cada vez que pueda a esta Isla nuestra para que continúe compartiendo con nosotros.Saludos.

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    • Carlos Luisd Sotolongo Puig dijo:

      Hecti, mientras leía tu comentario pensaba por qué no te abres un blog porque escribes de maravilla, con mucha nostalgia y sentimiento. Eso es importante: llegar al lector. En serio, valoraré regalarte un martes para que publiques por mí jejeje.
      Sí, tienes razón, como puse en el post traje la experiencia conmigo y los argumentos para escribir esta crónica que nunca pensé gustara tanto-honestamente pensé sería el post menos comentado hasta el momento-pero la vida tiene cosas tremendas, ¿verdad?.
      Tal vez vuelva a la Isla, pero en avión, porque por mar el viaje es agotador para terminar este periplo incompleto.
      Muchos compartieron sus criterios y coinciden en varios puntos contigo como en que los recursos pueden explotarse mejor, pero estoy seguro este sitio de la geografía resurguirá y volverá a captar la atención de cubanos y turistas en todos los aspectos… ya se dan pasos de avance y eso es un logro, por algo se empieza…
      Un beso y ha sido todo un placer guiar en este viaje hasta La Isla del Tesoro a uno de mis tesoros más valiosos: TÚ.
      Otro beso…

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  6. Elizabeth dijo:

    Carli!!!! Muchas Felicidades (mega atrasadas) ahora que ya estás acá. Me encató todo esto y me parece tan lamentatable como otras tantas que vemos por aca dia por dia. Un abrazo (que espero darte pronto)

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    • Eli, espero para las próximas aventuras puedas sumarte a nuestra tropa. A pesar de todo, el viaje a la Isla valió la pena, si no nunca hubiera podido escribir el post de esta semana, al menos la conocí que mi madre con sus casi medio siglo de vida nunca ha pisado la Isla de la Juventud. Un besote y llégate siempre a la isla nuestra que aquí te espero con un montón de abrazos para darte.

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  7. Luis Yaim Martínez Acebal dijo:

    Carli, creo que en pocas palabras has dejado una profunda huella de ese inolvidable viaje que nos trasladó por confines desconocidos y como bien tú mismo dices nos dejó muy sorprendidos por el abandono de sus lugares, pero a eso le voy a sumar la lejanía de los sitios históricos que tiene la isla más joven del mundo. Pero te agrego, nunca me arrepentiré del viaje porque en primer lugar, conocimos un nuevo paraje de la geografía cubana y ahora nadie nos puede contar al contrario a través de nosotros las historias correrán de boca en boca y gracias a tí, ahora, muchos la conocerán. En segundo lugar, el viaje fue emocionante, sobre todo el catamerán que deja muchas sensaciones. Y en tercer lugar y por último, nos conocimos y compenetramos de una manera interesante. Por lo pronto nos queda disfrutar las emociones vividas y convertirlas en experiencias. Saludos de uno de los siete aventureros de la Isla más joven del mundo.

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    • Seguro, Luis. Este periplo por este sitio fue estupendo. Tú lo has dicho: hay veces que tenemos que ser como Santo Tomás-ver para creer- y este fue uno de los casos. Si no hubiéramos ido a la Isla nunca constataríamos su estado o traer en la mochila todas esas experiencias que trajimos desde los confines de ese pedacito de tierra ubicada dentro de Cuba. Nunca me arrepentiré yo tampoco de estos días que pasamos los siete aventureros. Eso sí, quedan sitios pendientes que andar por mares y montañas cubanas. Pronto verán nuevas aventuras y, por ende, nuevas crónicas de viaje. Felices vacaciones para el resto de la tropa! Gracias por llegarte a la isla-no la de la Juventud-sino esta Isla nuestra de cada día.

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  8. Anabel dijo:

    Que lindo recuento de poquitos dìas,pero se hacìa necesario. Krli la oportunidad fue exclusiva, gracias a la vida, que nos aportó tanto…

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Seguro, Any poquitos días pero bien aprovechados, con aguaceros y mosquitos incluidos jajaja, pero valíó la pena, ¿verdad?
      Eso sí para el próximo viaje exijo la vía aérea jajaja. Un besote.

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  9. Adriana Araña García dijo:

    Tarde pero segura. Aunque la Isla en lo personal se quedó muy por debajo de mis expectativas no me arrepiento ni por un instante del viaje, por cierto muy bien bautizado por ti como aventura. Lo importante son los momentos que compartimos en grupo, mañana cuando le hablemos a nuestros hijos del viaje, sonreiremos al recordar las vicisitudes que atravezamos dignas de Hércules o Prometeo.

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    • Adri!!!!! qué bueno que llegas a la isla!!!!! bueno, la isla nuestra, no la de la juventud jajajaja. A esa demoraremos un tiemecito sin ir, verdad?jajajaja Yo tampoco cambio la aventura de la isla por nada del mundo-ni siquiera por las prácticas jajajaja. Shhhh!!! es un secretico….Tienes razón, los momentos vividos fueron únicos y mut sinceros… eso es lo que nos queda y lo que servirá para reirnos cuando abandonemos la UCLV y nos enfrentemos a la realidad. Un besote y gracias por estar. Espero y no sea la última vez.

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