Fuga a conciencia

Todavía conservo el sabor de la primera vez que decidí obviar todas las ordenanzas, reglamentos y orientaciones de los superiores; cuando mis instintos opacaron toda objetividad y tomaron el control. Esa experiencia- atrasada, por cierto- la viví hace pocos días, a mis 23 años.

En Secundaria Básica tuve momentos parecidos, pero siempre acompañado por el resto de mis compañeros. Fue en noveno grado cuando, por primera vez, huimos todos en masa de aquellas clases televisadas que nunca superaron la aclaración de dudas hecha por el maestro frente a frente, con tiza y borrador en mano.

Ese día cuya fecha no recuerdo, un emisario bajó del aula ubicada en el cuarto piso donde debíamos permanecer hasta las 4:20 de la tarde, constató que la puerta estaba sin vigilancia, dio la señal y los 30 alumnos de mi clase corrimos en estampida, como la manada más indomable.

Después vinieron los años en el politécnico y las evasiones de las clases de Física, pero siempre-repito-por decisión unánime-sin consulta con los maestros, por supuesto- y utilizando la puerta como salida cada vez.

Cuando analizo esas escapadas colectivas con la lupa de mis 23 años todavía inmaduros, resuelvo que también yo me sumaba a dichas sublevaciones de adolescencia para no ser “el voto en contra”, a veces; otras, por la aparente insubordinación de esos años y la tranquilidad de “arder todos en la misma hoguera” en caso de algún inconveniente.

En la universidad es distinto: cada cual asume las consecuencias de sus actos. Eso sí, esperamos los diez minutos estipulados para que el profesor llegue a impartir la conferencia. Si no aparece, cada cual toma sus pertenencias y sale del aula sin apuros, porque es nuestro derecho aunque a muchos profes todavía les cueste reconocerlo.

Nunca rechacé el estudio; al contrario, no me incomoda si el amanecer me sorprende con una libreta abierta, pero no resisto malgastar el tiempo, mucho menos que me obliguen a hacerlo.

Por eso cuando comprendí que había desperdiciado la mañana de ese sábado reciente en espera de cierta funcionaria, cuya llegada estaba prevista de nueve a diez de la mañana para una visita sorpresa anunciada desde el día anterior-¿no era sorpresa…? –, las manecillas del reloj picaban el mediodía en aquel local casi desierto, con poco menos de 30 personas, y ni siquiera aparecía la sombra de la inspección, no lo pensé dos veces y violé, como pude, lo normado en el curso de capacitación que recibía.

Ante la imposibilidad de salir por la puerta principal, porque estaba custodiada para impedir la partida de quienes regresamos después del receso y así la visita encontrara al menos unas pocas sillas ocupadas de cuatro locales que debían funcionar, vislumbré en la ventana ubicada al final del aula la vía perfecta para huir.

Solo una insinuación nos bastó a una buena amiga y a mí para dirigirnos al fondo, asomar la cabeza, ambientar imaginariamente aquel momento con la música del filme Misión imposible, calcular la altura del muro entre el alféizar y el suelo, saltar, apresurar el paso hasta doblar la esquina y caminar rumbo a casa como los más experimentados prófugos.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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16 respuestas a Fuga a conciencia

  1. Manel Peris dijo:

    Entiendo que son varias cosas en una sola, porque quien niege que siendo mas joven no hizo “novillos”(asi se le dice en España) miente como bellaco.
    Una cosa es hacer novillos cuando se es joven, adolescente, por presumir, por poder contarlo, por hacerte “el machon”, es una edad en la que casi no te puedes negar, es saber que se siente en estado de ilegalidad, en fin experiencias nuevas, que tampoco dudo en que se tengan que vivir.
    Otra bien diferente es escapar de una reunion o no acudir, que para el caso es lo mismo y sin duda cuando lo haces con una edad ya madura son razones mucho mas ideologicas y de caracter que las “chiquilladas” de jovencito, a mi, como a ti, me encanta la puntualidad, no hablo del minuto exacto, pero si de respetar con quien has quedado , soy de los que prefiere llegar 5 minutos antes que 5 minutos despues, pero no tolero estar mas de 15 o 20 minutos esperando en una cita, sea del indole que sea, incluso para salir de fiesta rumba y pachanga, que hasta para eso , creo yo, se debe respetar a la gente con la que has quedado para pasarla bien, y no hacer malgastar el tiempo a los demas.
    Como decia mi papa(EPD):A la unica cita a la que quiero llegar tarde es a la de la muerte, por mi que siga esperando.
    Dicho esto, os dire, ya en tono jocoso y divertido, que estoy felizmente casado con una cubana desde hace 5 años, y cada mañana desde hace 5 años espero pacientemente en el carro a que salga de casa y dirigirnos al trabajo.
    Moraleja:El amor todo lo puede¡

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    • Muchas gracias, Manel, por llegar al blog por primera vez. Coincido con usted en que en la adolescencia la influencia del gurpo es determinante a la hora de hacer trastadas como esta. Ya cuando somos mayores, más allá de una cuestión ideológica, yo diría que es una cuestión de madurez; de aprender a apreciar el verdadero valor del tiempo, ese valor eternamente irrecuperable.
      Yo tampoco me considero inglés por esa parte, como usted. Espero pacientemente y si me avisan, pues más espero… pero cuando soy yo el que debe de ser puntual sí soy un reloj, en eso tenemos el mismo punto de vista.
      Muy sabio el dicho de su padre, gracias por compartirlo… Tiene usted razón: el amor todo lo puede.
      Gracias una vez más y ya sabe que aquí nos encontramos los martes, cada vez que pueda lléguese a esta dirección. Aquí lo espero. Saludos

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  2. Ves, Carli, que tenemos hasta fugas en común? Tú brincaste por una ventana, yo me escapé por una cerca, solo que en eso de las escapadas yo fui un poquito más precoz, jejeje. Besos, que al cariño no hay quien le ponga talanqueras…

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    • Gi: esto de la fuga tiene su morbo, eh? Con lo puntualito que yo soy mira lo que hice…y que conste, para todo el que lea este post con los comentario, no pensé en Gisselle Morales, ni me inspiré en ella para brincar esa cerca!
      Tú te imaginas que ahora piensen que eres una mala influencia para mí? jejejeje
      Un besote. Soy feliz. Al fin logré escuchar tu voz!!!!!!!

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  3. Hector Jesus Betancourt García dijo:

    …Un relato antes vivido,con una descripción ,optima en detalles y la adolescencia como amparo, hoy mas maduro, pero con el ímpetu que caracteriza a los jóvenes, motivó la gran escapada, a mi modo de ver un titulo de película, “La Fuga Perfecta” ja ja…. Debía tirarte un poquitín de las orejas ? Rotundamente No ! por que sé que eres responsable de tus actos y cumplidor del deber, eso ya te exonera.
    Que decirte yo de las veces que me escapé de la Vocacional, me iba a Sta. Clara centro, y entraba al cine, paseaba por el parque y merendaba en la cafetería “Los Paragüitas” y a la heladería “Coppelia”, me encantaba ir a Coppelia, ¡Que tiempos! Y todo esto ocurría, cuando tocaba clase (2 turnos seguidos) de Marxismo, con la profe Panchita, Galy puede contarte, otras escapadas o fugas eran de noche, cuando tocaba lectura y aprobación del pleno estudiantil, madre mía !!!! Es que corría y me escondía mas que Bambi de los cazadores. Un beso y te espero como siempre en el proximo blog.

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    • Por favor, Hecti, no me tires de las orejas!!! Te prometo que no lo hago más, bueno…. si tengo los dedos cruzados no lo puedes ver jejejejejeje
      Aunque tú no eras tampoco ningún santo, eh? Creo que Isabelita te tiene que regañar!!!jejejeje
      Un besote, ya me tenías preocupado porque no sabía de ti. Te quiero.

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  4. Maria Perez Mena dijo:

    Y quien no ha hecho “Campana” como decimos aqui, bien para ir a cine al parque o habias quedado con algún amigo, eso sí a mis hijos y alumnos siempre les dije que era mejor decir no voy a ir a clase hoy o bien profe me marcho no espere por mi para empezar, pero sólo se quedó en teoria en la práctica no era así, eso es distinto a que te den un “plantón” que no se avise que por el motivo X la persona no va acudir a la cita concertada, a eso se le llama falta de seriedad, de ética, de profesionalidad y de pensar un poquito en los demás,te advierto que yo hubiera hecho lo mismo.
    Un abrazo y hasta el próximo bloj

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    • María, coincido plenamente contigoç. La impuntualidad deja mucho que decir de la educación de la persona, Un imprevisto le puede surgir a cualquiera porque somos humanos, pero esa impuntualidad porque sí, porque mando más y hay que esperar por mí es otra cosa muy diferente.
      Me alegra saber que tú hubieses hecho lo mismo. Para la próxima te aviso para que te sumes jejeje.
      Disúlpame esta respuesta tan atrasada, pero esta impuntualidad sí no depende de mí. Nos vemos el próximo martes. Un saludo y ya sabes que aquí te espero.

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  5. manuel640602 dijo:

    Jejeje, Carlos Luís se escapó!
    Fantástico, mi socio, espectacular! Rebélate, Carlitín, conviértete (si no lo eres ya y desde siempre) en un inconforme, un raro… De ellos está necesitado el mundo, de gente como tú, que no soporta la falta de respeto, que no aguantan lo que está normado y no es coherente, que se yerguen y protestan porque tienen la razón y exigen que se les regale el derecho a vivir de forma poco común, según el punto de vista de los otros, los que exigen que permanezcas sentado a pesar de que ellos no llegan…
    Bravo, muchachón, palante y parriba!
    Que viva Carlitín el rebelde escapao!

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    • Manuel, una y mil disculpas. Tu comentario se había alojado como Spam y es solo hoy, cuando vengo a programar la entrada de mañana que lo veo. Lo siento muchísimo, con el Lente pasa igual, te contesté la semana pasada y ahora veo que nada. Estos tragos amargos de la tecnologia me ponen de un humor terrible.
      Vaya! qué emoción! Oye que tampoco es para tanto jejejeje. Bueno, al menos no me siento solo como un ciho raro, porque sé tú eres igual. A veces me prgunto por qué se ha perdido la puntualidad para llgar a los sitios…
      Un abrazo, Manuel y discúlpame otra vez. Nos vemos en unas horitas.

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  6. María Muñoz dijo:

    Esos momentos son los que nunca se olvidan, tan repentino, tan inesperado, que siempre recordaremos,dentro de muchos años, cuando entremos de la mano de nuestros niños al aula;puede que te diga: CHARLI,TE ACUERDAS…, en ese momento haremos memoria y comenzaremos a reir indefinidamente. Aunque sea algo tan simple, es importante para mi, recuerdos de mi juventud y huellas de mi rebeldía, cuando solo por irle a la contraria a quien me quería retener, me aventuré por esa ventana sin importarme ¨el después…¨ Fue UN PLACER, Y SIEMPRE LO SERÁ. Felicidades otra vez y gracias por hacerme meditar sobre algo, que si no lo llegas a publicar, puede que no lo tomara así. Kiss

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    • Seguro, Mari! Anécdotas como esa alegrarán nuestra vida cuando peinemos canas. Entonces, quienes las escuchen nos dirán “origan, ustedes eran tremendos”jejejeje. Ese episodio aventurero nos ha marcado, esa rebeldía con causa, en este caso….
      Ese sábado fue inolvidable-ay, por Dios, eso me sonó a los párrafos que hacíamos en la primaria jejejeje- pero fue así, una experiencia única.
      Nos vemos en la próxima fuga, digo, el próximo martes en la isla nuestra!!! Un besote

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  7. He tenido una semana muy atareada y llego un “porquito” tarde para dejar un comentario a pesar de que me caracteriza la puntualidad y me incomoda la espera aunque la disculpa aflore como respuesta justificada a la demora. Lo que experimentaste es algo que hoy día se ha convertido en cotidiano sin medir las molestias que ocasiona y lo peor no solo prima la pérdida de tiempo sino además de confianza y falta de respeto.
    Si además me ponen un custodio a cuidar mi permanencia entonces salto desde la última ventana del lateral derecho en el antiguo convento San Fco de Asís como lo hicimos en mi época de enseñanza primaria, si el receso era a puerta cerrada como método para mantenernos a buen recaudo, salida repetida en otras ocasiones propio de una reacción cuando se lleva en los genes la intolerancia a la imposición.
    Ah! recibi regaños, los que no influyeron de forma positiva, pues te hubiera hecho compañía en esa escapada. Un abrazo Mayra

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    • Mayra, no importa cuándo llegues, clo importante es que no dejes de hacerlo. Mírame, a punto de publicar otro post y es ahora que puedo contestar los comentarios pendientes.
      Es una pena que sensaciones como esta se hagan cada vez más presentes en la cotidianidad. A veces envidio la puntualidad de los ingleses, que estoy seguro a alguno también se le habrá ido la hora alguna vez.
      Oigan, que parece que estoy reclutando gente para la proxima escapada jejejeje. María Pérez también se suma. Ay, Dios mío si alguien lee este post, los comentarios y las respuestas, por favot no imaginen nada raro. Todo es broma jejejeje.

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  8. Así que fuga, ¿no? qué historia esta que nos cuentas! como me ha gustado leerla!!! Un abrazo grande, Carli.

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  9. Ya ves, Ley, soy tremendo! Un besote

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