Realidad esotérica

La Popa es un barrio que delimita el norte del perímetro urbano de Trinidad. De calles y callejones irregulares hasta el extremo, este sitio se erige en la loma donde reposa la ciudad. Desde la Vigía, cúspide situada metros más arriba, aguarda una vista panorámica del terruño desde los techos de tejas y palacetes coloniales hasta distinguir, al fondo, la península Ancón son su mar, ese inmenso hilo azul en el horizonte.

De pequeño corría hacia el cerro para mirar el atardecer. Sin embargo, nunca noté que tras pasar los pilotes de cemento sembrados en la calle para enmarcar un área del Centro Histórico, se abren las puertas a una realidad esotérica; un universo paralelo a la archiconocida imagen de la villa.

Mientras la alborada desplaza los residuos de la noche en otras partes del pueblo, calle arriba, donde los caminos se convierten en un laberinto, amaneció hace mucho rato.

Así lo comprobé cada una de las mañanas cuando enfilé mis pasos hacia el distrito número 5 de La Popa para supervisar a los cuatro jóvenes a mi cargo, responsables de censar cada uno de los domicilios del lugar, como parte del recién concluido Censo de Población y Viviendas.

Por esos lares se vive sin apuros porque “las cosas hay que cogerlas con calma, mi china. Si te agitas, te fermentas y hay mucho calor para estar en la funeraria”, le decía una mujer a otra. En la esquina, el mismo señor del día anterior llegaba con una jaula en mano, ésta con su respectiva tirita de tela roja para proteger de los malos ojos al tomeguín atrapado dentro de las varillas de punta, listo para “matar el tiempo” con el compadre que le esperaba.

En el patio de una casa ubicada en el callejón Sal Si Puedes una mujer lavaba a mano la ropa sucia a cielo abierto, restregaba contra sus puños el cuello de las camisas de uniforme para dejarlas impecables; a la vez, escuchaba la novela trasmitida por Radio Sancti Spíritus. Al filo de otra arteria asomaba un hombre que arreglaba bolsos de mujer sentado en la puerta, sin complejo alguno.

Sobre las once las ollas de presión comenzaban a cantar, el olor a potaje fresco se mezclaba con el aliento etílico del borracho que aún no había pasado la resaca del día anterior y ya tenía otra botellita en sus manos e iba feliz con su paso zigzagueante, entonando una versión libre de un bolero.

Subido en aquella loma recordé cuando descubrí hombres dedicados al quehacer de la randa y junto a la aparición de nuevas estampas que coloreaban el día, pensé otra vez en las historias escondidas por esos vericuetos, cuya escritura todavía está en deuda; en las imágenes que el lente de una cámara captaría con tan solo hurgar en las entrañas del territorio.

Al menos me confortó ver parejas foráneas por esos rumbos de Dios, dispuestos a admirar paisajes distintos al de la playa, el valle, entre otras opciones turísticas.

Después del mediodía llegaron los enumeradores. El primero habló de una señora que encendió la batidora en cuanto le vio llegar, para hacerle un batido fresco; el segundo contó de su experiencia al censar una casa con trece convivientes emigrados de Santiago de Cuba; la tercera habló de Fulana cuando le brindó un pan de la tienda con mantequilla echa en casa y el cuarto imitó la mala cara que le puso Mengana al abrirle la puerta y compartió el sofoco de cuando un perro casi le muerde el pie.

“El Censo de Población y Viviendas es como una foto para mostrar lo que sucede en Cuba a partir de determinado momento, en este caso, desde el 14 al 24 de septiembre”, nos dijeron infinidad de veces en la capacitación previa. Yo recordaba la frase mientras volvía a casa y la contrastaba con las imágenes que fijé en mi memoria para escribir después.

Esas instantáneas cotidianas dieron un vuelco al proceso de poner pegatinas en las puertas de las casas y llenar planillas. Ellas constituyen mi botín en la masiva investigación realizada. Tal vez no tengan colores tan vivos como las de la televisión y queden soslayadas por fríos resultados estadísticos, pero yo las defiendo a mansalva porque, gracias a ellas, miré otro rostro de mi ciudad.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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20 respuestas a Realidad esotérica

  1. Bonita experiencia, conmovedor relato.
    En el año 1982 trabajé en un censo en Trinidad, caminé lugares de la Barranca que no imaginaba existían, luego en el censo anterior(2002) fui seleccionada para tocar a las puertas de muchas familias en Sancti Spíritus, lugar donde resido, y es una realidad que vas conociendo en la medida que obnservas a tu alrededor, te cala los sentidos y exhalas suspiros pues no alcanzas a comprender si queda solo reservado para los que tienen esa oportunidad, múltiples contrastes con matices grises propios de esa realidad y quizás no llegas a ver ese hilo azul en el horizonte que nos declara una ciudad con costas pero hay muchos otros lugares en Trinidad, en Sancti Spíritus…Cuba que tienen la estampa del lugar que recorristes, también hay matices que alcanzan el color del uniforme que los niños, niñas, jóvenes de esos lugares llevan con alegría y cuando enferman pueden haber otras preocupaciones pero saben tendrán atención médica, podemos entonces encontrar una expresión seria como le sucedió al enumerador entre muchas sonrisas, acojedoras dando bienvenida, encontrar además la idiosingracia del cubano, su humildad, espontaneidad, desenfado… que debería pasar a la acción para no quede como una foto todo lo que sucede en la isla nuestra de cada día.

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    • Mayra, me alegro mucho que me entiendas, que tú también hayas encontrado esas estampas cuando anduviste por las calles espirituanas y trinitarias. Cada día que subí a La Popa lo agradecí, cada día nuevas historias… tantas historias que no puedo contar aquí porque el post sería interminable. Otra experiencia que contaré a los míos cuando sea viejo. Un beso y gracias por llegar un martes más a esta dirección.

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  2. manuel640602 dijo:

    Sabes, Carlitín, tu post de esta semana me sabe raro… Por qué? Caramba, es un rarísimo contrarste entre la clásica amabilidad del trinitario, su encanto de siglos y esa dejadez desafortunada de quienes no se quieren agitar o fermentar. Quizás me haya dejado influenciar porque conozco el “aire” cubano actual, en relación a cogerlo todo con calma y cuando digo todo es todo: trabajo, estudio, tiempo libre,… TODO! No es mejor prestarle atención a las cosas que se lo merecen y olvidarse de las otras? Esa cosa rara de filosofar como si nada fuera importante no me gusta y en última instancia, estar en la funeraria es siempre bochornoso para los que han perdido a un ser querido.
    Jejeje, quizás esté yo hoy de mala vena… Por otra parte, excelente foto del Censo. Gracias por el blog. Un abrazo, el Manue

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    • Mnauel, gracias por tus palabras. La expresión me llamó la atención no por el sentido de dejadez sino por una manera muy peculiar de asumir la vida, y eso a veces lo envidio. Muchas veces, o la mayoría de ellas, nos atormentamos persiguiendo sueños absurdos, o nos ahogamos en un vaso de agua por cualquier cosa y al ver esas mujeres tomarse la vida a como viniera sentí envidia. No te preocupes, yo nunca sería así, pero a veces no puedo sorprenderme del modo minimalista que viven los otros, sin pensar en qué sucederá después… Un abrazote y no te preocupes que no estás de mala vena jejeje. Es tu criterio y todos aquí lo respetamos. De qué serviría que todos pensáramos lo mismo? Nos vemos el martes. No faltes.

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  3. Mayra dijo:

    Carli, me he divertido mucho con tu post…realmente has puesto a tu relato los colores y el sabor justo. Te confieso que esa zona no la conocía mucho. El año pasado fui hasta la iglesia con dos amigas muy queridas y recorrí un poco esas callecitas. Como bien dices, es otro mundo.
    Yo también participé en el censo del ’82, recuerdo que la calle Desengaño fue una de las zonas donde trabajé. Aunque con características diferentes, también fue otra mirada a la ciudad.
    Gracias por el post…y los recuerdos!
    Un beso,
    Mayra

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    • Mayra, como te expliqué en el facebook, tu comentario me entró como spam. No sé qué le sucede a la plataforma que de vez en cuento da unas perretas tremendas. Hace unos días estaba mirando varias fotos que tengo de la iglesia de la Popa hace un tiempito y es una pena cómo se ha ido resquebrajando…qué bueno saber que los recuerdos son compartidos-como el lente jejejeje- y también esta perspectiva diferente de mirar a Trinidad desde los barrios que la integran… Un beso y gracias a ti por seguir esta isla.

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  4. Javier dijo:

    Tengo experiencias de ese barrio, recuerdo que tú mismo me llevaste a conocerlo en una ocasión, subimos a los restos de la Iglesia y disfrutamos del paisaje…sabes, recuerdo los zapatos enredados en los cables, escenificando una protesta, como hacen los negros en Hárlem, que tendrñan en común La Popa y Hárlem, no sé, pero algo sé, te conviertes en uno de esos tipos medios locos que van contando cuentos por ahí, ten cuidado, eso crea adicción, puede traer problemas con los sueños, cominzas a ver mundos inventados, aunque sé que Trinidad, la Santisíma Trinidad es uno de esos mundos, dónde los locos como tú, viven sueños inventados…gracias mi cuñi…jajaja…excuñi…por los momentos y este grato recuerdo…Carajo, ahora además de excelente fotógrafo, mira cómo escribe el chiquito…vaya carajo…

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    • Javi!!!!! qué alegría, compadre!!!!!!!! Muy gratificante tus palabras, de verdad. Me has sorprendido muchísimo. Llégate siempre que puedas a esta islita que donde conversamos los martes.
      Recuerdo la vez que te llevamos loma arriba. La imagen de las zapatillas colgadas en el tendido eléctrico todavía está. De hecho, le hice una foto para publicarla en mi fotoblog más adelante. Tú viste con tus propios ojos cómo se vive por esos rumbos… así que las palabras sobran.
      Un abrazote, Javi. No importa que ya no seas mi cuñi, Aquí tienes una casa con las puertas a biertas y lo sabes bien.

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  5. rayma dijo:

    Sabes Carli ? hace muchos años estuve conversando con un señor que era RosaCruz. Cuando le dije que era de Trinidad hizo una expresión de admiración y me enseñó un extraño mapa. En el se situaba a Trinidad en uno de los puntos, el más bajo, de según él, un triángulo esotérico universal. Me contó sobre las Logias que se habían construido en Trinidad. Quizás de ahí viene ese “estado” en el que pervive la villa desde su fundación. Esa calma y ese “todo llega” de los trinitarios. Siempre comentan los forasteros que la ciudad tiene un “no se qué” que la hace única, una manta mística que todo lo cubre. Dice un amigo que Trinidad está llena de locos ilustres o estaba , no sé, pero lo que si te puedo decir que el trinitario de pura sepa es aletargado, arraigado a la vez que existen hilos invisibles que lo empujan a no quedarse quieto. Mientras que aparentemente disfrutan de un café el sillón no deja de moverse de un lado a otro. Contaba Enrique Serpa que mientras recorría la ciudad perplejo, una señorita le decía desde los balaustres de una vieja ventana que Trinidad era la ciudad de las “tuberías” al preguntarle porqué esta le respondió: porque aquí todo el mundo “Tuvo”. Pero ahí están los trinitarios rehaciendo su ciudad cada día sin apenas preguntarse por qué y sin apenas conciencia. Hace unos cinco años más o menos yo descubrí también en la cercana calle de Gutiérrez una Trinidad que no conocía, me quedé perpleja pero ahí estaba y es bueno que de vez en cuando nos adentremos en esas profundidades, eso alimenta y forja y sobre todo coloca los pies sobre la tierra.

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    • Rayma, un martes de esto te voy a regalar el espacio para que nos cuentes de esas historias tan maravillosas como esta que compartes con nosotros esta semana.
      Creo que nunca nadie ha podido decifrar a ciencia cierta qué es forma ese halo misterioso, ese hechizo que tiene Trinidad. Ya lo he dicho muchas veces, el regionalismo del trinitario es único, se nos identifica estemos donde estemos. Será por ese apasionamiento que sentimos, aunque no hayamaos nacido en la misma villa. Tal vez, aunque el regionalismo no sea suficiente y no levante edificaciones en ruinas, sea el motor que nos mueve, que nos impulsa a no dejar caer la ciudad, a descubrir siempre más….Un besote bien grande.

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  6. María Muñoz dijo:

    Qué más puedo decirte, Charli, que no te esperes? Como tú mismo dices, viste otra cara de la ciudad, a mí me pasó lo mismo, y en estos días he valorado más que nunca ¨mi suerte¨, porque vi cosas muy tristes, cosas que no pensé existieran tan cerca de mí. Me partía el corazón, por ejemplo, cuando le pregunté a una señora : -Por favor, me deletrea su nombre?-, a lo recibí como contesta: -Ay mima, NO SÉ!-, en ese momento no sé quién sentía más verguenza, la señora, o yo. Es triste ver la realidad, que a veces pensamos tan lejos y está justo delante de nuestros ojos, y si sigo hablando, no creo que pueda terminar, así que es todo por hoy. Como siempre, me encanta compartir tu blog, y sabes te deseo que tenga el mismo o más éxito que hasta ahora.

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    • Mari, gracias por una semana más. Tú tienes tantas estampas que hemos compartido en nuestras charlas vespeertinas que bien valdría la pena escribile una segunda parte a este post. No somos capaces de imaginarnos qué hay loma arriba, o loma abajo, hasta que lo vemos con nuestros propios ojos. Será que a veces somos como Santo Tomás y necesitamos ver para creer, que pensamos que escenas como las que hemos visto solo habitan en relatos de la imaginaería popular. Pero la realidad se impone siempre, nos sorprende y nos demuestra que aunque seamos unos viejitos y necesitemos bastón para movernos, esta ciudad nuestra nunca dejará de ofrecernos imágenes nuevas, nunca dejará de sorprendernos. Un besote bien grande, gracias por llegar otra vez.

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  7. HECTOR JESUS BETANCOURT GARCIA dijo:

    Hola, Carli, con el Censo de Poblacion y Viviendas, seguramente has podido ver y palpar cotidianamente, la vida de muchas familias con pocos y muy pocos recursos, pero como bien dices no falta ese sabor cubano de dichos y maneras de expresar nuestra idiosincracia, somos asi, asi somos, al que llega se lebrinda lo que tenemos, con cariño y hasta con gracia, pues de todo hacemos un chiste, en fin que me parece que ademas de los datos obtenidos en tu trabajo, pues te llevas la experiencia de gran parte de la poblacion, de sus gentes y sus formas y espero chico, que me des algun dato de ese censo, como por ejemplo, ¿cuantos habitantes tiene ahora nuestra querida villa? y algun dato mas que me puedas aportar, que sea relevante, vale!!! un besote

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    • Esas estampas las recordaré siempre, Hecti, cuando vez a mi alrededor a personas quejarse por nimiedades, puedes estar seguro. Fue loma a rriba cuando aprendí a valorar muchísimo lo que tengo y lo afoirtunado que soy. No es que no lo sepa, pero cuando tienes elementos para comparar, entonces le tomas más aprecio a lo tuyo.
      ¿Qué decirte? Ahora viene un período de post censo y luego los cómputos a nivel nacional. En junio de 2013, según han informado por diferentes medios de prensa, darán a conocer los resultados en todo el país. Hasta entonces, sería una especulación de mi parte ofrecerte datos, pero sí estoy seguro que demográficamente Trinidad ha crecido mucho. Un beso y gracias por un martes más.

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  8. Para colaborar un poquito con el comentario de Rayma, les digo que aca, cada vez que los triniutarios que ya llevan fuera de alli mas de 40 anos, se reunen en alguna celebracion lo mas que hacen es ” caminar y caminar por todas las calles, bajan y suben, llegan las casas y salen de ellas….. y el comentario que no puede faltar es “””Con que tranquilidad y paz se vivia en esa Trinidad””””” nadie se alteraba, todos tenian tiempo para todo””” asi es algo existe alli…que lindo que has podido sumar a tus experiencias vividas todas estas , asi sabemos que quedaran plasmadas y no se quedaran en el aire.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Tú lo has dicho, Marlene, algo existe allí, esos rostros que hablan también de Trinidad, esas historias ocultas tras las puertas y ventanas de esas casas enclavadas en ese barrio, loma arriba.
      Una experiencia única, sin dudas, que me ha ayudado a afianzar mi regionalismo, ya de por sí arraigado. Un beso

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  9. k cups dijo:

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