Palabras de almíbar y mármol

El grosor de las páginas guardadas en la carpeta delataba la extensión del discurso. De antemano sabíamos que los próximos 20 minutos parecerían imperecederos.

Decidí confiar en que esta vez las palabras estarían libres de encumbramiento. Tal vez alguien ya le había sugerido que aun cuando se trate de alabar la trayectoria de una personalidad-y esta en especial resulta vital a la hora de hablar de restauración y recuperación del Patrimonio-, no es preciso endulzarlas con adjetivos grandilocuentes-Carpentier expresó que los adjetivos eran las arrugas del idioma-; no se trata de esculpir una imagen de mármol mientras se pronuncia el discurso.

Una vez más revivimos la misma estampa y luego del segundo párrafo, la disertación se escurrió entre las ramas y ella habló de todo cuanto había aprendido aquel “mágico día” cuando lo conoció- al escucharla, aquel encuentro parecía una confabulación planeada por los dioses del Olimpo-. Cuando reparó que ella misma se había erigido como centro de la conversación, forzó el rumbo hacia el cauce principal…, pero el público ya había notado su error.

Recordé una conferencia que nos ofreciera el periodista y escritor santaclareño Yamil Díaz donde, entre otras cuestiones, nos comentó sobre el facilismo que adoptan muchos profesionales de la palabra cuando deben reseñar el quehacer de algún renombrado a propósito de su fallecimiento o la entrega de determinada distinción. “Al final terminan hablando más de ellos que de la personalidad misma”, nos dijo aquella mañana en el salón de conferencias del periódico Vanguardia.

Mientras avanzaba la alocución, más recordaba a Yamil y el Doctor Honoris Causa se deshumanizaba, subía a un pedestal imaginario de mármol y terminaba por convertirse en un ser mítico, perfecto-al final me pregunté si ella creía en su propio discurso y si lo había revisado cuando terminó de escribirlo-.

Solo cuando él tomó la palabra derrumbó la imagen que le habían esculpido minutos antes, y nos hizo admirarlo por lo que en realidad es: un cubano empecinado en el rescate del Patrimonio, un hombre que anda La Habana deslumbrado por el pasado, preocupado por el presente e intentando contribuir al futuro.

Días después, leía la crónica escrita por Raúl Roa a propósito del 30 de septiembre y la manifestación donde la revolución estudiantil tuvo su primer mártir, Rafael Trejo; por vez primera vi el acto de lanzarse a las calles a protestar contra el gobierno de Gerardo Machado como una acción necesaria, común, desmitificada…, lejos de la epopeya recogida en los libros de Historia.

No entiendo la mala costumbre de colocar en un altar a las personalidades, a los sucesos de la historia; de esa especie de canonización democrática. Parece que la bandera tantas veces levantada de permanecer inmunes a la monotonía, el facilismo y los aires triunfalistas en la escritura, al final ondea en la nebulosa y caemos en la rutina-¿acaso infinita?- de esculpir esculturas y pronunciar palabras de almíbar y mármol.

Anuncios

Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
Esta entrada fue publicada en Historias y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

12 respuestas a Palabras de almíbar y mármol

  1. manuel640602 dijo:

    Bravo, Carli, excelente. Ojalá te leyeran aquellos que padecen de ese mal, los que nos martirizan con discursos vacíos o repletos de arengas, los que adornan las ramas del discursos y no se atreven a cavar hondo para descubrir lo auténtico de las raíces.
    Y no es un mal cubano, no, es una enfermedad mundial a la que no se le ve el fin, sobre todo en el campo político.
    Sabes, algunos dicen: a mi eso me entra por un oído y me sale por el otro. Por supuesto, se refieren a que lo escuchado no les deja huella alguna. Pues bien, yo digo: cuando esas frases vacías se acercan a mí, giran en U sin ni siquiera entrar por mis oídos.
    Por lo demás, sigo admirándote por tu valentía. Ojalá todos los periodistas fueran como tú, otros aires soplarías en las llanuras de la “información”.
    Tu yunta, el Manue

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Manuel, es muy importante esa observación que este mal carcome a buena parte el mundo y, en mi opinión, trasciende los marcos políticos y llega al entorno económico, la cultura y hasta el deporte-no han sido pocas las veces en que visto considerar a los atletas como dioses omnipotentes-
      En el plano personal, actitudes así me enervan al principio, pero al final termino prestándole atención para después poder escribir pots como este y autotrazarme la meta de sortear a toda costa esta barrera,en ocasiones invisible, para no caer en semajante ciénaga. Un abrazote.

      Me gusta

  2. Carli: Genial tu post, como siempre. Pero has omitido -por ética, claro- el nombre de la persona que erigió el monumento y ahora me has dejado con una curiosidad terrible. Espero la confidencia, prometo no revelarle el dato a nadie. Un beso!!!

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gisse: No te preocupes, te diré de quién se trata, pero que quede claro: se lo cuento a Gisse, mi amiga saguera, no a la subdirectora del semanario jejejeje. ¿Y si después me sancionas, aun cuando no he salido del aula? jejejeje. Otro beso para ti!!!!

      Me gusta

  3. Dr.Mario Alberto Triana Estrada dijo:

    Genial tu comentario carli, como nos tienes acostumbrado , muy profesional tu manera de abordar este tema que pasa en todas las profesiones .

    Me gusta

  4. rayma dijo:

    Carli: Hace ya algunos añitos, allá por el 91′ asistí a una conferencia que impartió el genial (así con todos las consecuencias del adjetivo)historiador Moreno Fraginals en el ISA. En ella hablaba precisamente de la narración de la historia a través de hechos concretos y no de interpretaciones de los mismos y hablaba también de la importancia de los monumentos como documentos históricos en favor de la memoria de los hombres, esa tan quebradiza y fugaz. Aprendí mucho ese día porque esencialmente nos venía a decir que escribir la historia según interpretaciones adjetivadas responde siempre a intereses y prejuicios políticos ideológicos , religiosos o culturales de quien lo hace y que quien lee o estudia la historia debe hacerlo a partir de documentos imparciales que narren los hechos tal y como fueron sin florituras ni demonizaciones y que corresponde a cada cual en su ejercicio personal de la opinión catalogar lo acontecido. Puso como ejemplo de la cercenación de la memoria histórica, el derribo del águila del monumento del Maine en el malecón de La Habana y el las estatuas de los diferentes presidentes de Cuba en la Avenida de los Presidentes en La Habana. Yo añadiría el derribo de mezquitas musulmanas durante la Edad Media por parte de la Iglesia Católica y viceversa. El derribo de las milenarias figuras de Buda en Afganistan por parte de los talibanes, el derribo de estatuas de Lenin, Sadam etc , la quema de libros durante la revolución cultural china, en fin, ese empeño infinito del hombre en el “quítate tú pa ponerme yo” con razón o sin razón para reescribir la historia con nuevas palabras almibaradas o envenenadas según sea el caso.

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Ojalá muchos hubiesen tenido la oportunidad de asistir a la conferencia ofrecida por el maestro, los frutos se agradecerían sobremanera en estos días. No puedes imaginar lo mucho que he aprendido este curso de Historia de Cuba, gracias a la excelente maestro que he tenido. En sus conferencias te cuenta sucesos curiosos de la historia, tan interesantes como la lucha armada. Hay que despojarse de los sentimientos en ocasiones y tratar de ser juez y parte, así sería mejor. Un beso para todos. Gracias por tu oportuna reflexión.

      Me gusta

  5. Hector Jesús Betancourt garcia dijo:

    Hola Carli, si me parece muy bueno este tema y sobre todo el nombre que le has dado, ese mal está generalizado y creo que es mundial, pues si te dijera todo lo que arengan los partidos políticos aquí en España y sobre todo cuando es la campaña para las elecciones, en fin que todo son palabras bonitas y promesa que luego no las cumplen, pero de ello creo que nosotros tenemos el primer lugar, aquí hay un dicho muy real que es para todo y dice: “Prometer y prometer, hasta meter y después de metido, se jodió lo prometido” así que con esto termino el comentario, pues no quiero decir mas de lo que realmente pienso de discursos llenos de palabras vacías y fraces populistas, que solo quedan plasmadas en pancartas frías, que se quedan obsoletas y el tiempo va destruyendo…..

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Ese dicho tengo que aprendérmelo!!!!jejejejeje. Cuando veo las noticias de España me erizo por completo. Rajoy ha cerrado el puño demasiado a prisa en asuntos que debió haber pensado mejor. Sin embargo, fuera de las fronteras españolas encontramos disímiles ejemplos para ilustrar la persuasión de los discursos y lo más triste es que siguen alzándose con la mayoría de votos aún cuando no aparece ni rastro de la materialización de los sueños vendidos cuatro años atrás.
      Ya lo reza otro dicho tan conocido: del dicho al hecho…
      Un besote, ya te extrañaba por aquí.

      Me gusta

  6. al fin, al fin puedo comentar!! Me pasa como a cierta persona que conozco, que me lee y no me puede dejar comentarios…y yo con Internet en estos días me llevo tan mal que cuando logro acceder solo descargos los post de otros blogs que quiero leerme y me los llevo a casa. Así que, aunque no deje comentarios, sabes que estoy…
    En fin, ¿que yo no iba a comentar?
    Esto me suena, me suena…yo recuerdo aquel día cuando Yamil dijo lo del almíbar…y también recuerdo el día del Honoris Causa y el gran discurso azucarado de…. de la persona que dio el discurso! 😉
    buen post!

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      El recelo con Internet es compartido, Ley, tú lo sabes.
      Y sé que nos sigues cada semana aun cuando el navegador no te deje “levantar la página” jejejejej
      Eso es otra de las atntas cosas que tengo que agradecerte: haber conocido a Yamil en aquella conferencia de Tendencias del Periodismo Contemporáneo.
      También fuiste partícipe de ese día memorable-y nunca mejor dicho-cuando pronunciaron aquel discurso tan “dulce”, tan…

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s