Remedio para el cantor

Remedio para el cantorComo muchos citadinos esperan la tarde para pasear a sus mascotas por parques, avenidas, o por el barrio para presumir del pedigrí del animal, si lo tiene, entre otras cuestiones, al verla llegar con un gallo en la mano a la casa de su hermana, ubicada en el reparto universitario de Santa Clara, supuse se trataba de una versión rural de tal costumbre.

A fin de cuentas, de no ser por la Universidad, el campus erigido a la redonda del instituto de la educación superior sería otro de los tantos pueblitos de Cuba partidos en dos por una carretera. “Ella no tiene perros, ni gatos, sino un gallo”, pensé.

Sin embargo, la hipótesis perdió toda validación cuando ella anunció a voz en cuello el motivo de la visita: regalarle el gallo a su sobrino.

El animal no podía tener mejor aspecto: elegante, bien alimentado, de cresta alta y buen pecho, pero, en aras de demostrar su fuerza, cantó con una potencia capaz de estremecer muros. Ahí empezó mi recelo hacia el recién llegado y supe que no nos llevaríamos bien, tal cual sucedería más tarde.

Alrededor de las diez de la noche volvió a emitir un altísimo “quiquiriquííí”. “Seguro es para desearle felices sueños a los vecinos”, intenté convencerme para no caer en la desesperación. Al llegar la medianoche empezó otro concierto, este con más de ocho cantíos por minuto que me sentaron en la cama, con el corazón sobresaltado. Lo peor era el lugar donde tenía lugar la “magistral interpretación”: justo del otro lado de mi ventana.

“Ahorita se calla”, dije mientras echaba mano a los cojines y dos mantas muy socorridas cuando arrecia el frío universitario- quienes hayan sobrevivido al invierno de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas no me dejarán mentir acerca de las bajas temperaturas en la UCLV- para aplastarme la cabeza. Aún con aquella muralla improvisada para aislar la resonancia, el agudo sonido se clavaba en el tímpano.

Abrí la ventana para ahuyentar al provocador. “Sccchhhh, Sccchhhh”, le repetía para ver si lo espantaba. Él permanecía inmóvil. Empezó a aletear entre canto y canto- o entre acto y acto porque, repito, parecía un unipersonal de lujo-. Tal vez se trataba de una coreografía a mitad del espectáculo. De todas formas, a mí no me daba la mínima gracia.

Probé con agua fría como segunda alternativa. Tampoco funcionó. El silencio duraba lo que el impacto del líquido sobre las plumas. Se sacudía y volvía a la carga. Parece simpático, pero imagínense ¡después de un día de clases, con un calor capaz de enloquecer al ser más ecuánime del planeta que venga un gallo a perturbarte el sueño!

Ante dos intentos fallidos, recurrí a la medida extrema. Llegué al baño, tomé un pomo ubicado debajo del lavamanos, volví a la ventana, asomé la punta del frasco, calculé para dar en el blanco y disparé el chorro de cloro-lo siento, la desesperación no entiende de buenas maneras, no tras fracasar dos veces-. Le di en el pecho. El animal emitió un sonido extraño, como si la voz se le entrecortara y se alejó.

Al día siguiente todos se preguntaban por qué el gallo había perdido tantas plumas en el pecho de la noche a la mañana. “La envidia de la gente. Seguro fue la vecina porque ayer me comentó lo lindo que estaba el gallo”, dijo la madre del dueño. “El mal de ojo es terrible”, mentí.

Si en estos momentos algún miembro de una organización protectora de gallos, o animales en general, lee estas líneas debo añadir en mi defensa que el culpable del caos-en este caso el gallo, aunque parezca lo contrario- está vivo y nuevas plumas asoman en el espacio vacío. Eso sí, ahora canta a la entrada de la casa al llegar la medianoche.

Anuncios

18 Respuestas a “Remedio para el cantor

  1. JAA! DILE A IRI QUE T E CUENTE SUS EXPERIENCIAS “GALLISTICAS” EN LA HABAN!!! SALUDOS Y TE VOY A COBRAR DERECHO DE AUTOR POR LA LOCACION DE LA FOTO!!!!! UN ABRAZOTE

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Fíjate, Jose, que preferí este gallo a uno de los de Mariano jejejeje. Dile a Iris que desde ya tenemos cita para charlar, gallos mediante jejejejeje. Un beso grande para todos!!!

      Me gusta

  2. Me encanta la foto del gallo de Toto que te robaste de la casa de Jose!
    Por supuesto, Carli, los gallos, ranas, perros, gatos, etc, tienen mil historias en nuestras vidas. Has oído un pleito de gatos por la madrugada? O cuando hacen el amor?
    Yo soy un tipo que para dormir necesita silencio (bueno, pretérito, porque Ch. Alberto ronca más que yo y ya me acostumbré). Cuando ando de excursión y escucho un concierto de sapos, por ejemplo, siempre trato de manipularme y me digo: es maravilloso estar en medio de la naturaleza y escuchar sus una y mil voces. A los 3 minutos me lleno de impaciencia y me pongo tapones en los oídos. Si quieres, le llevo algunos en enero, cuando viaje de nuevo.
    Y no me hagas cuentos de las bajas temperaturas en Santa Clara, que ahora, en plena primavera noruega, por las noches tengo menos 5 y por el día apenas 7-8 sobre cero. Pero en dos semanas está pronosticado que suba hasta unos maravillosos 20 sobre cero, así que ardo de impaciencia.
    Buen día, mi yunta! Kikiriquí!

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Shhh, Manuel, no comentes lo del robo fotográfico!!!!jejejeje
      Conozco perfectamente los pleitos de los gatos. Imagínate que cuando el mío vivía, las broncas eran en el techo de mi cuarto!!!
      Ahora que lo pienso, nunca he atentado contra la vida animal-salvo ahora con el gallo-. Entonces, ¿por qué hacen tanta bulla alrededor mío? jejejeje
      Bueno, yo hablo de mi frío, no de esas temperaturas de esquimal jejejejeje
      Cuando vengas, te regalo un gallo?
      Un abrazote, buena semana!!!

      Me gusta

  3. Carli, me reído muchísimo con este post, pero ten cuidado, que si la dueña del gallo descubre el verdadero origen de la falta de plumas, vas a ser tú y no el gallo el que pase el próximo susto, jejejeje. Un beso con sonido de quíquiriquíiiiiiiiiiiiii

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Al menos me consuela que la dueña de la casa no sospecha nada, Gisse. Gracias al cielo ninguno de ellos sabe de blogs!!! así que puedo respirar aliviado jejejejeje
      Gracias por el aviso!!!
      Un besote, pero con otro sonido, chica!!!!!jejejejejeje

      Me gusta

  4. Carlili, no pensé que contaras la historia del cloro y el gallo en el blog jajajaja, sirvió de ejemplo a muchos, como yo, contra los pollos, gallinas y gallos de mi vecino Isidro, pero de verdad que cuando pienso en eso rezo para que, ante las grandes molestias de mi perrito, no lo vea nunca con un mocho de pelo caído, consecuencia de un chorro de cloro, jajaja

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Aniiiiiiii, qué bueno!!!!!!!Prométeme que vendrás más a menudo!!!!! ya tú sabías de esta historia, así que tuviste la primicia jejejeje. ya ves, en esta isla nuestra de cada día se aprende de todo, hasta espantar gallos-aunque de una forma muy, pero muy poca ortodoxa, eh? jejejejeje-.
      Tranquila, que Cujo Antonio es fuerte y bravo, pero no escandaloso, aunque no se lleve bien conmigo jejeje.Si alguien le apunta con cloro tu me avisas para llevarle un gallo al culpable!!!!
      Un besote.

      Me gusta

  5. Realmente Carli, otra historia, de esas que ponen una sonrisa en nuestros rostros, y que nos conectan rapidamente con(me permito decirlo¡) nuestra querida tierra, yo tambien tuve una historia de gallos en Levisa, poblado cercano a Holguin, despues de un puerco asado y unos cuantos cañones acostarte a las 4 de la mañana y que a las 5 el gallo no quiera parar de cantar…en fin ya se imaginan…no tenia cloro a mano¡jajajajajaja.Un abrazo para todos¡

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Gracias por disfrutar esta historia junto conmigo, Manel. Claro que esta es tu querida tierra también!!!!
      Me alivia mucho saber que no soy el único al que ha importunado el canto de un gallo. Ya sabes qué hacer para la próxima jejejeje (por Dios, si me cogen los de Green Peace…)
      Un abrazo para ti. Aquí te espero!!!

      Me gusta

  6. Dr.Mario Alberto Triana Estrada

    Gracias Carli , que risa , exelente obra la que recrea tu bolg, Un abrazón

    Me gusta

  7. Hola Carli, muy simpática tu historia y muy bien contada, No obstante, como animalista convencida que soy, me ha resultado un poco fuerte. Espero que le acaben de crecer las plumas al pobre gallo y que no se acerque a tu ventana…¡al menos a veinte metros a la redonda! jajajaja…
    Consideración aparte merece el tema del frío en la Universidad Central. En los primeros tres años de la carrera que cursé allí – por suerte para mí, debo confesar que Santa Clara no me gusta para nada – los fríos que pasé en el 900 fueron tremendos, a punto que un día me tuve que tapar, nada más y nada menos que con una colchoneta, a pesar de las dos mantas que había llevado de la casa. En fin, historias para contar.
    Buen fin de semana, que ya lo tenemos cerquita.
    Besos,
    Mayra

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Mayra, te doy mi palabra que el gallo está en perfectas condiciones, lo juro!!!así que puedes estar tranquila.Bien sabes del amor que le tengo a los animales, pero el gallo me sacó de mis casillas jejejeje.
      No creas que los fríos de santa Calra han disminuido. Son idénticos!!!
      Un besote y gracias siempre por estar.
      Te queremos.

      Me gusta

  8. Héctor Jesús Betancourt García

    Carli, no había podido comentar tu post, pero me he reído mucho, mucho, de como lo cuentas, te imagino en semejante embrollo, debo decirte, que la última vez que estuve en Cuba, me despertò un gallo a las 6:20 de la mañana, y en pleno Vedado, ya sabes que mis tías viven en 23 y piso 15, pero no me molestò, todo lo contrario, sentí el regreso a mi niñez y juventud, me sentí en casa. Aquí en Madrid, es muy difícil que pueda escuchar el “cántio de un gallo”
    Siempre hubo gallinas y gallos en mi casa y sabes que me encantan los animales, lo del pobre gallo, me imagino tu grado de desesperación por no poder dormir, pero ….. No te aplaudo, tampoco te lo reprocho , vamos a dejarlo en una anécdota graciosa y sin mayores consecuencias , pues es así, se cuanto quieres y has querido tus máscotas.
    Además el gallo, no quedò como el de Morón , ja ja ja, a este ya le salieron plumas nuevas.
    Un besote, te quiero, espero con mucho cariño tu próximo post, pues son “Geniales” y “Sorprendentes”

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Hecti, si te reiste mucho eso fue porque tú hubieses hecho lo mismo jejejejejeç
      Créeme, si el gallo hubiese cantado al día siguiente te aseguro que no te hubiese recordado ni la niñez ni la juventud, sino que te hubiesesacado de tus juicio jejejeje.
      Tranquilo, como le dije a Mayra, el animal está sano y salvo… Un besote. Te quiero.

      Me gusta

  9. Genial, lo he leido tarde, me fue imposible antes , pero me he reido mucho, me hiciste recordar los veranos en la finca del pueblo con los abuelos. Ahora continuo con tus escritos. Un besazo

    Me gusta

    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      jejeje, no te preocupes, María que aquí no ponemos fecha y hora para llegar jejeje. Como siempre te digo, estos post pretenden eso: hacer recordar buenos momentos, esos que nos hacen reir. Un beso grande para ti y feliz semana!!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s