Singing in the rain

Singing in the rain♪(…) I´m singing in the rain, just singing in the rain. What a glorious feeling (…)♪

La lluvia llegó de pronto. Esta vez no fue necesario correr en estampida a recoger las toallas y la ropa del cordel porque ya mi madre, con esa clarividencia suya, había presagiado el temporal cuando aparecieron los atisbos de los primeros nubarrones, y mi acusación de paranoica quedó en ridículo cuando cayó aquel chaparrón a plena tarde.

Siempre me han gustado los aguaceros. A pesar de mi constante alergia y malestares en la garganta, no fueron pocas las veces que salí colgadizo afuera, en el patio de casa, para empaparme de aquella agua caída de alguna nube celestial, como creía. Una vez afuera quería mojar a quienes permanecían resguardados en la saleta, pero Galinka, madre al fin, adivinaba mis intenciones y advertía “No te atrevas, Carlitín, que mojas el piso y tú no limpias”.

El agua de lluvia sabe a viejo -sí, he tomado un poquito, no se asombren-; es más “gruesa” que la del río o el mar, y tiene el sortilegio de desorbitar a algunas personas y provocarles el deseo irresistible de dejar a un lado bolsos, zapatos, incluso cerrar sombrillas, para sentir la lluvia en la piel.  

Así sucedió cierta vez con una africana, hospedada con su esposo francés en mi casa. Ella sostenía con vehemencia que no había regalo más grande que la lluvia, y al caer la primera gota no pudo resistirse, desabrochó sus ropas, cubrió su parte más íntima y se lanzó desaforada, quizá poseída por alguna deidad, a mojarse toda, incluyendo sus despampanantes pechos descubiertos. Según supe, aquella escena provocó el descontrol de dos amigos, quienes sucumbieron al vapuleo de aquella mujer, diosa a sus ojos.

También a mí algún espíritu me nubló el juicio y me arrojó este domingo colgadizo afuera, al sentir el sonido del agua sobre los ladrillos, para bañarme en un aguacero de junio porque perdí el primer aluvión de mayo por culpa de la fiebre.

Bajo el chorro recordé los misterios de que si el aguacero moja la ropa, esta no debe moverse para evitar infectarla con mal olor y las supersticiones de que el agua de lluvia es la mejor para ablandar frijoles duros o lavarse la cabeza, porque deja el pelo más suave. Así lo hacía mi tatarabuela paterna en un tinajón que ha sobrevivido al paso del tiempo y hoy adorna el jardín.

Quise eternizar el instante. Canté bajo la lluvia, como Gene Kelly; pensé en los aljibes de esta ciudad que justo en ese momento engordaban, para ayudar más tarde a palear la sequía de estos tiempos; miré a mi jicotea y mis dos cotorras sumarse a aquella bendición de la naturaleza y agradecí a la Divina Providencia bautizar el suelo reseco de Trinidad.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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12 respuestas a Singing in the rain

  1. FRANCISCO dijo:

    CUANTA ENVIDIA ME DAS!!!!! AUNQUE TUVE LA POSIBILIDAD DE DISFRUTAR D E UN BUEN AGUACR A FINES DE MAYO. SALUDOTES A TODOS POR ALLA

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  2. Manuel Alberto dijo:

    Que vivan los aguaceros bienhechores! Disfrútalos, Carlitín! Hace años publiqué un poema, en mi primer libro, titulado “Malos tiempos para el que ame los aguaceros”. Con otras connotaciones, claro. Has leído “Evocaciones y erotemas”? Horrible libro, de escritor deslumbrado por su primera publicación… Pero ese poema, el último del volumen, me sigue deslumbrando. Lo escribí contra las tiranías… Quizás por eso me sigue resonando. Como los aguaceros! Si va a llover que llueva, lo que no quiero es chin-chin! Como ves, cada dían ando peor de la cabeza! Jajaja!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Lo siento, Manue, pero no he leído el texto. Los aguaceros son una buena fuente de inspiración. Con ese encanto tan suyo te ponen las nostalgias a flor de piel. Eso sí, como tú, prefiero un buen chaparrón antes que unas gotas que solo alborotan el vapor y hacen de las noches un verdadero tormento. Un abrazo 🙂

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  3. Dr.Mario Alberto Triana Estrada dijo:

    JAJAJAJJA, esa escena de la señora que no aguanto un momento para despojarse de su ropa la vivi en tu casa , confieso mi protagonismo en esta historia que hoy nos regala Isla nuestar de cada día , un abrazo a todos

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Bueno, Mayi, tú mismo has confesado. Fíjate que yo omití el nombre de los implicados por cuestiones éticas jijiji. Un beso y gracias por regalarme la estampa para este martes.

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  4. Héctor Jesús Betancourt García dijo:

    Buenos días Carlitin, ya había comentado algo del post después del comentario de Yami, he visto la manera tan explícita de narrar como cae un buen ” aguacero” y luego escampa, como se disfruta de él, como desde antaño se dice lo buena que es el agua de lluvia para la vida doméstica, como ayuda a que se llenen los aljibes de nuestras casas, si su utilidad es válida siempre y disfrutar bajo la lluvia es algo indescriptible.!!!!
    Besos , mi niño.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gracias, Hecti, los aguaceros son mágicos, siempre y cuando no arrasen con calles enteras ni arrastren lavadoras rusas calle abajo jejeje. Gracias a la previsión de nuestros antepasados en erigir aljibes en el centro de las casas, muchas familias de Trinidad encuentran un alivio ante la escasez de agua corriente, pues utilizan el agua de lluvia acumulada en las labores domésticas. Un beso tan fuerte como un buen aguacero.

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  5. raymaluz dijo:

    Lindo, muy lindo tu post Carli. Ahora estamos todos bañándonos en esos prodigiosos aguaceros trinitarios, los conocidos “palos de agua” y sintiendo esa lluvia salvadora que corre por nuestro cuerpo. Gracias.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      ¡Qué bueno que este “Singing in the rain” te haya despertado esas experiencias, Rayma! A lo mejor tienes suerte y cuando vengas puedes bañarte bajo un buen chorro, para refrescar de estas temperaturas de verano. Un besote para todos.

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  6. maria perez mena dijo:

    Muy bonito esos recuerdos y lo que disfrutastes y disfrutas debajo de los aguaceros, aqui mas o menos igual los crios, pequeños la gozan con sus botas de agua, a mi particularmente me encanta me mojarme con la lluvia es muy raro coja un paraguas. Un abrazo Carlos, que el resto de semana sea excelente

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Ya somos dos los que amamos la lluvia, María, y hacer locuras cuando cae. Cada vez que tengo la posibilidad, y no estoy enfermo, al menos trato de mojarme los pies, y siento un alivio, una sensación tan gratificante que me cuesta explicarte claramente. Digámoslo así: es única. ¡Feliz semana!

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