Parecía de madrugada…

Parecía de madrugada…Sancti Spíritus, 4:45 AM

El sonido de mis zapatos, el canto de las chicharras y los grillos interrumpían el silencio de la madrugada. No me gusta ese silencio, se parece a la inercia. Yo odio la inercia.

A simple vista aquel barrio parecía una aldea despoblada, como si un cataclismo hubiese arrancado el último rastro de existencia. Las luces de los postes eléctricos descubrían los portales de las casas con los faroles apagados, las ventanas y puertas cerradas, la basura acumulada en las esquinas. Con los párpados pidiendo a gritos volver a la cama yo caminaba rumbo a la Terminal de Ómnibus por el medio de la calle, como siempre me han aconsejado hacerlo a esas horas, para tener dominio de ambas aceras en caso de apuros.

Parece que la ciudad se ofendió por asociar el paisaje con la desidia, y al doblar la esquina me mostró sus estampas de madrugada.

A pocos metros unos hombres embutían las entrañas de un camión con bolsas de leche. “Arriba, que ahorita se hace tarde y esto tiene que llegar en tiempo y forma”, repetía uno con voz de líder. Los motores despertaron, el vehículo se perdió al final de la calle. Otro camión ocupó el puesto vacío. Los hombres volvieron a llenarlo de bolsas de leche.

Ya en el paseo espirituano, dos barrenderos apartaban las latas, botellas, papeles dejados por los indolentes. Las escobas, con un ritmo constante, musicalizaban el ambiente al rozar el pavimento. Desde el banco un borracho recordaba a Nubia, la mujer de su vida; gritaba cuánto la quería, le reprochaba por qué lo había dejado. Pero enseguida recuperaba el espíritu de macho dominante para entonar a viva voz, con desafinación total, esa canción mexicana devenida en himno para los ebrios: “No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el Rey”.

Rumbo a la Terminal se sentían los cascos de un caballo; también pasaron carros, motos. Las casas erigidas en las orillas también dormían, como las del barrio que había dejado atrás. Una fila de postes eléctricos dividía la carretera, pero a mí me parecía un puente de luces de neón suspendido en el aire con destino al infinito. ¿Y si de verdad llegaran a ninguna parte…?

Las estrellas aún eran visibles en el cielo oscuro. Era casi un cuarto después de las cinco, no había ni rastro del despunte del alba. Parecía de madrugada, pero la ciudad ya había despertado.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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17 respuestas a Parecía de madrugada…

  1. Mayra dijo:

    Lindo post, Carli. También me ha sorprendido alguna que otra vez el ángel de la madrugada. Mientras muchos duermen, una especie de vida paralela se agita en las calles…a veces para bien, otras para mal. No obstante, vale la pena apresar esta magia alguna que otra vez. Ahora mismo, mientras escribo esto, pienso en las calles de Trinidad a esta hora de la madrugada, en la vida que se empieza a mover…el panadero que pregona, los que se apuran para trasladarse a un trabajo lejano…en fin, la magia de la ciudad que amanece.
    Feliz despertar para ti. Un beso.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Así es, Mayra, un universo único se desata a esas horas. Yo mismo pensaba en cuán variopinta resultan las realidades según el lugar donde amanezca. Por ejemplo, a esa hora en Trinidad no siento el sonido de los caballos, pero sí la bicicleta de los panaderos, como bien dices. En Ciego de Ávila casi siempre sentía el cantar de un gallo, en Cienfuegos el ajetreo de la ciudad…
      Un beso, muy pindas tus palabras de este martes.
      Feliz despertar también para ti y feliz semana.

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  2. Manuel Alberto dijo:

    Jejeje, te atrapó la magia spirituana? Lo experimenté mil veces, de SS a Ciego de Avila, Sta Clara o La Habana. Debo confesar que es cuando único me ha gustado SS, de madrugada…
    Lindo post, con un regusto a poesía que me encanta. Gracias, Carlitín!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Debo confesarte que sí, Manue: me atrapó la magia de la madrugada. También a mí la ciudad se me reveló en una especie de lugar encantado…
      Parece que ese día tenía el poeta de guardia jejejeje
      Un abrazo.

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  3. Muy lindo como lo cuentas, pero no me niegues -que nos conocemos- que en ese momento, mientras caminabas en la madrugada, sentías desamparo… caminar solos, ya bajo la lluvia o solos en la noche, nos deja desamparados.

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  4. Dr.Mario Alberto Triana Estrada dijo:

    Bonita historia Carly , yo acostumbrado a las madrugadas he experimentado eso pero siempre cerca de los hospitales donde generalmente veo despuntar el alba

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gracias, Mayi. Las madrugadas forman parte de tu vida, de hecho, sería muy interesante esa perspectiva de ver amanecer en un hospital… A pesar de todo, el alba siempre anima, da fuerzas. Al fin y al cabo, se nos regala un nuevo día cuando sale el sol.
      Un beso.

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  5. Héctor Jesús Betancourt García dijo:

    Hola Carli, la verdad es que la foto del post, parece una guirnalda estelar, es bonita, bueno más bien ” mágica” por el contraste de la madrugada, el silencio, tus pasos, etc.
    Me he reído con lo de ir por el medio de la calle, palabras de mi abuela, cuando sabía que la madrugada sería mi compañía, ja ja. Besos.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      La foto la hice yo, Hecti, en medio de la madrugada. Cuando miré esa suerte de puente de luces de neón en las alturas supe que no podía graficar mejor esta historia que con esa imagen.
      Claro que por el medio de la calle!!!! Para eviatr sustos jejejeje
      Un besote. Te quiero.

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  6. Elda Isabel Consuegra Morgado dijo:

    Hola , joven , soy espirituana y ese post de madrugada , creo q lo hemos vivido todos los espirituanos , y asimismo , por el centro , para tener dominio de las dos aceras jajaja , Muy bonito!!!!!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Bienvenida, Elda, a la Isla nuestra de cada día. Le agradezco mucho deje su impresión en este post y espero contar con su presencia algún que otro martes. Esa madrugada fue especial, única, confieso… para mí también fue una sorpresa descubirir tantas estampas tiernas entre penumbras. Un beso para usted. Regrese cuando guste a esta Isla nuestra de cada día. Saludos.

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  7. Magnifica narracion Carlitos. Te felicito. No soy espirituano pero si he caminado de madrugada por Sancti Spiritus, la ciudad donde nacio mi mi padre, a unos pasos del parque Jesus. Alli regrese hace dos anos. Gracias

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