Enseñar a volar

Enseñar a volarCuando llegó al aula, dispuesta a enamorarnos de la entrevista radiofónica, en segundo año de la carrera, supe que Alicia Elizundia no era una profesora normal. Nada sé de métodos adivinatorios, aunque no era necesario consultar una bola de cristal o las cartas del tarot para presagiar que con ella las clases rebasarían la teoría.

Al hablar de periodismo, se transformaba. Parecía una actriz entregada en el escenario, una bailarina dejando la piel en cada movimiento. Parecía estar poseída, arrebatada… y al mirarte a los ojos te contagiaba aquel delirium tremens,  te arrastraba a su trance.

De ella solo conocía las anécdotas de pasillo, cúmulo de experiencias de años anteriores que pueden ensalzar o destruir a un profesor en un santiamén. De a poco, durante los 90 minutos de conferencias, tres veces a la semana, construí mi propia Alicia.

Aun cuando me tilden de empalagoso, me tomo la libertad de presentárselas.

Alicia Elizundia, la mía, es la periodista que me ayudó a superar el trauma a la entrevista de personalidad, después de una amarga experiencia con un catedrático cuyo nombre debo callar por ahora. Es la profe con quien hablé de mi debilidad por la crónica periodística -considerada menor para muchos académicos, tanto el género como los cronistas-. Pero, por encima de todo, Alicia fue, es y será la reportera que me enseñó a volar, a escalar en el universo de los medios. “Siempre se los digo a mis alumnos: nunca dejen de soñar, pero no esperen sentados. A los sueños hay que ayudarlos a hacerse realidad”, decía siempre.

Y no lo hacía por presumir de filósofa, sino con pruebas contundentes de su quehacer. De no haberse atrevido, jamás hubiese entrevistado a la cantautora Teresita Fernández, José (Pepe) Alejandro Rodríguez, paradigma del periodismo cubano, y tantas otras figuras inalcanzables a nuestros ojos inexpertos.

Quizá porque me siento eternamente en deuda con ella es que me cuesta entender cómo su nombre no aparece en un reportaje publicado en el diario Granma, a propósito de los 80 años de la emisora villaclareña CMHW, una de las más famosas en Cuba. He releído palabra por palabra con la esperanza de haber perdido el hilo en un pestañazo, pero no: su nombre no figura, ni tampoco el de Frente al Espejo, programa de entrevistas que mantuvo a flote muchísimo tiempo.

Me desconcierta. Quisiera creer que tal descuido se debe a su ausencia del medio -está fuera de fronteras por compromisos laborales-, al espacio en página, al número de líneas y hasta algún corrector distraído que suprimió el párrafo donde se le mencionaba. Y aún así me cuesta entender que la Doctora Alicia Elizundia, voz reconocida en el gremio reporteril villaclareño y cubano, autora de libros de testimonio y entrevistas, merecedora de un arsenal de reconocimientos nacionales y extranjeros, Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez (1996),  Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro (2000), Distinción por la Cultura Nacional (2002)…haya pasado desapercibida, tanto su nombre como impronta en la W.

Imagino las miradas desleales que deben haberla circundado por cosechar éxitos, los susurros a sus espaldas…, pero los celos también rondan esta profesión.  Por eso este martes escribo para Alicia, la mía, dueña del don de conmover con las palabras; periodista que en tiempos donde la televisión y los medios digitales se imponen, ella defiende a mansalva el embrujo de la voz y las ondas de radio.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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23 respuestas a Enseñar a volar

  1. Manuel Alberto dijo:

    ME alegra que te rodeen buenos profesores y profesionales de valor. No te amargues, Carlitín, siempre el talento sale a flote, y siempre hace sombra. Y el homenaje que le haces es conmovedor y hermoso. Me gustaría conocerla y agradecerle que te haya formado. Abrazos, el Manue

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    • Manuel Alberto dijo:

      Te acuerdas de nuestro Martí? Incomprendido, incluso por Maceo y Gómez, al menos durante un tiempo. Y luego, a su muerte, simtieron ese vacío que deja la muerte del talento…
      Creo que casi siempre pasa igual. Como dices, cuando la vida es un paseo lleno de talento y buenas obras, pues muchos te quieren menos, que es una forma menos agresiva de decirlo. Y a tu profe la quieren, por lo que veo, sus alumnos… Quémejor? Qué falta hace su nombre en un periódico oficial? El mejor homenaje ya lo tiene: el de los profesionales. Y te incluyo en ese grupo, mi querido periodista!
      Mil abrazos desde el sur de Noruega, con 30 grados, mucho sol, helados a la orilla de la playa y rodeado de mi esposa, hijos y buenos amigos.

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      • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

        A veces también pecamos de esos homenajes post-mortem, que no resisto en la mayoría de los casos. Bien sabes que soy de hacer todo en vida, después poco sirve. Por eso escribo estas palabras a tiempo. Un abrazote para toda la tropa desde la calurosa Trinidad, con temperaturas desquiciantes, casi al borde de la locura jejeje.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Será que, como hijo de una abogada, me duelen las injusticias. Ya sé que no todos somos “monedas de oro”, como dice el refrán, pero hay que rendirle “honor a quien honor merece”. Y Alicia se ha dejado la piel en la CMHW durante tantos años para que no se le mencione siquiera en un pie de foto. Un abrazo, Manue. Tal vez cuando vengas los pueda hacer coincidir. Ella es maravillosa.

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      • Manuel Alberto dijo:

        Pues llegamos en enero, primero yo con mis alumnos durante 30 dias entre La habana, Viñales, Costa Rica (10 días) y de regreso a Cuba 10 días en Trinidad. Pero a principios de febrero llega Inger con mis dos hijos y vamos a estar en Trinidad al menos 4 meses, así que oportunidades para encontrarla y agradecerle que sea tan profesional no faltarán. Un abrazo, mi yunta!

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  2. Anabel dijo:

    Carli, verdad que la profe Alicia fue esencial. Para mí, más que para aprender de dos géneros en radio, para hacer un periodismo pasional, para entregarse a lo que uno escribe o lo que uno escucha, y lo mejor, para transmitir esos conocimientos y sensaciones a sus estudiantes, otro lindo post. Un beso

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Tú bien sabes, Ani, cuánto nos enseñó Alicia. Siempre quedaron inconformidades, para qué negarlo y a veces con el calor de la tarde, en segundo año, queríamos que las conferencias se terminaran, sería falso no reconocerlo; pero, a pesar de todo, Alicia fue de las que dejó huellas; quizá no a todos por igual, pero de que tiene la capacidad de enamorar y entregarse, es innegable, aunque a muchos les pese. Un besote. Me encanta cuando llegas a esta isla nuestra de cada día. Te quiero 😉

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  3. Héctor Jesús Betancourt García dijo:

    Carli, creo que con tu post has realzado a tu profe Alicia, mencionando sus triunfos, sus premios, su saber estar como educadora del periodismo , así que creo, que como lo has hecho, no hace falta su nombre en el periódico Gramma, basta un buen alumno, sincero y aprendiz suyo, para que la Doctora Alicia Elizundia, se sienta orgullosa de su labor periodística.
    Un beso y gracias por tus post, siempre son magníficos.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      No soy mucho de dejarme guiar por premios, Hecti, y lo sabes, pero en este caso era más que necesario para demostrar que esta mujer sobresale dentro del gremio de reporteros. Todavía me siento desconcertado de este olvido, que prefiero confundir con descuido, respecto a su trayectoria. No será perfecta, pero tiene logros que hablan por sí solos, y uno recibe en la carrera el concepto de objetividad periodística, que aun cuando muchos no crean en su existencia, hay ocasiones en que sale a relucir.
      Un beso y miles de gracias por acompañarme cada semana.

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  4. Mayra dijo:

    Carli, apasionado y conmovedor tu post. También yo tuve la suerte de contar con profesores que me enseñaron a volar y entiendo lo que la Dra. Alicia Elizundia ha significado para ti.
    No obstante, pienso que, a pesar de que no deja de ser una gran injusticia el que no se le reconozca debidamente en su medio, el hecho de haber dejado huella en sus alumnos es el mejor premio.
    Un beso grande.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Es tan reconfortante cuando conozco a alguien que ha experimentado lo que yo, Mayra, en serio, porque entonces sé que mis palabras no son un culto a la personalidad, práctica que aborrezco. Alicia no solo me enseñó a volar a mí, sino a muchos en mi grupo y a miles de generaciones de periodistas que han pasado por sus clases. Es cierto que esa satisfacción de haber dejado una impronta en los estudiantes debe hacerla sentir feliz, pero que se le obvie tan descaradamente, no deja de impresionarme.
      Un beso y gracias por tus comentarios. Te queremos.

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  5. Yo tuve profesores que calaron hondo, pero ninguno como Teresa, una mujer genial, incomparable, deudora de Carilda, mágica. Fue mi profesora de Español Literatura en la Lenin y nunca pude olvidarme de ella.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Hola, Rosana. Un beso grande antes que nada. Lo que a ti te sucedió con tu profesora Teresa, me pasó a mí con Alicia y con muchísimos profesores de la carrera, que en su debido momento tendrán sus palabras en este blog. Alicia también es mágica, y hasta algo de mística tiene, quizá por eso la ronden espíritus celosos…
      Besos reiterados!!! Espero repitas la visita.

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  6. Alicia Elizundia dijo:

    “Que un alumno recuerde a un profesor o profesora así, es el mejor premio al que se puede esperar. Ya lo dijo el Maestro “Enseñar es una obra de infinito amor”, y place saber que ese amor es reciprocado. Te doy las gracias a ti, Carlitos, por esta crónica, y a todos los que de alguna manera les he sido útil. Hoy nuevamente he vuelto a cantar junto a Violeta Parra, Gracias a la vida..”

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Pues yo me sumo a ese coro, profe, y doy gracias a la vida por haberla conocido a usted. No escribo más porque sería redundar. Le estaré agradecido eternamente. Un beso bien grande para usted.

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  7. Mayra Madiedo dijo:

    Emotiva y conmovedora.
    La Dra Alicia, la profesora que enseña a volar a sus alumnos e invita a soñar, debe sentirse halagada y recompensada al recibir de sus pupilos el mejor de los homenajes. Tú crónica es el premio mayor y la muestra de su fecunda labor.
    El abrazo de siempre, Mayra.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gracias, Mayra. Bueno, supongo que lo primero que sintió Alicia fue un shock tremendo porque nada sabía de este post en la isla nuestra de cada día. Pero como a ella le gusta que la sorprendan, yo seguí sus enseñanzas…
      Un beso y gracias por disfrutar de estos escritos de martes y siempre acompañarme. Aquí te espero cada semana.

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  8. Dr.Mario Alberto Triana Estrada dijo:

    Es exelente como los profesores dejan una impronta en sus estudiantes , Enhorbuana pra esa profe que enseña sin descansar a punto de partida de lo que ha sido su vida en la profesión.Un Abrazo Carli

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gracias, Mayi, hay profes que uno nunca olvida, y para que veas, ni siquiera veía a Alicia mucho después que terminé las clases con ella, pero supongo que eso no hace falta cuando calan hondo. Un besote. Te quiero mucho.

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  9. Luis Orlando dijo:

    Compré su libro “Sin perder la memoria”, y más que un cúmulo de excelentes entrevistas, lo llevo conmigo como un manual constante para cuestionarme mis insipientes incursiones en un género por el que nos sentimos enamorados gracias a ella. !Qué suerte contar con esos profesores, Qué orgullo decir que nuestras lecciones de Periodismo Radiofónico fueron dadas por Alicia Elizundia! … y por Dalia, y Abel… tan apasionados también.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Por suerte, yo también tengo ese texto, Luis, y formado por ella. Qué suerte! Para mí es la prueba de que esos sueños que la propia Alicia invitaba a dibujar, pueden hacerse patentes gracias al esfuerzo y la autenticidad. que tiene. Sin dudas, fuimos muy dichosos de contar con Dalia, Abel y Alicia como profesores en segundo año del medio radial, pero a los dos primeros sí se les mencionan- y hasta entrevistan-en el trabajo en cuestión. Alicia pasó de largo. Pero, repito, tal vez el editor, el diseñador, el corrector, y tantos otros-para no decir el autor- dieron un teclazo nefasto en la computadora, que eliminó el nombre de esta mujer maravillosa. Culpemos a la tecnología…Gracias por llegar.

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