Mi niño se fue a la escuela

Mi niño se fue a la escuelaA Rubén Ernesto, mi ahijado, lo vi nacer, literalmente. Su padre no quiso entrar a la cesárea -cuestión muy de moda en estos tiempos-, y como el médico encargado del parto es otro miembro de mi familia, logré colarme en el salón aquel 7 de diciembre de 2008.

Lo recuerdo todo: el olor -ese tan característico de los hospitales- el tintineo del suero al gotear, las luces, el sonido de la indumentaria quirúrgica -capaz de intimidar al más bravo- y la panza descomunal de “la China”, la madre del niño, sobresaliendo desde la mesa en aquel panorama de tensión y expectativas entrelazadas.

Le abrieron la barriga de lado a lado y empezaron a picar capas hasta ver por fin, a lo lejos, un bebecito acurrucado, con la cabecita llena de pelos. Esa es la primera imagen que tengo de Rubén Ernesto – ya tenía nombre desde el embarazo-: dormidito, prendido a su mami por el cordón umbilical.

En ese salón frío escuché el primer llanto de mi ahijado, mi niño, como le digo porque así me dice mi padrino a mí. Vi cuando lo pesaron, cuando orinó, cuando se lo enseñaron a su madre hasta que lo trasladaron en la incubadora a la sala de nacimientos.

Desde entonces lo he visto crecer. Escuché los balbuceos que más tarde se convirtieron en “pa-pá”, “a-gua” y “nino”-su versión de padrino-. Lo dormí con las mismas canciones que una vez me cantó mi madre y lo recosté a mi cama. Lo vi gatear, y luego ponerse de pie para agilizar el paso hasta transformarse en el dulce torbellino que es hoy.

Llegó el primer año, con la respectiva perreta en las fotos, y el miedo al payaso en el segundo cumpleaños…Cuando tenía poco más de tres añitos se mecía en la hamaca de mi cuarto mientras me contaba de los imaginarios viajes de pesca con su papi, de cómo hablaba con los peces, cómo se hizo amigo de un habitante de la luna, entre otras aventuras de su mundo onírico, un mundo que compartía conmigo.

Después apareció la intranquilidad, los intentos de probar fuerzas, los antojos. Mas, aun así, siempre tenía -tiene- bajo la manga una ocurrencia para sacarnos a todos una sonrisa -ardid utilizado también para librarse de castigos o regaños fuertes-. Es demasiado inteligente y hábil, lo digo porque yo he caído en sus trampas sin darme cuenta.

De pronto me empezó a hablar de números y colores, de cómo se llamaba, de Elpidio Valdés, Dora la exploradora, los Power Rangers, de Plantas contra zombies, su juego preferido; me demostró que sabía encender la computadora, conectar en DVD y cambiar los canales con el control remoto del televisor -¡ay, los niños del siglo XXI!-.

Pero el tiempo hizo fraude. Sí, porque es imposible que hayan pasado, en un pestañazo, cinco años desde aquel 7 de diciembre. ¿Cómo mi niño creció tan rápido y de repente lo veo vestido de uniforme, con mochila al hombro, crayolas, gomas… para ir a Pre-escolar?

Ya mi niño no me habla de amigos imaginarios o caballeros en busca de princesas para rescatar, sino de que quiere ir a la escuela el sábado; me habla de su aula, de la hora del cuento, de su maestra cuando le dio en la primera semana del curso el bombillo amarillo “el «fabular» (regular), porque soy muy intranquilo”, y de su estrategia para ganarse el bombillo verde, el de máxima calificación.

¡Dios mío, mi niño se fue a la escuela! Miro las fotos de este septiembre y todavía veo a esa “rabujita” que vi venir a este mundo. Ahora entiendo por qué  mis padres continúan diciéndome “el niño” a mis 24 años.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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18 respuestas a Mi niño se fue a la escuela

  1. Mayra dijo:

    Wow! qué lindo y tierno recuento, Carlitín! Es así, el tiempo pasa volando, pero para las madres, los padres, los padrinos, las madrinas y todo aquel que ha velado por “una rabujita”, siempre será eso: el niño eterno.
    Buena semana y gracias por darle un toque diferente a mi día.
    Besos!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Qué agradable es saber que estas palabras colorean días, Mayra. Gracias!
      Ese niño mío es capaz de sacarme una sonrisa cuando menos lo espero… y también sacarme de mis casillas de vez en cuando jejeje. Pero mi vida fue diferente después de verlo nacer. Un beso grande y buena semana para ti.

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  2. Héctor Jesús Betancourt García dijo:

    Si, ” Mi Niño” para mi y para tus padres siempre serás mi niño, pues aunque tienes 24 años y no te ví venir a este mundo, si estuve fuera del materno para esperar a que te trasladarán a la sala de incubadoras y poder verte.
    Eras una ” cosita preciosa” aunque digan que los bebés acabados de nacer
    no son bonitos, te vi crecer casi hasta tus 5 añitos, el destino nos separò, pero el cordón umbilical siguiò conectado entre nosotros.
    Por eso entiendo cada una de tus palabras y elogios hacia Rubén Ernesto, como bien dices es tú niño y lo seguirá siendo .
    Es muy lindo de tu parte ese amor, pues estas dando lo mismo que has recibido y eso te engrandece, como padrino, como hijo, como sobrino, como ser humano.
    Un besote, gracias por este entrañable post.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Bueno, Hecti, tanto como “precioso” no era. De hecho, ese es un asunto que tengo pendiente de escritura. Es esa magia que existe entre nosotros lo que más me gusta, esa telpatía que no entiende de mar y distancia.
      Yo sé que me entiendes, porque, gracias a Dios, he tenido un padrino de lujo, de primera mano, que me ha dado el mejor ejemplo.
      Por eso quiero ser con mi niño como tú lo has sido conmigo. Te quiero mucho.

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  3. Iris Naranjo dijo:

    Carlos la verdad que no tengo palabras para expresar todo lo que me has hecho sentir, al ver como has ido recoriendo el desarrollo y crecimiento de tu ahijado,sin que se haya escapado un solo de los detallez que yo como madre tengo de mi preciosa burbujita que ya tiene 25 anos y sigue siendo mi nino,mi principito.Nunca antes habia tenido la oportunidad de ver a un joven de tu edad, expresar de manera genial tanta sensibilidad, tanto amor y menos describir el desarrollo de una burbujita hasta verla convertida en un nino de 5 anos..Ojala sigas siendo el joven que ahora eres, para cuando tu ahijado tenga 25 anos,puedas hacer un recuento como este de hoy y yo pueda disfrutar de esa lectura.Que dios y la virgen te bendigan.Carinos,Iris.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gracias por las bendiciones, Iris. Muchas gracias, además, por llegarse y quedarse en esta Isla nuestra de cada día. En realidad no me ha constao mucho rabajo escribir e mi niño. No es autosuficiencia, sino que lo quiero tanto que la escritura fluye sola.
      Para mis papis, como dije en el post, sigo siendo la luz de sus dias, y me miman y me quieren. En lo que a mí respecta no pienso cambiar en lo más mñinimo, puede estar segura. Y puede vivir convencida también que este post tendrá más partes. Las ocurrencias de mi niño lo mereces. Un beso grande. Feliz semana!!!

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  4. Iris Naranjo dijo:

    Carlos quiero decirte tambien que tu ahijado es muy lindo que dios lo bendiga siempre.Carinos a los dos de,Iris.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      En la foto se ve muy tranquilito, Iris, pero es toda un torbellino!!!!! jejeje
      Gracias por sus buenos deseos para con Rubén Ernresto. Besos y agradecimientos reiterados.

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  5. Dr.Mario A. Triana Estrada dijo:

    Pero como es posible ya en la escuela jjje , como pasa el tiempo si Carli fuiste mi complice en aquella cesarea, la recuerdo como ahora , pero bueno fue una suerte pra mi estar en el nacimiento del hijo de grandes amigos , ah y ser el primero en cargarlo jjejejjeje, Un abrazo y que dios bendiga a Ruben E.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Ay, Mayi, te acuerdas? Recuerdo que me advertiste: “No te vayas a desmayar” Y de esmayo nada!!!! Fue maravilloso! Gracias por regalarme esta experiencia.
      Deja que veas al niño, está acabando!!!!
      Besos.

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  6. Debora. dijo:

    Me ha gustado mucho tu escrito, y me he emocionado!!!
    Es increíble, lo rápido que pasa el tiempo… Mi hijita, que nació ayer como aquel que dice, ya ha entrado a la escuela nueva la semana pasada, y no precisamente a la primaria y si, a la secundaria! Y mi hijito, que lo recuerdo tan chiquitico, durmiendo todo acurrucadito en mi pecho, ya ha comenzado el 10mo grado! Ahora soy yo, la que se acurruca en su pecho.
    Muy hermoso y dulcemente detallada tu experiencia con tu ahijado…es que pareces el padre! Es muy afortunado tu ahijado de tenerte.
    Un abrazo!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Gracias, Debora, por disfrutar estas letras de martes. El tiemponos sigue jugando malas pasadas. Yo mismo estoy a punto de graduarme dentro de unos meses y me parece que fue ayer cuando entré por vez primera a la UCLV. ♪El tiempo pasa…♪, diría Pablo.
      Quiero tanto a Rubén Ernesto que a veces pienso robármelo jejejeje
      Ah, que es broma, por si alguien de alguna Organización de Protección a Menores lee este comentario jejeje
      Un beso grande y gracias por estar 😉

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  7. Manuel Alberto dijo:

    Bonito post, Carlitín y que llega en el mejor de los momentos. El papá de ese niño siempre ha sido de esos maravillosos pocos amigos que son como un tesoro inmenso para mí. Toto, la China y él se merecen tenerte como miembro de su familia. Soy padrino de Erlend, un tierno ciclón de 4 años que no obedece a nadie excepto a su mamá y a mí, y entiendo perfectamente tu amor de “padre # 2”.
    Dios bendiga a Rubencito, a sus padres y a su maravilloso padrino.
    Siempre te quiero, flaco ya no tan flaco!
    El Manue

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      El papi de mi ahijado vale su peso en oro, Manue, ambos lo sabemos!!!! Soy yo quien agradece a la vida porque Toto sea otro miembro más de la familia que tengo. Te cuento que Rubén Ernesto a veces me obedece, pero es tremendo!!!!
      Gracias por las bendiciones para el niño, Manue, y también para mí.
      Como decimos en el campo: “Lo propio” jejeje
      Un abrazote desde el otro lado de la Web

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