Soledad compartida

Soledad compartidaEsa noche las cosas no salieron como él las planificó. Después de comer con sus amigos, irían todos a los carnavales para festejar hasta el amanecer. Él quería bailar, pasar un rato agradable, pero después de la medianoche a un miembro de la tropa le entró sueño, otro debía terminar tareas y el último prefirió irse con su familia.

Regresó a casa, con todas las ganas de hacer sofocándolo. Intentó dormir, pero la ira y el llanto lo impedían. Resolvió irse a la hamaca, afuera de su cuarto, prendió el celular y leyó unas palabras, almacenadas ahí, que no escribieron precisamente para él, pero aún así las ha hecho suyas.

Eran casi las tres de la madrugada, quería llamar a su amiga, la autora de ese mensaje tantas veces convertido en tabla salvadora en medio de la tormenta, pero no eran horas. Ella quizás dormía y él no tenía derecho a interrumpirle el sueño, pensó.

(…)

A varios kilómetros de distancia, en otra provincia, el insomnio torturaba otra vez a una muchacha: le traía malos recuerdos, le hacía dar vueltas en la cama hasta sumirla en la tristeza. Ya había leído suficientes versos y prosas, había contado infinidad de ovejas y no tenía ánimos para escribir.

Encendió el celular, buscó en la lista de contactos, encontró el nombre de su amigo. Quería llamarlo, pero era tarde, quizás dormía y ella no tenía derecho a interrumpirle el sueño, pensó.

(…)

Solo al día siguiente, mientras conversaban vía telefónica, supieron que pudieron haber realizado esa llamada en la madrugada porque justo en ese momento ambos estaban despiertos al otro lado de la línea, deseosos por compartir tribulaciones. Ambos estaban en esa rara sintonía que logran los buenos amigos, los hermanos.

Así fue, aunque parezca difícil de creer. A una misma hora, un mismo día… ellos se pensaban mutuamente. Desde entonces, cuando cuecen heridas del alma, la soledad no es total porque, quizá, en ese preciso instante ocurre otra vez ese raro embrujo a distancia que alivia la carga, y hace que la soledad sea compartida.

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12 Respuestas a “Soledad compartida

  1. Hermosa manera de describirlo, Carli. Sí, sin dudas existen esas “convergencias” inexplicables de almas afines. Algunas veces es esa palabra que alguien dice y que de pronto resulta ser la que íbamos a pronunciar…otras veces sucede lo que relatas…y tantas otras coincidencias que revelan que también existen misterios humanos, todavía inexplicables.
    Gracias por compartir esta soledad compartida (y valga la redundancia &;o) )
    Un beso.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Esas “convergencias”, Mayra, como bien describes son las que más uno agradece cuando está a punto de estallar. Son esos misterios, esos sortilegios, los que colorean la vida y le dan esa dosis de irrelidad para sacudirle el aburrimiento.
      Soy yo quien te agradece encontrarnos cada semana en esta Isla nuestra de cada día. Un beso.

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  2. Leydi Torres Arias

    mi Carlos!!! qué soledad tan compartida esa!! gracias, puedo reclamar ser esa muchacha??? 🙂 te quiero mucho.

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  3. Carlos esas conecciones psiquicas inexplicables nos han ocuorrido a casi todos en algun momento de nuestras vidas, generalmente ocorruren con las personas con las cuales tenemos mucha afinidad emocional.Es una linda manera de describir este fenomeno parapsicologico.Yo creo que ninguno de los dos estaban solos,sus pensamientos estaban en coneccion,por lo ambos estaban acompanandose.
    Como siempre disfrute mucho tu trabajo de hoy.Tengan todos una linda semana.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      En espíritu no estaban solos, Iris, pero en ese justo momento el vacío en el alma fue terrible. Esa noche fue larga, muy larga, te lo aseguro…
      Gracias por estar otro martes acompañándome en mi viaje de contar historias. Miles de besos.

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  4. Moraleja…. llama siempre
    Hola mi pequeño, good for you una vez más; queda clara la importancia de no esperar al día siguiente; un par de palabras en ese preciso instante hubiése sido un verdadero alivio de la carga…. me pasó tantas veces….

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Pero y si él la levantaba, Ana??? A veces hay que dejar a un lado la razón, pero igual a él le hubiese dado pena, te lo garantizo…
      Qué bueno saber que estas palabras encuentran reflejo en otras vivencias!!! Un abrazo desde esta bitácora. Te espero la próxima semana.

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  5. Es muy bueno tener amigos como esos. Muchas veces no tenemos a quien llamar cuando nos sentimos mal. Esos amigos son muy afortunados de tenerse, ¿verdad?
    Saludos, Carlos.
    Muy linda y emotiva historia la de hoy.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Afortunados no, Roberto, afortunadísimos!!!!
      Ninguno de los dos recuerda cómo empezó esa amistad, pero lo que sí saben es que ya no hay vuelta atrás, por suerte, al menos para él. Bienvenido una vez más. Se extrañaba por acá…
      Un saludo!!!

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  6. Precisamente por eso mi querido coterráneo te aseguro que no importaba absolutamente nada que él la hubiese levantado, pudieron haber estado hablándose hasta el amanecer y el sueño pasaba a un segundo o tercer plano, recuerda que la amistad es el amor con otro nombre. Feliz jornada

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Preciosa sentencia la tuya, Ana, eso de que ” la amistad es el amor con otro nombre” me ha encantado. Te aseguro que la próxima vez, ellos se llamarán. Feliz semana!!! Un beso grande.

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