La esencia en su nebulosa

La esencia en su nebulosaA veces tengo la sensación de vivir en un país que no es el mío, al menos no donde nací hace 24 años. No importa si estoy en Santa Clara, La Habana, Viñales, Pinar del Río o Trinidad; la impresión es la misma: cada vez me siento más alejado de la hornada de adolescentes que veo a diario en las calles.

Mi generación se ha enfrentado a tantos cambios que cierta vez, cuando estudiaba en Secundaria Básica, una profesora nos clasificó como  “los conejillos de indias” por convertirnos en una especie de probetas para los ensayos en el sistema educativo cubano, desde el experimento de reducir los grupos a 30 estudiantes y ponderar las video-clases sobre el contacto presencial con los profes, hasta las Pruebas de Ingreso a la Universidad, cuando se decidió dejar Historia de Cuba como examen común y el resto- Español, Matemática y Biología- de acuerdo al perfil de la carrera, por solo aludir a transformaciones en el sector educacional.

Sin embargo, a pesar de los vaivenes, de las bruscas sacudidas, mi generación se mantuvo lo más incólume posible. Aunque de vez en cuando asomaran intentos de rebeldía, no pasaban de un ataque de rabia adolescente. La tecnología nunca devino elemento divisorio entre nosotros.

Quizá desde aquel tiempo era previsible que quienes venían detrás estaban signados por otros preceptos, pero nosotros,  chiquillos imberbes, sumidos en cambios hormonales, no fuimos capaces de avizorarlo. Pero ni siquiera el más lucido pudo pronosticar que a estas alturas Cuba se vería enfrascada en una batalla para defender a mansalva su acervo inmaterial ante el asedio de patrones y paradigmas extranjeros, extremadamente lejanos a su idiosincrasia.

A la mayoría de los adolescentes de hoy, para dejar un margen de error, la vida les sorprende con botines en pleno verano y enguatadas en la playa, vestidos como si hubiesen nacido en otro país, sentados frente a una pantalla -cualquiera que sea-, embebidos de novelas y seriales foráneos. Yo consumo algunos de esos productos audiovisuales, disfruto mucho de la música en inglés, aclaro, pero todo en su justa medida; nunca se me ocurriría combinar una bufanda con una camiseta en agosto.

Este sábado observaba a los adolescentes en el parque. El desfile era tan homogéneo que por momentos pensé se trataba de seres clonados. En los pulóver, vestidos, faldas, pantalones, zapatos… solo variaba la tonalidad. La mayoría usaba gafa a plena noche, andariveles más vinculados a una pandilla o tribu urbana y aparatos tecnológicos en las manos, en un intento de ostentar una independencia económica que no tienen, porque ninguno trabaja todavía. En medio de aquel paisaje, lo juro, me sentí fuera de sitio.

No critico los gustos estéticos de cada cual -¿quién soy yo para semejante osadía?-, pero ese mare magnum debe tener cierta dosis de infección en tanto ha devenido costumbre, más que paliativo a los descalabros en las industrias cubanas afines. Una infección que, por lo menos a mí, me preocupa más que cualquier crisis financiera porque conduce, sigilosamente, a una pérdida de identificación con lo autóctono, con lo legítimo de tu tierra.

Aun cuando se manejen conceptos como Aldea Global o Era sin fronteras, nunca he escuchado que esta, la nuestra, sea la Era de la falta -o pérdida- de identidad. Aun cuando las tecnologías han dado al traste con los límites geográficos, un chino no es igual a un español, ni un estadounidense a un inglés. Cada quien conserva su propia esencia, y las lleva consigo aunque decida emigrar.

Por eso a veces temo que esta isla caribeña se convierta en una ajena a la mía, culturalmente hablando. Ojalá los adolescentes defendieran a Guillén o a Martí con la misma vehemencia con que discuten de la tecnología Androide; que no confundieran el danzón con el casino si les preguntan cuál es el baile nacional; que sin ser ciegos a las miles de vallas que faltan por saltar, defendieran con orgullo la herencia cultural del país donde nacieron…,  y no vieran como “una alternativa extremadamente «chea»” la opción de discutir la Tesis de Licenciatura con una guayabera o una camisa sobria, no con un traje comprado en las tiendas de bajo costo de cualquier país latinoamericano.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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14 respuestas a La esencia en su nebulosa

  1. Manuel Alberto dijo:

    El asunto tiene connotaciones asombrosas. Creo que los jóvenes no son culpables del desatino. Ellos (jóvenes al fin) siguen las corrientes implantadas en sus cerebros. Puede ser una culebrona brasileña con mil locuras desafiando a la cotidianidad o la última orientación nacida del Pleno del ya tu sabes para “encausar” a los jóvenes por los derroteros oficiales.
    Un joven es siempre un rebelde. por idiosincracia lo es. Y los rebeldes tratan de separarse de alguna manera de los demás. Usan esos artefactos porque el bombardeo es demoledor por ambas caras: lo ven a diario y a diario les dicen: esa es una porquería capitalista. Entonces le espantan un escándalo a los padres y estos les compran el tarequito de moda. Y luego inventan durante tres meses alguito de comida para la familia, porque “esa cosa está mandá a correr en fulas”.
    Mi querido Carlitín, no creo que sea asunto de diferencias geográficas, yo lo veo en una ciudad super-cosmopolita como Oslo y en un barrio marginal en Guatemala; en la pipulosa Barcelona y en la triste realidad de Hungría. Los jóvenes de hoy tratan de salvarse de morir ahogados en esta era de pérdida de valores humanos y sociales. Tratan de sobrevivir. Y lo demuestran de esa manera. Pero quiénes han hundido a las sociedades mundiales en estas crisis: económicas, de valores, de prestigio, de ausencia de decoro? Acaso sea la generación anterior, o las anteriores… Todos somos un poquito culpables en este asunto.
    Un último detalle: a las puertas (en unos años) de una guerra inmisericorde por el agua y el petróleo (bueno, la del petróleo ya empezó hace rato), confío en que esos jovencitos se nieguen a ser la carne de cañón de los poderosos. Y confío en esos adolescentes de todas las partes: La habana, Moscú, San José de Costa Rica, Haití, etc… Por más manipulados que estén por los políticos. Y confío en ellos porque son, acaso, la última esperanza. Claro, a estas alturas, lo único que no han prohibido abiertamente es el optimismo!
    Un abrazo de tu familia vikinga. Ardemos en deseos de verte en enero y regalarte un abrazo del tamaño de la mar!

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    • Desde ahora espero ese abrazo, Manue. Claro que cada quien tiene su dosis de culpa en este asunto, pero, independientemente de esas ansias de sobrevivir a ultranza, no se requieren de muchas luces para entender cuándo pretenden arrancarnos nuestras raíces. Eso fue lo que me consternó ese sábado: la delicada frontera de la enajenación que están rozando los adolescentes, sin apenas darse cuenta de que, a veces, e inconscientemente, se alejan de la identidad de su isla. Por suerte he tenido la posibilidad de compartir con jóvenes de otros países y cada uno de ellos conoce de dónde vienen, aun cuando sabemos que ninguna nación es perfecta en este mundo… A veces pienso que esa chispa en los ojos de los adolescentes que he visto se apaga. En fin, crucemos los dedos. Gracias siempre por tus palabras. Un abrazo para todos!!!!

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  2. Mi pequeño, adoro esos temas en que incursionas sobre todo porque me deja un sabor dulcísimo a esperanza, si un joven de 24 años como tú (uno solo) es capaz de hacer estas reflexiones entonces podemos pensar con optimismo que no todo está perdido. Yo misma que veo y vivo a diario este fenómeno globalizado según Manuel Alberto me lleno de interrogantes que a la final se quedan sin respuestas; más allá de lo que usan ¿serán capaces si llegara el momento de desplegar y defender las mismas convicciones que otrora desplegaron y defendieron “nuestros ancestros”? no tengo mucha certidumbre sobre la claridad que tienen estos muchachos acerca de lo que hay que defender en un momento determinado, sobre todo porque están tan concentrados en esas cosas sin importancia que la mayoría nisiquiera tiene noción de lo esencial. Nosotros, por acá por estas montañas tristes pero rotundas del macizo central hacemos cuanto podemos por egresar jóvenes que sin renunciar a sus preferencias tengan claras sus convicciones y nuestras esencias. Feliz jornada para los de esta isla nuestra de cada día.

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    • Gracias, Ana. Ese sábado me impactó muchísimo esa estampa nocturna y resolví que no podía tener mejor tema que este para la isla nuestra de cada día. Para nada, como tú, me opongo al desarrollo -mi mente es muy, pero muy abierta, te lo aseguro-, pero es justamente esa dejadez que veo a veces un punto preocupante en tanto perjudica la nuestra identidad. Paralelo a las tantas dificultades que requieren a gritos de una solución hoy -porque tampoco soy ciego- hay que atajar esta crisis de valores que se escurre sutilmente en la sociedad. Gracias por compartir mi preocupación. No dejes de llegarte a este espacio de martes. Besos miles.

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  3. Mayra dijo:

    Carli, puedo comentar, como otras veces, el acceso a la tecnología me lo permite, la tecnología para nobles causas.
    Generacional…la familia…la escuela…la vida, Quién enseña? Se aprende lo que verdaderamnete debemos enseñar bien?
    Coincido en que hace unos cuantos años old esas “variedades” de conductas no se veían pero no estaban las condiciones…penetración, despenalización….globalización…si prohibiciones….y por tanto, caldo de cultivo para proliferaran; cada cual interpreta lo que recibe como luego lo expresa en el vestir, andar, hablar, creer y qué hace la sociedad para impedirlo?.
    Existen normas éticas y la esperanza está en si alguien las pone sobre un mantel como el mejor plato condimentado …ese, deseamos saborearlo…..Todos, todos tenemos un poquito de responsabilidad y si hay jóvenes, como tú, que reflexionas al respecto, entonces estará de alguna manera bien servida la mesa para que nuestra isla caribeña siga siendo autenticamente cubana
    En mi época se prohibía escuchar musica en inglés….cuántas cosas no fueron prohibidas, eso nos educó? pensar si algunas que quedan hacen que los jóvenes de hoy convoquen a manifestarse y lo hacen de esa manera, debemos conocer de ese “lenguaje”, no para hablarlo, sino para traducirlo en buenas conductas.
    Te llegue el abrazo de siempre y que bueno pude alcanzar fuera personal

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    • Errores como los que mencionas, Mayra -porque comparto contigo en que fueron medidas extremas y en ocasiones innecesarias, aunque no viví esa época-, son los que han costado un tin caro a la postre. Prohibir no es para nada el remedio, sino establecer esa suerte de coexistencia pacífica -porque tampoco se trata de encerrarnos en una burbuja, como tantas veces estuvimos-. Ojalá emerja ya esa estrategia para evitar males mayores… Gracias por estar siempre. Un beso grande.

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  4. Francisco dijo:

    Dios mio! Que mundo van a heredar mis nietos!

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  5. Héctor Jesús Betancourt García dijo:

    Carli, esos adolescentes a los que te refieres, esos jóvenes que no son capaces de ver sus raíces y su idiosincracia , simplemente , no les interesa nada, existe entre ellos la carencia de muchas , muchas cosas y no son sólo las materiales, pues ya sabemos de las necesidades actuales de nuestro país, pero yo te puedo decir:
    ” Que ven el mundo al revés”
    Opinión muy particular. Un gran beso por este post .

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  6. raymaluz dijo:

    Carli: de acuerdo100% con el comentario de Manuel Alberto. Yo agrego además, hablando, por llamarlo de una manera, más frívolamente, son jóvenes, solo eso, y por más muy pero muy desorientados y mal informados sobres las corrientes de la moda a nivel internacional. Los jóvenes por cuestiones propias de su edad quieren, y deben diría yo tratar de romper moldes pero se hace necesario un referente contemporáneo y asequible a este deseo. ¿Cuales son las revistas, los programas tanto de radio como de TV , las ferias, los comercios etc que puedan servir a los jóvenes cubanos de referente ante la moda? , cero, Por tanto se convierten en referentes los muchos cubanos que viajan y regresan que a la vez ellos mismos obnubilados por un estilo de vestir que no conocían o al cual no estaban acostumbrados, lo llevan a a isla como muestra del “último grito” como lo es la moda de invierno en os países fríos. ¡¡he visto gentes con botas de invierno en Cuba!!! Si ellos supieran lo que añoran los habitantes de países fríos el verano, para andar ligeros de ropa con tejidos de algodón, lino, etc valorarían más la oportunidad que les ha dado la vida de vivir en un país que es un eterno verano. El otro referente que tienen los cubanos de la isla en cuanto a moda son los horribles, casi ofensivos trapejos de pésimo gusto que venden algunos comerciantes cubanos procedentes de Ecuador y de los procedentes de China que venden en los comercios estatales en divisa a precios de Boutique parisina cuando el Estado los adquiere por pocos céntimos en los pulgueros de las zonas francas de Panamá y otros países, la mayoría falsificaciones de marcas de moda que son vendidas a los cubanos como auténticas. O sea, esos jóvenes son los menos culpables.

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    • Lo peor, Rayma, creo yo, es la rapidez con que esos “paradigmas” horadan en los adolescentes y, para más desgracia, en los últimos tiempos he visto en la TV cubana algunos programas que, aunque inconscientemente tal vez, se convierten en una especie de cómplices involuntarios en la asimilación de estos patrones. Pero, aun así, también creo que el adolescente no puede ir por ahí al libre albedrío, como pichones con la boca abierta, engullendo todo lo que se les pone delante, bueno y/o malo… ese nivel de raciocinio, de análisis de “hasta qué punto puedo consumir y exponerme a las determinadas tendencias sin que terminen de obnubilarme o lavarme el cerebro”, es lo que son capaces de delimitar. También las industrias cubanas deben enfocarse en trazar estrategias reales, no en papeles, como bálsamo a esta estampida que se nos vendrá encima si no la frenan…Esperemos y esta madeja logre desenredarse. Un beso y regresa pronto que criterios como los tuyos siempre se extrañan por estos predios.

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  7. Gilberto D Piedra dijo:

    Yo, personalmente, veo todo ese fenomeno como algo bastante logico y en cierta medida positivo..Toda esa pacotilla clonada de America del Sur es la manera que encuentran los jovenes de rebelarse y tomar su propia postura …Lo hacen inconscientemente, en muchos casos, pero se asumen diferentes a sus ancianos rectores y eso es muy valido…De acuerdo, lo hacen a menoscabo de nuestra cultura que ( para ellos) es una extension del poder, un cliche… No les importa usar esos atuendos, ni donde ..Pero es un influjo de “afuera” y eso ocupa un sitio privilegiado aunque sea de mal gusto para nosotros ( me incluyo)….Esto lo he visto en otros lugares aunque no de la misma forma…He estado en comunidades indigenas en Chiapas y para sorpresa mia, los mas jovenes se negaban a usar la indumentaria tipica de sus ancestros..Lamentable, decia yo, segun mis ojos de turista, mientras compraba textiles bordados en un mercado local…

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Coincido contigo en lo calificar, a veces, de lamentable, a ese rechazo a lo típico de tu país. Y no es que pretenda yo que los adolescentes estén todo el tiempo con una guayabera. Ni yo mismo lo haría…, pero al menos valoro la posibilidad de lucir una a propósito de una ocasión especial. Muchos adolescentes no piensan así….
      Gracias por llegarte a la Isla nuestra… Espero repitas la visita algún que otro martes. Saludos.

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