Tercer naufragio

Tercer naufragio“Me parece mentira después de haber querido como he querido yo. Me parece mentira encontrarme tan solo, como me encuentro. ¿De qué sirve la vida si a un poco de alegría le sigue un gran dolor? Me  parece mentira que tampoco esta noche escucharé tu voz”. Alberto Cortez 

Por tercera vez en cinco años albergué la posibilidad de ser feliz y sacudirme la soledad. Por tercera vez sentí que esperaban por mí… Me ilusioné.

El barco empezó a navegar con calma. Todo iba surgiendo poco a poco, sin presiones. Mi celular almacenaba en un día más de diez “timbrazos” -artificio cubano para esquivar las altas tarifas para teléfonos móviles impuestas por la Empresa de Telecomunicaciones ETECSA, cuyo significado varía en dependencia de quién llame. Pueden interpretarse como “hola, cómo estás” o “¿qué estás haciendo?, te extraño, te necesito, te quiero…”-. Devolví cada llamada. En ocasiones marcaba yo.

Empezaron los detalles, intercambio de gestos, planes a corto plazo… El barco seguía su rumbo. La historia se iba escribiendo con la tinta del día a día. Así sucedió durante casi dos meses.

Una noche, sin embargo, comenzó a hablar de diferencias y perspectivas futuras distintas, de modos de pensar, de pocas cosas para ofrecerme. Entonces supe, en una suerte de presagio, que mi barco quedaría a la deriva, como sucedió 17 días después.

“Me vi de pronto con dos lagrimones, en el velorio de las ilusiones”, como cantara Ana Belén. “Pisando charcos bajo aguacero, también se puede cantar un bolero con estos labios que tanto hay callado, que tanto han mentido, que tanto han besado”.

Desde entonces mi alma tiene ritmo de bolero. Me quedé con versos por leer, con tarjetas y flores por entregar, con secretos por compartir. En mi reproductor todavía guardo melodías pendientes de dedicación. Existen canciones que nunca más he podido escuchar porque despiertan demasiados fantasmas. ¿Cómo se deja de querer de un día para otro?

Quienes conviven a diario conmigo dicen que ya no hablo de la libertad que defendí a capa y espada para aprovechar al máximo la Universidad. Y no están del todo errados, acaso por la rara sensación que provoca verte con un montón de aventuras y anécdotas para inmortalizar, con satisfacciones y puertas abiertas, pero con la mano tendida, a la espera de compañía para atravesar esas puertas.

“No se puede escapar del dolor; hay que domesticarlo, para que no moleste”, dijo Isabel Allende en La isla bajo el mar. En ese proceso llevo inmerso un tiempo bastante prudencial, pero no me acostumbro. Todavía confundo su rostro, su voz… Desde aquel día no he vuelto a soñar ni a querer. A veces creo que mi celular suena y cuando reviso el registro de llamadas, está vacío.

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29 Respuestas a “Tercer naufragio

  1. EL AMOR ES ASI DE VELEIDOSO. QUE BUENO QUE TE ENAMORES, ES COMO SE SABE QUE UNO ESTA VIVO. NO IMPORTA QUETE OMPAN EL CORAZON, EL S E CURA, Y ENSEGUIDA APARECE QUIEN TE AYUDE A OLVIDAR. BUENA SUEERTE, BUSCARE U NA POESIA APARENTE PARA EL CSO. CON SABOR A BOLEERO, UN POCO PICUA PARA TU EPOCA PERO POESIA DE AMOR AL FIN!!!!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      En esa búsqueda para olvidar llevo sumergido un tiempo, Jose. esperemos y pronto aparezca ese remedio…Gracias por regalarme tu tiempo para buscar una poesía y no te preocupes: la poesía no conoce de épocas. Gracias, de verdad. Un beso grande.

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  2. Cuando se deja querer

    (José Ángel Buesa – Víctor Heredia)

    Se deja de querer, y no se sabe por qué se deja de querer.

    Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
    y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.

    Se deja de querer, y es como un río
    cuya corriente fresca ya no calma la sed;
    como andar en otoño sobre las hojas secas
    y pisar la hoja verde que no debió caer.

    Se deja de querer, y es como el ciego
    que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
    o como quien despierta recordando un camino,
    pero ya solo sabe que regresó por él.

    Se deja de querer como quien deja
    de andar por una calle, sin razón, sin saber;
    y es hallar un diamante brillando en el rocío,
    y que, al recogerlo, se evapore también.

    Se deja de querer, y es como un viaje
    destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
    y es cortar una rosa para adornar la mesa,
    y que el viento deshoje la flor en el mantel.

    Se deja de querer, y es como un niño
    que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
    o escribir en la arena la fecha de mañana
    y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

    Se deja de querer, y es como un libro
    que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
    y es como la sortija que se quitó del dedo,
    y solo así supimos que se marcó en la piel

    Se deja de querer y no se sabe
    por qué se deja de querer…

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    • UN POCO PICUO , COMO T E DIJE ANTERIORMENTE. POR FAVOR NO T E CORTES LAS VENA!!!!!
      UN ABRAZOTE Y ANDATE A BUSCAR QUIEN TE CURE EL CORAZONCITO ESE, QUE TIENE QUE ESTAR BIEN FUERTE PAR A LA TESIS!!!!
      UN ABRAZO DE ESTE TIO LEJANO PERO CERCANO

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      • Carlos Luis Sotolongo Puig

        Cortarme las venas??? De eso nada!!!! Será el tercer naufragio, pero nadie vale más que mi vida, Jose. Así que tranquilo, de que me gradúo, me gradúo!!! muaaaaaa

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Gracias, Jose, por este regalo. También yo leí a Buesa cuando estaba en Secundaria Básica. Sus versos de “Poema del Renunciamiento” eran los más famosos en mi aula… Me has hecho recordar aquellos días. Un beso.

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  3. Flaquito, me encanta leerte, me apasiona ver cuán honesto y abierto eres, cuán importante es para ti contarnos tus más auténticas emociones y desgarramientos. En ese detalle (enorme y encantador) reside el éxito de tus blogs, en esa afán de mostrarnos el corazón que te aprieta a veces el pecho es que encuentro el verdadero escritor y periodista. No todos se atreven a contar a su público estos secretos íntimos.
    Yo, amigo querido, te he reservado un sitio privilegiado en mi familia noruega. Inger arde en deseos de conocerte más a fondo, se sentarse contigo (bueno, tendrás que aguartar a Christian Alberto y Marisol) a charlar largo y tendido, de hacerte preguntas y regalarte sus propias respuestas. En mi vikinga se puede confiar, Carlitín, y cuando ella te ofrece el corazón, pues hay que aprovechar la oportunidad. Ese es el mensaje que ella me encargó te escribiera.
    Por mi parte he de decir que estoy enormemente orgulloso de ser tu amigo. Nunca hubiese creído que un chamaquito de 24 años como tú me enseñara tantas cosas del alma, a un viejote de 50 como yo. Y me animé a escribirte este poema, que para nada puede competir con la autenticidad de tus sentimientos, pero que fue inspirado en tu valentía de árbol que se empina contra la altura, que desafía el viento y el hacha del leñador. Un árbol es para mí aquel que se rebela contra sus propias incertidumbres y cuenta, a pecho descubiento, sus más dolorosas desazones.
    Y los árboles, querido muchachito, al final, reciben el regalo dulce y generoso de la flor. Esas flores vienen ya hacia ti, se te acercan y rondan. Así que empínate, como dijo la Grajales y recibe el abrazo cordial de este viejuco que desde la fría Noruega te quiere desde lo más profundo del alma.
    Y perdona que en tu blog publique este poema circunstancial y sin grandes pretenciones.

    EL ÁRBOL Y LA ALTIVEZ DE LA MADERA

    Para Carlos Luis Sotolongo, árbol a la izquierda de mi pecho.

    Un árbol es un sendero inaugurado en el aire,
    eterno amasijo de ciclos en pugna
    por imponer la brevedad de los anillos.
    Sobre un árbol se derraman las simientes
    de la fe confiada en la madera;
    pero un árbol es más que madera,
    más que añoranza por los nidos,
    más que maraña de hojas compitiendo por la altura.
    También el árbol es súplica altiva ante el hacha,
    es bochorno por el mango del látigo
    y la intercepción culpable de la cruz en el Monte del Calvario.
    La alegría del árbol se manifiesta en las vetas gentiles de su cuerpo;
    cuando en la fragancia de las tablas
    la mano se extasía al recorrer una cuna, simple como un ángel.
    Cada árbol sabe del retorno sorprendido de la tierra,
    sabe de su conversación con la luz y el tiempo,
    del inteligente y circular hallazgo de la flor.
    Los árboles perdieron el vínculo con la brisa
    cuando en su tristeza de gigante derrotado
    deshicieron sus contornos con el clamor demente de la ira.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Ay, Manue, qué decirte? Me has dejado sin palabras. Gracias miles por tus consejos y por haber aumentado eseos familiares que tengo lejos con Inger y tus pequeños, pero, sobre todo, te confieso que me has sorprendido mucho con estos versos escritos especialmente para mí. Desde ya voy a imprimirlos para que ocupen un lugar en la pared de mi cuarto. Puedes estar convencido que yo también he aprendido muchísimo de cada uno de ustedes. Todos los martes me llevo maravillas de este blog que no tiene otra intención que compartir historias.
      En serio, te reitero mi agradecimiento infinito por tus palabras este martes. Un abrazo grande!

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  4. Los dulces dolores del corazón, querido amigo mío, esos que nos hacen tocar fondo en un bolero, o nos llenan de nubes grises en un día de sol, siempre tocan a la puerta. Lo importante es recibirlos con el alma acicalada y saber que, más tarde o más temprano, resurgirás más fuerte y más sabio. A veces nos desesperamos, como si todo terminara mañana, pero a la altura de tus veinte-cortos años, la vida es aún una promesa…ya verás que poco a poco todo irá tomando su sitio.
    Aquí te dejo este bello poema de Mirta Aguirre que he recordado mientras leía tu post, y que alguna vez fue mi tabla salvadora en un naufragio.
    Un abrazote!

    Elegía II

    Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.
    Yo me acostumbro a estar sin ti. ¿Lo entiendes?
    Quiere decir, amor, que no amanece;
    quiere decir que aprendo a abrir los ojos sin tu beso.
    Quiere decir que olvido, amor, que yo te olvido.

    Como un morirse lento, implacable, a pedazos,
    yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.
    Y acostumbrarse es una cosa oscura,
    es una cosa eterna, sin caminos,
    como un caer caer en el vacío.

    Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

    Y un día y otro pasan.
    Y un día triste no es día sino un cortejo inmenso.
    Y dos días de tristeza ya no pueden decirse.
    Y acostumbrarse es una palabra irremediable
    que ojalá nunca sepas.

    Una criatura tiene su tamaño,
    tiene su borde estrecho, su medida.
    Y ha de haber para todos la pequeña alegría,
    esa mínima dicha que es un derecho humano.
    ser feliz, amor mío, es como el aire, el agua,
    algo para la vida.

    Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

    Lejos, tu mano corta el pan para otra boca.
    Lejos, suenan tus pasos y como yo sé que suenan.
    Lejos, amor, muy lejos.
    Y allí, donde mi angustia está sin ecos,
    tú sonríes, tú eres,
    y no sabes, amor, con cuánta sangre,
    con qué amarga paciencia,
    con cuánta fuerza para ahogar, yo olvido,
    yo deshago mi sueño
    y me acostumbro, amor, y me acostumbro.

    M.A.

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    • Mayyyyyyyyrrrrraaaaaaaaaa!
      Me encanta ese poemazo de la Mirtha!!!!!!!!!!!
      Mil gracias, me lo robo desde ya y sin escrúpulos de conciencia!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Mayra: te confieso que me he estremecido leyendo este poema de Mirta Aguirre. No lo había leído antes, te confieso, pero desde ahora lo añado a los poemas que tengo a mano para aliviar los agujeros sentimentales de mi alma. Ahí está “Tiempo”, de Dulce María Loynaz.
      Yo tengo fe que pronto saldré de este bache, con amigos como tú y con detalles como este, tengo la certeza de que así será.
      Un beso bien grande y gracias otra vez.

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  5. Wow! Me encanta. La. Acogida tan poetica que ha tenido tu post. Verdaderamente el amor es un lenguaje universal!

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    • Pepepancho, es que Carlitín se merece mucho amor. Y dónde hay más amor que en la poesía! Venga, un abrazo!
      Por cierto, invito a todos a escribirle o copiarle un poema al Carlitín! Vamos a sanarle el alma a golpe de poemazos!
      Por cierto, flaco, ya ves que la soledad es una entelequia, somos muchos los que te queremos y acompañamos!

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      • Carlos Luis Sotolongo Puig

        Gracias por la iniciativa, Manue!!! Te eigo lo mismo que a Jose: jamás pensé que los versos de Buesa, los tuyos y los de Mirta Aguirre terminarían esta martes en esta Isla nuesra de cada día. Otro abrazo.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Ni yo me imaginaba el vuelo tan poético que traería este post para aliviar la catarsis, Jose. Gracias por aliviar esta pena con versos. Gracias a los tres!!!!

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  6. Que bien Carlos, es la primera vez que te leo. Es fácil escribir del amor pero díficil encontrar paciencia, encontrar letras para cantar al desamor y máxime cuando nos desaman. Se te quiere desde esta parte del mundo, aunque lamento no hubiéramos tenido tanto tiempo.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Gracias, Liz, por legarte por vez primera a esta Isla nuestra de cada día. Cada martes nos encontramos para compartir historias. Gracias por dejar tu huella en este post tan melancólico. Te espero algún que otra semana por aquí.
      Nos vemos…

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  7. Querido Carlos Luis (y lo de querido es en serio, porque te quiero):
    Ojalá no hubieses tenido que vivir esta historia…para que no la tuvieras que escribir. Ojalá esa persona fuera al menos un poco inteligente para no dejarte ir. Ojalá, en definitiva, que esta historia te hubiese sucedido conbmigo…que el final sería otro…. (como en las películas: “y vivieron felices por siempre”, jaja) ya ves…tú no querías que yo comentara… aquí estoy, como buena enamorada celosa…. 😛 (y que conste que mi foto no aparece solo porque wordpress no me deja administarr mi blog, sino me aparecía aquí con foto y todo!! que para eso soy tu pretendienta… jeje) Te quiero, Carli.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Ay, Ley, si todo fuera tan fácil como nosotros pensamos…, pero de esas experiencias amargas también se aprende. Yo sé que me quieres y yo también te quiero mucho (como Pitusa y Eusebio) esta hermandad nuestra no tiene fin!!!
      No necesito que esté tu foto para saber que eres tú. Solo una hermana es capaz de dar vida a palabras como las que dejas en este tercer naufragio. Esperemos no haya un cuarto, pero si así fuera sé que puedo contar contigo.
      Un beso grande, Ley. Se te quiere mucho también.

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  8. Carlos:
    Apenas pude terminar de leer tu Tercer Naufragio, las lágrimas no me dejaron, es que desde hace 7 meses siento una sensación de pérdida, de soledad acompañada como dice Arjona, que creo difícil de superar. Ojalá nuestro barco vuelva a surcar los mares de la ilusión, aunque en mi caso dudo que otra vez vuelva decirle a alguien que lo amo hasta las estrellas. Gracias amigo por tu crónica maravillosa, se ve que fue desde el alma. Besitos Adry

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Adri:
      Te había anunciado de este poat porque sé que también tú tuviste un naufragio hace poco. Eso nos pasa por encariñarnos tanto, pero si no fuéramos así, seríamos de ser nosotros…
      Tengamos fe de que pronto saldremos de esta.
      Gracias por compartir conmigo estas lágrimas. Sabes que ahí estoy siempre. Un beso, Adry. Te quiero mucho.

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  9. Hola Charlie, buen dia, disculpame el atrevimiento pero Adry me enseñó tu cronica y es imposible que palabras tan hermosas pases desapercibidas, ha sido una de las mejores cronicas que he leido en mi vida, con la mayor sinceridad del mundo, te lo dice alguien que ha leido muchas para aprender a redactarlas mejor, porque me cuestan mucho. Solo te digo dos palabras que muchas veces me dijeron mis amigos cuando mi barco estaba naufragando también hace nueve meses, cuando pensaba que ya no podía más, ANIMO y ESPERANZA, que detras d eun dia triste nace otro feliz, como la canción d ela década prodigiosa, mi amigo. Gracias por estar siempre ahí, recuerda que yo también estoy aquí para ti, besitos mary

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Mary, muchísimas gracias, de verdad, por compartir conmigo esta pena. Para nada es un atrevimiento, al contrario. Ojalá las condiciones tecnológicas fueran otras para poder contar con complicidades como la tuya cada martes. Gracias, mi amiga, tú bien sabes que puedes contar conmigo siempre.
      Es bueno saber que no soy el único que ha naufragado y, mejor, saber que tengo tan buenos amigos que me tienden su mano para aliviar la tristeza. Un beso grande. Charlie.
      Ah! Gracias también por tus elogios, solo intento compartir historias cada martes, compartir con la gente… lo de buen cronista, el tiempo decidirá…
      Otro beso.

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  10. Manuel Alberto, todo tuyo!! Ese poema de Mirta Aguirre son de los que nos dejan sin respiración.
    Saludos!

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  11. Héctor Jesús Betancourt García

    Carli, este que llamas tu Tercer naufragio, te aseguro se convertirá en una coraza protectora en tu vida , el amor no es siempre como uno imagina, y no hace sufrir, llorar , pero también nos hace fuertes, muchas veces creemos que la persona que amamos es para toda la vida, pero el amor viene y va, y cuando decide quedarse es que anida en nuestro corazón para siempre, y llega ese momento esperado de compartir un poema, una canción. Un atardecer con esa persona.
    Dice Camilo Sesto;
    Siempre me voy a enamorar, de quien de mi , no se enamora🎶🎶
    Pero esa media naranja que todos tenemos, está ahí fuera, llegará a nuestra vida cuando menos lo esperamos, y se quedará, te lo aseguro.
    Yo quiero también en este post dejar algo cortito, pero verdadero,
    Es de Miguel de Unamuno;
    …Para poder vivir, sufrir, reímos, / riamos, pues,/ ya que a sufrir nacimos.
    Un beso grande. Te quiero.!!!

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Hecti, ya me extrañaba a mí que tú no habías comentado en este post. Gracias por tus versos. No te voy a negar que mis expectativas estaban un poco por el suelo cuando me decidí a escribir estas confesiones, pero necesitaba desahogo.
      Yo tengo fe que ese amor me llegará, pero no te puedo negar que este tarcer naufragio me ha dolido más que los dos anteriores, acaso porque me ilusioné demasiado (o me ilusionaron) y ya tengo deseos de anclar mi vida… Un beso. Yo también te quiero mucho.

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  12. Héctor Jesús Betancourt García

    Carli, quiero decir que este post nos ha dejado algunos poemas preciosos,!!! sin desmerecer otros, el de Mirta Aguirre que ha elegido Mayra, es genial, no lo conocía, desde aquí quiero dar Gracias a Mayra.
    También a José Fco. Y a Manuel Alberto, pues pienso que de esta manera todos participamos y comentamos el post más activamente.
    Gracias Carli, gracias a todos.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig

      Gracias a esos versos es que este tercer naufragio no ha sido del todo amargo. Es muy placentero cuando tus amigos y familia te socorren, Hecti. Quizá por eso no me he sentido tan mal esta semana. Gracias a todos por regalarme poesías. Otro beso.

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