Conducta

conducta-islanuestradecadadia“El espíritu polémico, artístico y comprometido con su realidad del cine cubano sigue vivo y se mantendrá con películas como esta”. Erique Colina, en CONDUCTA, una película oportuna y necesaria

 “Conducta es una esquina de la Cuba que desgarra; no es un pedazo de nuestras paradisíacas playas del norte (…)”. Enrique Ojito, periodista del semanario Escambray, en El espectador 4 869

 Acabo de ver Conducta, un filme dirigido por Ernesto Daranas Serrano que recién se estrenó en todo el país. Desafortunadamente no pude disfrutar de la película en el cine, como Dios manda, sino a través de una copia pirateada, una calidad aceptable al menos, que en horas de la mañana una amiga trajo en su dispositivo USB.

Sé muy poco, o casi nada, de los parámetros para determinar la calidad estética de un producto audiovisual. Para eso quedan los especialistas -me refiero a aquellos con suficiente conocimiento para escribir al respecto, sean o no personalidades, con criterios bien fundamentados, no a quienes confunden la crítica con concebir un texto bajo la égida de desarticular, desmantelar, hacer añicos, con razones pobres o tiradas por los pelos para dárselas de sabihondos o “anotarse puntos”, como he leído en más de una ocasión-. Yo solo puedo hablar como espectador, de lo que siento después de ver la escena final, hace 12 minutos exactamente.

Todavía tengo la cara empapada, lo digo sin ninguna pena; todavía se me van los suspiros… Conducta vino a completar un paisaje que iniciara con Suite Habana, del cineasta Fernando Pérez, por el impacto, el choque, el puñetazo de ver una Cuba distinta, muy distinta a la difundida  por los medios. Con Suite Habana aprendí lo que más tarde Buena Fe sintetizó en la banda sonora de Habanastation, de Ian Padrón: “Mucha Cuba en una Cuba/Una Cuba, muchas Cubas” .Con Conducta he visto la marginalidad descarnada, no ajena, pero sí distante de mi contexto; una marginalidad con historias que de no verlas así, al desnudo, parecerían ficción; un escenario de familias incompletas, donde la infancia transcurre en azoteas, entre palomas y peleas ilícitas de perros. A veces cuesta creer cuán poco conocemos los matices de esta Isla por la enraizada costumbre de ver la vida en blanco o negro, a veces el choque con esa realidad tan cruda te deja el corazón en un puño.

Por suerte esta no es una película de putas, jineteras, de extranjeros detrás de las mulatas, del dilema de la emigración, de santería o rituales folclóricos u otro de los esquematismos que han sumido a la filmografía cubana en los últimos años en casi un estereotipo, sino una especie de espejo de las vigas en nuestro ojo: los conflictos generacionales en escenarios laborales, la educación cívica, cada vez más débil, los maestros de antes, casi en extinción, y los profes de ahora, el panorama de quienes van a la capital a “lucharla duro” para salir adelante así como la delicada y tensa cuerda de las relaciones Estado-Iglesia en un país laico más por fuerza que por decisión popular. La verdad duele, pero a veces necesitamos tenerla en nuestras narices para reaccionar y enrumbar los caminos torcidos.

Durante la película pensé en mi ahijado de cinco años, en su futuro… también recordé unas casas levantadas a pocos metros de la línea de tren en Santa Clara que veía mientras viajaba en el vagón de la universidad a la urbe, unas edificaciones sostenidas prácticamente por obra y gracia del Espíritu Santo. Al principio las creí deshabitadas, pero un día vi un niño cerrar la puerta…Y es que la realidad de Conducta abraza este país de punta a cabo, aun cuando se desarrolle en La Habana.

Cuando corrieron los créditos entendí por qué mi madre tenía los ojos hinchados en la tarde. “Esta película toca fondo”, me advirtió mi amiga en la mañana. A mí, simple mortal espectador, me ha hecho bajar la cabeza y, sobre todo, me ha demostrado que todavía al cine cubano le falta mucha guerra por dar.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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8 respuestas a Conducta

  1. Jose f dijo:

    Carly te ruego me la copies y envies con Iri. Lindo tu comentarido. Estoy ansioso por verla, nadie la ha subido a internet. El futuro de tu, mi, nuestro ahijado me , nos, preocupa por varias razones!

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  2. Mayra Madiedo. dijo:

    Gracias CL, sin ver el film me identifico con el rostro mojado. Otros amigos me han descrito, sin contarla, la vida de un niño, tristemente no única; antes de entrar a la sala del cine, Ojito, lo encontró en el espectador 4 869.
    El hecho preocupa-ocupa por lo que representa la infancia en nuestro país. La marginalidad, cruel (tan bien colocada en Habanastation) queda en una dimensión, no solo desgarradora, pudiera asimilarse como algo trivial….normal, cuyo tratamiento infalible es una escuela, con nombre nada halagüeño. Sería muy bueno que una de las guerras del cine cubano sea retomar resultados de los que no corrieron con la suerte de Chala, salvado por su maestra, imagen mostrada en el NTV, cuyas canas reflejan oficio, amor a la profesión, necesitamos muchas Carmela.
    Sin nacer, también estoy pensando en mis nietos, importante es, amigo, levantar el rostro.
    El abrazo de siempre, Mayra

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      A veces necsitamos de historias como esa, que nos sacudan el alma, para aprender a mirar mejor en torno nuestro… esperemos y estampas así no sean tan recurrentes en los próximos años. El agradecimiento de siempre por llegarte hasta aquí. Un beso.

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  3. Manel dijo:

    Hola Carli¡ buenas tardes desde Barcelona, acabo de ver la pelicula, como simple espectador ya que yo tampoco tengo ninguna nocion sobre producciones cinefilas.
    Pero a decir verdad no me parece una pelicula que podamos segmentar y señalar como algo inaudito que solo pasa en La Habana o en Cuba, estas tristes realidades las encontramos en barrios marginales de cualquier gran ciudad como Barcelona o de un gran pais como España, lo de “gran” no lo escribo por ser mejor o peor que nada sino por dejar claro como decimos aqui”que en todos los sitios cuecen habas”, asi mismo te diria que tambien ocurre en otros muchos paises europeos que he podido visitar, de lo que no se o no he visto no se me ocurriria opinar nunca.Llamame pragmatico.
    En cualquier caso debo decir que me ha gustado, esta muy bien interpretada y los “chamas” hacen un papel de lo mas natural, no parece que esten actuando.Gracias por la recomendacion y gracias por escribir sobre temas tan interesantes como estos.Un cordial abrazo.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      El problema, Manel, es que estamos acostumbrados a ver la viga en el ojo ajeno y no en la nuestra y los medios de comunicación cubanos a veces ocultan imágenes como las que se muestran en Conducta. Verlas así, descarnadas, provoca el aumento del impacto y la punzada en el estómago. Un abrazo!

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  4. Héctor Jesús Betancourt García dijo:

    Carli, no he visto la película, pero imagino el drama y la carencia de todo lo que se necesita para que un niño pueda vivir y tener una educación, las lágrimas de tu Mamà son como la de muchas madres que no pueden entender como es esto posible, te aseguro que he visto marginalidad y pobreza hace muy poco en mi viaje a Marruecos, la comparación entre un Marruecos de lujo al que no pueden acceder la gran mayoría y la otra cara de la moneda, una pobreza indescriptible, además tb aquí en España veo en el telediario familias que no tienen nada que llevarse a la boca y sólo gracias a comedores, Càritas, etc salen poco a poco adelante en el día a día.( tengo que decir que es por la gran crisis que hoy nos azota) lo de Cuba ya es harina de otro costal.

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    • Carlos Luis Sotolongo Puig dijo:

      Esas duras realidades son las que nos hacen agradecer por lo poco que tenemos cuando nos ponemos catárticos por cualquier bobería. Un beso, Hecti. Te quiero.

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