Imaginario soliloquio posmoderno de la cucarachita Martina

Imaginario soliloquio posmoderno de la cucarachita MartinaEstos billeticos, distribuidos de mayor a menor, suman mi primera remuneración salarial, que recibiera el pasado jueves después de un mes de trabajo. No sé si alegrarme o deprimirme.

Soy adiestrado. Mi sueldo es de 345 pesos en moneda nacional (ahora noto que tiene su gracia. Es un número fácil de graficar con los dedos, en tanto son tres dígitos consecutivos. Vaya, como que se podrían inventar una coreografía y todo). Llevado a pesos convertibles —el cruel y despiadado compañero CUC— sería cerca de 13.80, o sea: casi nada.

Les confieso que desde hace rato me daba vueltas la idea de asociar el sublime y traumático acto de cobrar con el popular cuento infantil cuyo personaje principal es la vanidosa cucarachita Martina, quien se encuentra una moneda mientras limpiaba su casa. (En España la historia la protagoniza una ratita —la ratita presumida—y en Panamá el nombre de la cucarachita es Mandinga, para que los amigos lectores allende los mares no estén desorientados).

En fin, que me imaginaba en vivo y a todo color a Martina barriendo la sala de su casa cuando ¡puf! se encuentra en el piso 345 pesos en moneda nacional y no una moneda de oro. Estoy seguro que la alegría no sería tanta. Sí sería un alivio porque, seamos honestos, algo es mejor que nada, pero la pobre cucarachita no pegaría saltos de loca ni podría saber de primera y pata qué quería comprarse con eso.

Más me parece verla tomar el fajo de billetes, respirar aliviada porque tiene algo para “ir tirando” por tres o cuatro días, que salir corriendo para la shopping. Se me ocurren varias posturas a asumir:

En todos los casos, separar primero la cotización del sindicato y la UJC, si pertenece a la organización. Luego puede ir —no correr— hasta la tienda de productos industriales y comprar pasta de dientes, detergente líquido, una estopita para fregar, espaguetis por la libre, una colcha, una botella de vino Soroa (ese sería el único gustico a darse), desincrustante para el baño… Todo ello en el supuesto caso de que Martina viva cerca del establecimiento; de lo contrario debemos descontar el dinero del transporte público y dejar una reserva por si la guagua no pasa y deba coger un motorcito de cinco pesos o un coche tirado por caballos.

También podría —esta variante creo sería la más usual— sentarse en la mesa con el dinero delante, una vez terminada la faena. Mirarlo, volverlo a mirar y cambiar la pregunta. Ya no sería: “¿Qué me compraré”?, tal cual narra la historia, sino “¿Qué me puedo comprar?”, pronunciado con cierto escepticismo.

Si Martina tiene móvil, póngale el cuño que lo va a recargar con un bono de 5 CUC, luego de haber pasado por la casa de cambio (CADECA), claro; si no vive en el lugar donde trabaja, guardará algo para el viaje o un imprevisto.

Muy importante: en esta historia Martina debe tener a su mamá, su papá, o ambos, vivitos y coleando para que la sigan manteniendo; debe cumplir a rajatabla las medidas de ahorro energético en la casa para pagar poca corriente y ni se le ocurra ir al mercado a comprar papa o malanga… Nada de ropas, zapatos, y mucho menos hijos: esos temas quedan prohibidos cuando se tiene un sueldo de 345.

Y en medio de ese imaginario soliloquio posmoderno, siempre quedará la duda: ¿Y si Martina fuera cuentapropista…?

Por estos días el salario es denominador común del chateo o las llamadas con la gente de mi grupo universitario. Casi todo el mundo ha hecho rituales parecidos. Con el sueldo delante, algunos le han hecho fotos, como yo; han sacado cuentas y resolvieron que les da para comprarse unas gafas y retocarse el pelo, a otros para sufragar los gastos de transporte, contribuir mínimamente a la economía familiar, ver a la novia que está lejos, ir al Coppelia varios días a la semana y, al menos por esta vez, guardar el billete de cinco pesos como regalo simbólico a un pariente que está fuera de Cuba. El mes próximo, ya veremos.

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28 Respuestas a “Imaginario soliloquio posmoderno de la cucarachita Martina

  1. !Genial, Carlitos!
    La ironía y el sarcasmo son dos buenas armas para combatir el estado en que te encuentras cuando sabes bien que no resolverás nada con molestarte y despotricar por gusto (a lo mejor quedarías en ridículo)
    Mis respetos, muchacho. El abrazo de siempre.

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    • Gracias por comentar siempre, Roberto. Es cierto que cuando uno se siente un poco colérico acude a estos dos recursos para escribir. También lo apoyo cuando dice que todo debe tener su medida para no rozar el ridículo. Un abrazo desde la Isla nuestra de cada día y siga cada martes junto a nosotros…

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  2. Me encanto el relato …pero no lo gastes todo ,guarda el billete mas chico como recuerdo,con el paso de los años te hara ilusion ese billete.Un abrazo

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  3. Luis Orlando León Carpio

    Pobre cucarachita, aunque a mi entender, a ella le están dando sus 345 mucho más que a mí, que tuve que vender una camisa para comprarme unas gafas jajaja

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  4. Me encanto tu artículo y por pura casualidad o por igualdad tengo una amiga que esta en las mismas pues le mande un regalito monetario y me
    Dice que esta como la cucarachita Martina !! Termina el baño, saca la línea del celular ….. En fin todos allá son los protagonistas de ese bello y antiguo cuento!!

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  5. Un logro del fidelismo cubano hermano. Asi estamos. Digamos Gracias Fidel.

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  6. Niño, me he reído como una boba -cada cual se ríe como lo que es- con este soliloquio tan particular. Cuando estuve en posición de cucarachita, también debí descontar el pasaje a Sagua al menos una vez al mes, aunque pensándolo bien, esa posición de cucarachita Martina no es algo que se abandone con los años. Es más, te faltó en el post poner a la cucarachita a preguntarse: Cuánto me quedará después de pagar lo que debo? Y no precisamente para tomar chocolate, jejejeje. Atentamente, otra cucarachita posmoderna…

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    • Boba, sí, cómo no…Todos seguimos siendo cucarachitas, Gisse. Yo, que me uno al club desde este septiembre, comparto parte de lo que tú ya tienes acumulado como experiencia: los boteros me hacen desembolsillar, como mínimo, 60 pesos semanalas para viajar a Trinidad.
      Ojalá nuestra suerte “martina” cambie jijij. Un beso a la cucarachita, digo, a la musa de Cuba Profunda…

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  7. Enviado desde mi iPhone Ay Carli que pena me da con ustedes!!! No tengo palabras!!!!

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  8. Carlos a mi ni para ir a ver a mi novia, al “avispadito” del admistrador del periódico Invasor se le olvidó llevar la nómina para que me pagaran, o sea, hasta el día 15 de este mes no veo un peso de salario. Nada y aquí me ves, chupándole la vida a mis padres, tan contento como siempre. Buena crónica, se lee fácil y se disfruta. Besos para Gali y abrazos para Carlos Enrique

    de tu socio, tu hermano
    Yasmani

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    • Yasma de madre!!! Ese amigo mío del que hablo en post está más embarcado que tú porque su novia estudia Historia del Arte, en La Habana, así que al menos te sirve de consuelo. Siempre hay alguien peor que uno. No te preocupes por lo de “chuparle” la vida a tus padres, que ya somos dos y lo mío viene con renta incluida. Un saludo de tu hermano trinitario…

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  9. Hermano no te preocupes que por acá también nos debatimos con respecto al tema. Si me compro una sombrilla, de vital importancia para la “botella”, me quedo sin dinero para el resto del mes

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  10. eres duro, niño, durooooo!!
    déjame decirte, yo creo que la cucharachira o la ratoncita… no se pudiera comprar mucho en estos tiempos con 345 pesos mn… si no, que me pregunte….

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  11. carliris fabuloso como todo lo que haces, pero tristemente ese es el pan nuestro de cada día, o cada mes para estar acordes al tema. Y si queremos superarlo sin dejar de trabajar con el estado, pues te garantizo que siendo custodio o limpiador de pisos de un policlínico cualquiera (sin desmeritar esos empleo) pues vas a ganar el triple. ten la certerza. te quiero cucarachooo!!!

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    • Gracias por los elogios, querida. Presiento que aunque pasen los meses, el único cambio que pudeira hacérsele al post es lo suprimir lo del primer sueldo, porque el resto será idéntico jiji. Cuando vayas a abrir la agencia de custodios ténme en cuenta, ok? 😉 Un besote a mi cucarachita jatiboniquense…

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  12. El sistema Feudal se caracteriza fundamentalmente por ser un sistema de producción cerrado o lo que es lo mismo; un señor feudal dueño de un feudo paga a sus siervos un bono o tíquet por su producción una vez que ya estos han hecho su debido tributo en especies. Estos bonos o tíquet llamados bonos feudales SOLO pueden ser utilizados dentro del Feudo del cual son siervos no en otros feudos ósea la producción de los trabajadores se paga con bonos feudales y luego los siervos tienen que comprar dentro del feudo los productos que solo puede vender el señor feudal pues esos bonos NO TIENEN VALOR EN OTRO LUGAR. Negocio rotundo para el señor feudal pero un atraso para las fuerzas productivas del país y más aún para el país mismo.
    Hubo un artista que hizo con su primer sueldo íntegro una obra de arte, se hizo un monedero el cual luego vendió como obra de arte en dólares. Por ahí anda la cosa y ahí te lo dejo. Un beso grande

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  13. Coincidente mente,mi nieto,también allá en Cuba,acaba de ganar su primer salario,alrededor de 450 pesos,trabajando en algo que tiene que ver con los mosquitos.Tiene solo 17 años,pero no podrá llegar muy lejos en las aulas por problemas de salud..También tengo un sobrino político en New Jersey,que recién se graduó en periodismo y acaba de conseguir su primer trabajo en una emisora de radio en New York.$36.25 la hora para empezar,pero todavía,como tu,necesita del techo de sus padres pero se ve en un futuro cercano escribiendo sobre gadges electrónicos en un periódico, pero a ti y a mi nieto,les espera un larguísimo período de destete..cultiva la ironía,eres bueno en eso

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  14. Hola, coterráneo. Debo confessar que todos tus post me encantan, pero creo, sin temor a equivocarme, que este es uno de los mejores!!!! com certeza!!!! para comenzar, debo decirte que cuando fui adiestrada, mi salario era de 198 pesos, entonces, comprenderás que tu generación es “privilegiada” imagínate que yo estoy casi en tu misma situación económica, la diferencia es que yo hace 20 años que me gradué, soy Máster y ya tengo una família constituída!! a pesar de estos “antecedentes” todos los meses hago mi “Imaginario soliloquio posmoderno de la cucarachita Martina”. SUERTE!!! y que estos “pequeños detalles” no te decepcionen!! Besitos.

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    • Gracias, Ana, por tus halagos siempre. Es cierto que la época en que mi madre fue adiestrada el salario era menor, pero valía un poco, o mucho más. De no ser por estar afiliados a una actividad cuentapropista en casa, otro gallo cantaría. regresa siempre a esta espacio en la red, que se te extraña… Un beso.

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