Reencuentro

ReencuentroHoy parece martes. Ayer también fue martes, aunque el calendario señalara sábado…

Hace unos días me avisó que los mares digitales del periodismo la harían recalar en puerto espirituano por unas horas. Sentí celos. El destino haría coincidir dos musas, pero yo no estaría allí.

Mas, a inicios de la semana pasada me notificaron que yo también estaría a bordo de la embarcación de Escambray. Supe que la vería, que volvería a envolverme en un abrazo hasta dejarme sin aire, que me amenazaría con mordidas, que, al menos por un tiempo breve, no necesitaría de teléfonos, mensajes en el móvil o Facebook para conversar.

Así, con soberano descaro, me salté olímpicamente el martes oficial de esta Isla nuestra de cada día porque sabía que mi verdadero martes sería, en realidad, el sábado.

(…)

Su viaje no podía ser normal —ella no es normal, dicho por ella misma—. El carro donde venía se sofocó a 13 kilómetros de la meta. Ella recogió unas flores del camino como constancia del percance.

Es esa suerte de ramo la señal de su llegada. Me las envía. Luego irrumpe en el salón con su dulce tormenta de abrazos, de besos y palabras sinceras. Entonces, y solo entonces, es martes para mí.

Ella me regala poesía. Yo alimento uno de sus delirios. Y mientras escuchamos hablar de recursos hipermedia, de la web 2.0 y el ciber periodismo, nos contamos primicias y chistes.

Ahora me recrimina que esta semana no actualicé el blog. Le digo que quiero una foto. Vuelve a regañarme. Insisto en que quiero una foto. Accede. Ella no sabe que la ausencia de letras esta semana ha sido porque en este momento estoy viviendo un verdadero martes. Ahora lo entenderá todo.

Al vernos en semejante abrazo apretado, más de uno queda desconcertado, y nos miran como locos cuando a pleno sábado no paramos de repetirnos “feliz martes”… Son códigos entre botellas e isla que por mucho que intente explicar nadie va a comprender.

Creo que a mi alrededor convocan a tomar asiento, no estoy seguro. Lo que transcurra fuera de este abrazo que recibo de mi musa no tiene importancia.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
Esta entrada fue publicada en Cotidianas, Historias y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Reencuentro

  1. Mary dijo:

    Feliz por los reencuentros 😀

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  2. Qué belleza!!! y yo recriminándote todo el tiempo que no habías actualizado el blog… 😉
    ¡Feliz martes! Sí, definitivamente hoy parece martes. Y hace dos días también. te quiero mucho, mi Carlos, mi Eusebio…
    ¿sabes? ayer trabajé y pedí no tener el día de hoy libre. Le dije al jefe: “necesito que me lo dejes guardado para un sábado libre… y así poder irme un fin de semana a Trinidad”. 😀 te quiero mucho. No dejas de sorprenderme, ahora y siempre.

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  3. Livia dijo:

    Precioso, Carli. Qué bueno tener amigos así. Ella se debe sentir muy feliz.

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  4. Ayyyy!!!!!!!!!!!!! Q post más lindo!!!!!!!!!!!!!!!!!!! LIndo, lindo lindo!!!!!!!!!!!!! Q envidia (buena) de verlos así!!!! Besos a los dos!!!! 😀

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  5. Pingback: Botella al mar | Isla nuestra de cada dia

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