Botella al mar

Botella al marDesde la semana pasada, los martes me saben a ausencia. Las palabras que llegaban antes a través del auricular, anclan ahora en mi buzón electrónico para mantener este ritual de años y acercar dos países alejados por el mar, hasta que la conexión lo permita.

Sabía de la despedida, pero no de la inminencia del adiós. El mismo día que me dio la noticia yo estaba soñando con ella. Lo juro. Soñaba que le recriminaba no saber si habían aceptado o no la solicitud. El toque en la puerta de mi cuarto me devolvió a la realidad.

“Carlitín, apúrate, que ella está al teléfono. Se va el lunes…”, me dijo mi madre.

Entonces supe que en los meses de verano no iríamos de nuevo al mar, a mi mar, donde le tomé fotos y le capturé arenas y caracoles. En apenas 48 horas llegaría a la tierra de Frida Kahlo y Diego Rivera, de la virgen de Guadalupe y el Día de los Muertos. Y yo me quedaría con un abrazo para darle; un abrazo que le guardo para cuando regrese.

Una musa se me escapó. Mas, antes de partir escribió sobre nuestra locura relacionada con el malecón habanero. Misterios de la vida o caprichos del destino, no sé.

“Ya llegué, estoy bien…”, escribió apenas pudo.

Aquí la espero, con la resignación a la que ya deberíamos estar acostumbrados los cubanos; la espero con dos libros pendientes de dedicación: los versos de Eliseo Diego y la historia de la tormentosa amistad entre Paul Theroux y sir Vidia S. Naipaul; la espero con mar y café, con Concha Buika, Chucho Valdés y Benedetti; la espero porque otras veces nos hemos separado —no como ahora, claro— y nos hemos reecontrado.

A riesgo de ir a la cárcel por hurto de mercancías, hoy asalto un depósito repleto de botellas para llevármelas a casa y escribirle mensajes a partir de su propio método. A riesgo de que WordPress me demande por plagio, desafío el temporal que se cierne sobre la villa que ella tanto adora para llegar a la península y lanzar este martes una botella al mar.

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4 Respuestas a “Botella al mar

  1. Alberto Cortés….cuando un amigo se va….memorable canción cuyas estrofas muchos hemos tarareado y sentido
    CL. Por suerte, esa sensibilidad expresa que te acompaña y cercanía a la costa permite que puedas lanzar botellas al mar para cambie el sabor de tus martes y perdure el abrazo guardado.
    El mio, mi abrazo de siempre, te llegue. Besos Mayra.

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  2. Carlos… amigo… no recuerdo cuándo fue la última vez que pude pasarme por esta isla tan nuestra desde la orilla de mi mar. WordPress indiscutiblemente… al fin y al cabo se las ingenió para exiliarme de sus páginas y no es hasta hoy que logro filtrarme por el face. Indiscutiblemente Ley si que es grande –vamos, con mayúsculas- … y me enorgullece muchísimo el que le sientas con tanta ternura. Abrazos… que tengas muy buen día rodeado de esta orilla… de esta isla…

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