Historia sin fe

Historia sin fe“A ti te lo encomiendo, Virgencita. Por ti se llama Antonio de la Caridad. Protégemelo”, fueron, tal vez, las palabras que susurró Mariana Grajales el día en que visitó el altar de la Divina Señora de la Caridad, imagen que, siglos atrás, encontraron en la Bahía de Nipe los indios Juan y Rodrigo de Hoyos junto al niño negro Juan Moreno, cuando salieron en busca de sal. Nunca se sabrá.

En eso pensaba ayer minutos antes de rezar el Padre Nuestro, los tres Ave María y el Gloria en la velada que la familia Téllez realiza cada año, fiel a la tradición iniciada por el teniente coronel trinitario:  en cómo la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre ha sido borrada de todo capítulo de la historia de la nación, en cuanto a educación escolar se refiere. Consecuencias de pertenecer a un estado laico, supongo.

Nuestros héroes son héroes sin fe. Poderosos, valientes, osados, decididos, patriotas, revolucionarios, abnegados y tantos adjetivos que aprendemos a modo de seguidilla cuando nos disponemos a valorar una figura en las clases de Historia de Cuba, sí; mas, santeros, católicos, protestantes, incrédulos, bautistas, luteranos, pentecostales, devotos de la Virgen…, no. Nuestros héroes no pueden ser así.

Consciente de la pluralidad de creencias que coexisten en los centros educacionales cubanos, ni siquiera aspiro a incluir en los temarios la asignatura Religión – ¡Dios me libre de semejante osadía!-, pero tampoco comulgo con el ostracismo que ronda la imagen de quien fuera declarada Patrona de Cuba en 1916 por el Papa Benedicto XV a solicitud de los veteranos de la gesta independentista.

Solo a partir de líneas agazapadas en otros textos (no escolares, por supuesto) se ha sabido que muchos mambises llevaban  en el sombrero un retazo de tela del tamaño de la imagen (la medida de la virgen, le llaman quienes peinan canas), que Ignacio Agramonte cargaba al machete “en nombre de la libertad y de la Virgen de la Caridad del Cobre” o que el propio Maceo llevó siempre una medalla de la Virgen cerca del pecho como resguardo.

Cachita, sin embargo, sigue perdonando la ingratitud. Desde su Santuario cobija a todos y cada uno de los cubanos, incluso a aquellos que algún día decidieron forjar una historia patria a base de agnosticismo y borrar hasta el último rasgo de religiosidad en los próceres. Al fin y al cabo, una madre no entiende de resentimientos.

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2 Respuestas a “Historia sin fe

  1. Si fuera sólo esa, la Historia que se ha borrado. Sal a la puerta de tu casa y has una encuesta para ver quien sabe quién era Justo Germán Cantero, quién era Manolo Becquer, quien era Lico Jiménez, quienes formaron parte de la Asociacón ProTrinidad, quién fue Hernández Echerri, todos devotos cristianos que pusieron su empeño en la conservación y difución de la Historia y la cultura de ese hermoso pueblo trinitario y a los que le debemos todo lo que hoy disfrutamos en Trinidad. Los cubanos tenemos que recuperar para las futuras generaciones por lo menos el 80% de su Historia

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