Archivo mensual: octubre 2015

A mucha honra, mamía

IMG_1620“Caballero, ¡cómo ha cambiado esto!”, concluyen, a veces con euforia; otras, con cierta dosis de nostalgia, quienes regresan a Trinidad después de un período de ausencias. Y puede que tengan razón.

El rostro de desamparo que durante años tuvo el Centro Histórico, por suerte, habita solamente en las instantáneas sepias de los archivos o en las memorias de quienes vivieron —y sufrieron en carne propia— los años en quela Plaza Mayor y sus alrededores devenían una boca de lobo apenas despuntaba el anochecer.

Puede que ahora el añejo corazón de la villa simule, más bien, una avenida parisina —así ha declarado más de un visitante, no yo, que solo conozco la París retratada en Internet—; que cada día se inaugura un restaurante, una cafetería, un hostal y que ahora se añore el silencio como nunca antes. Mas, allá donde se cuece el orgullo, al menos todavía, no ha llegado el contagio.

Aun cuando el tiempo pase, se sigue diciendo “mamía” —apócope de alma mía— y “hey, sí” en medio de una conversación informal. Si tocan a la puerta respondemos con un “Vaaaaa”, el punto de randa La trinitaria continúa naciendo de la urdimbre, nos resistimos a decir que somos espirituanos si nos preguntan la procedencia y no existe nada mejor que una jaba de guano para ir a buscar los mandados. Y se sigue cantando el Miserere en latín cada Semana Santa, y la Plegaria de los Siete Dolores de la Virgen, y a cada rato se recuerdan a los locos del pueblo con sus dichos y costumbres inmortales, y las leyendas que aprendimos de la abuela o los libros de los cronistas.

Puede que ahora el añejo corazón de la villa simule más bien una avenida parisina, es cierto; piel adentro, sin embargo,seguimos suscribiendo con puntos y comas aquel nombramiento no oficial de República Federativa Independiente. ¡Y a mucha honra, mamía!

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Fuera del área de cobertura

Fuera del área de coberturaNo tengo suerte con los celulares, o los celulares no se llevan bien conmigo. No lo tengo claro. Todo parece indicar que aguantan en mi bolsillo algún tiempo reglamentado por no sé quién y luego les da la pataleta. Que si la batería, que si la tapa, que si se cae y la pantalla se hace añicos, que si ya otras manos habían abusado de él… Y todas las causas desembocan en dejar mi tarjeta SIM al desnudo.

De todos, el más fiel resultó aquel Nokia del año de las quimbambas, con diseño de walkie-talkie, pantalla verde fosforescente y letras negras; aquel artefacto con sonidos tan chillones como el pajarito que competía con la princesa Fiona en la película Shrek, que quedó registrado a nombre de Filipo Torquatti, el italiano que dio su firma para que yo pudiera descubrir los encantos de la telefonía móvil en aquellos años en que tener celular en Cuba era un lujo de marca mayor, un pecado capital o un exceso de prepotencia, según el prisma de quien juzgara.

Luego de ser sometido a electroshok en el taller donde mi abuelo ha resucitado más de un centar de radios VEF y Selena, el parapetado corazón del equipo resistió más de dos años, hasta que no pudo salir del coma definitivo. Después de aquel triste fallecimiento, sus sucesores no le llegaron ni a la chancleta. Solo un primo hermano de la misma marca resistió las veleidades de la Universidad, y aun así fue por poco tiempo.

Es el recuerdo de aquella especie de dinosaurio móvil el que se dibuja ahora al ver despedirse del mundo de los celulares vivos mi recién comprado LG; un equipo “nuevecito”, así dijo el comprador… pero parece que no le caí bien.

Hace 48 horas entré en el universo de la incomunicación hasta sabe Dios cuándo porque amén de tanta modernización tecnológica, tanta wifi pública (pero no gratuita, cabe notar)… los bolsillos tiemblan con los precios de la Empresa de telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), para no hablar del negocio de los puntos de ventas particulares.

Lo reconozco: no soy de aquellos cuya anatomía se resume a cabeza, tronco, extremidades y móvil, pero tampoco comulgo con este silencio digital.

Quienes me marquen por estos días escucharán que “el móvil que usted llama está apagado o fuera del área de cobertura”, pero ténganme paciencia: regresaré, ya sea porque el cerdito de los ahorros engordó lo suficiente para afrontar la nueva compra o que Apple, Motorola, Nokia, LG, Blackberry y Window-phone al fin se pusieron de acuerdo para crear un modelo exclusivo que simpatice conmigo.

Me decanto por la primera opción.