El majá cambió de casa

El majá cambió de casaDebajo de los colchones hay un universo oculto. No piense mal usted: para nada me refiero a asuntos sexuales, sino a todo cuanto va a parar ahí a falta de espacio en estantes o cuartos de desahogo —si la casa lo tiene—.

No se trata de una exclusividad cubana, lo sé. Pero apuesto que por estos lares entre el bastidor y la colchoneta se esconden maravillas, no por lo valioso, sino por lo suigéneris. Por eso tengo un amigo que afirma con vehemencia, parafraseando la canción de la Orquesta Monumental, que el majá ya no está debajo de la cama, como se coreó durante la década del 70 del pasado siglo al calor de la música de la banda fundada por el saxofonista Daniel Rojas: ♪ Debajo de la cama está el majá, cuidao que te pica y que se va♪, sino bajo la capa que resguarda guata y muelles.

Si bien es cierto que el versito comenzó a asociarse con las cajas llenas de objetos de poco uso pero siempre útiles en caso de emergencia, colocadas (ayer y hoy) en los dormitorios, y más tarde con el espacio de los regueros de los chiquillos, la tesis de mi amigo resulta tan loca.

“Debajo de la cama al menos están recogidas —explica su teoría—. Tampoco es que sean nada del otro mundo: tal vez algunos libros, fotos, ropas viejas, cacharros de cocina… cosas así, pero debajo del colchón, muchacho, ahí sí hay que decirle a usted”.

Después de echar arriba los colchones de mi propia casa, y de preguntar a varios amigos cercanos, y levantar también sus colchones, se sabe que allí viven las cajas desarmadas de refrigeradores u otros electrodomésticos no solo para echarle mano en caso de rotura, sino para garantizar una base dura de la superficie a la hora del sueño, están nailons de varios tamaños por si vienen ciclones cubrir los muebles, guanos benditos para la buena suerte, sacos limpios y hasta algún dinerito guardado.

Insatisfecho con los resultados, la investigación sigue para validar con mayor rigor la hipótesis (ya de por sí validada) de mi amigo. Tal vez ha llegado la hora de escribir una segunda parte al famoso tema popularizado por la Orquesta Monumental.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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3 respuestas a El majá cambió de casa

  1. Mar dijo:

    yo conozco esa cama 🙂

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  2. Francisco dijo:

    Hummmmmm Todo un mundo incognito! Colchas viejas, los restos de la hamaca de la escuela al campo, etc!!!

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  3. issbrl dijo:

    Es cierto Carlitin se encuentran un innumerable de cosas que parecerá ectraño peto a,lo e j momento que se necesiten a veces no es encuentran aquí las hay con gavetas como la mia me gustó ver esa habitación. Besitos

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