Sin concesiones a la nostalgia

Sin concesiones a la nostalgiaDe vez en cuando Trinidad debe sacudirse los recuerdos y aceptar, aunque le pese, el transcurso del tiempo, la vorágine del siglo XXI, el nuevo prisma con que sus hijos la ven, la reinterpretación de lo que un día devino paradigma para Cuba. De lo contrario, cada año regresará el dejá vú, los paralelismos con la era dorada, acompañados de las evocaciones.

Todo será en vano: la tercera villa reacomoda sus tradiciones (aunque los expertos insistan que lo tradicional no cambia) ante los aprietos financieros y la dinámica de los nuevos tiempos.

Nada ayudan las remembranzas cuando la ciudad asoma a un nuevo cumpleaños, no por renegar del pasado (Dios libre al terruño de semejante sacrilegio), sino porque prefiere complacer a la mayoría de sus moradores y conformarse con que al menos sobrevive buena parte de su legado patrimonial, mutilado por momentos.

Hablar cada enero, durante la Semana de Cultura, de plataformas emblemáticas para el jolgorio, de balance entre las sonoridades para alimentar el espíritu y las que animan al esqueleto, de distinguir la diferencia entre cultura y feria pueblerina… resulta volver siempre al punto cero, con insatisfacciones sobre la mesa, cuya respuesta definitiva se rubrica con la escasez de recursos.

Tales descalabros solo parecen aquejarle a una minoría que, representación ínfima al fin, queda desdeñada ante la implacable cultura de masas, permeada de nuevas formas de asumir festejos tradicionales e interesada en anteponer el goce ante la cosecha intelectual por mucho ímpetu de ciertas instancias locales por revertirlo.

Tal vez sea mejor dejar las concesiones a la nostalgia, abrazar la reinterpretación que llega al calor de estos tiempos y aceptar de una vez lo que una trinitaria resumió de forma magistral en las inmediaciones del Parque Céspedes: “La cultura profunda tiene las horas contadas”.

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Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
Esta entrada fue publicada en Cotidianas, Historias, Para aliviar catarsis y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Sin concesiones a la nostalgia

  1. Félix Águila dijo:

    Parece incierto q personas q se llaman cultas vean contradicción entre lo viejo y lo nuevo, todo lo contrario uno completamenta lo otro, lo q hay q hacer en mi vieja Trinidad es ampliar y fortalecer la zona de desarrollo, mientras más diferencias existan entre ambas partes más se fortalecen las dos, es mi modesto parecer .

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  2. CMZ dijo:

    Es que tu naciste ayer y no conociste la Trinidad que fue y ni siquiiera se parece a laque escribes en estos dias que inmagino no tendras mujcho quedecir de lo misma de estos tiempos.

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