Cabañuelas

cabanuelas“La primera quincena de marzo será calurosa, de amaneceres grises y solo en las noches soplará un poco el viento”, anotaría Onelia en su libreta de predicciones si la vida no la hubiese arrancado de este mundo con tanta premura.

Fue una de las tantas herencias de los genes gallegos: el amor a la sopa, el respeto a los convencionalismos, las piernas regordetas… y el acto de aventurarse a predecir cada enero el comportamiento meteorológico a través de las cabañuelas, ese método adivinatorio que el padre trajo desde Santa María de Aguas Mansas, cuando el fragor de la Guerra Civil Española lo desarraigó para siempre de su lugar de origen.

Contemplar el aplomo del tercer día del año 2017 bastaría para hacerla correr hacia el libro donde registraba los acontecimientos trascendentales de la familia y entretejer esa suerte de profecía climatológica, carente de todo argumento científico.

Tal y como ocurría en aquellos días, aun por esta parte de Cuba se “llevan” las cabañuelas, y se defiende con vehemencia su efectividad, siempre imprecisa.

“No creas que es mentira —me confiesa con terquedad Lázara Puertas, una anciana de 75 años, vecina del barrio La Barranca, en Trinidad—. A mí me enseñó mi mamá, y a veces acertaba. Claro, como es una cosa aproximada, uno tienen el derecho a equivocarse”, insiste para justificar futuras incongruencias.

Como si fuera más experta que el Doctor José Rubiera —acaso el meteorólogo más famoso del país en estos momentos—, Lázara escribe en la libreta que le regaló la nieta sus profecías respecto al calor, el frío, las lluvias “aunque digan que son cosas de viejo”; e intenta explicarme con lujo de detalles el algoritmo para presagiar, pero yo me pierdo entre los entresijos de las idas y las vueltas; entre las horas y los meses.

Lázara, que solo ha visto del Departamento de Pronósticos del Instituto de Meteorología las transmisiones en vivo a propósito del paso de un huracán por la isla, le da igual que cada noche, durante la Emisión Estelar del Noticiero de la Televisión Cubana, informen sobre el comportamiento de las variables meteorológicas para las próximas horas.

Con empecinamiento se aferra a sus anotaciones, como lo hacía Onelia, mi abuela materna, en sus años mozos, convencida que las cabañuelas no mienten.

Acerca de Carlos Luis Sotolongo Puig

Joven reportero con alma de cronista y fotógrafo aficionado. Desde Trinidad de Cuba cuento historias a quienes decidan acompañarme.
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Una respuesta a Cabañuelas

  1. Hermoso!! en estos días acá alguien me mencionó las cabañuelas y no entendí ni jota. Qué bueno que me aclaras 😉 un besotote

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