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Estoy viva

Estoy viva

Foto: Carlos Luis Sotolongo Puig

A LTA, con la esperanza de que las palabras se transformen en el abrazo que la distancia me impide darte.

Cuando escuchas que México tembló y la ciudad se redujo a escombros se te encoge el alma, pero cuando sabes que un amigo (de esos imprescindibles) vive ahí, tu alma colapsa y tiemblas tanto como la ciudad.

Del otro lado de la pantalla de la computadora también se sufre y llora, más cuando buscas señales de vida en Messenger, en Facebook porque sabes que IMO no va funcionar, y no ves la luz verde encendida al lado de su nombre. Del otro lado de la pantalla, entonces, a uno se le va la vida. Sigue leyendo

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Botella al mar

Botella al marDesde la semana pasada, los martes me saben a ausencia. Las palabras que llegaban antes a través del auricular, anclan ahora en mi buzón electrónico para mantener este ritual de años y acercar dos países alejados por el mar, hasta que la conexión lo permita.

Sabía de la despedida, pero no de la inminencia del adiós. El mismo día que me dio la noticia yo estaba soñando con ella. Lo juro. Soñaba que le recriminaba no saber si habían aceptado o no la solicitud. El toque en la puerta de mi cuarto me devolvió a la realidad.

“Carlitín, apúrate, que ella está al teléfono. Se va el lunes…”, me dijo mi madre.

Entonces supe que en los meses de verano no iríamos de nuevo al mar, a mi mar, donde le tomé fotos y le capturé arenas y caracoles. En apenas 48 horas llegaría a la tierra de Frida Kahlo y Diego Rivera, de la virgen de Guadalupe y el Día de los Muertos. Y yo me quedaría con un abrazo para darle; un abrazo que le guardo para cuando regrese.

Una musa se me escapó. Mas, antes de partir escribió sobre nuestra locura relacionada con el malecón habanero. Misterios de la vida o caprichos del destino, no sé.

“Ya llegué, estoy bien…”, escribió apenas pudo.

Aquí la espero, con la resignación a la que ya deberíamos estar acostumbrados los cubanos; la espero con dos libros pendientes de dedicación: los versos de Eliseo Diego y la historia de la tormentosa amistad entre Paul Theroux y sir Vidia S. Naipaul; la espero con mar y café, con Concha Buika, Chucho Valdés y Benedetti; la espero porque otras veces nos hemos separado —no como ahora, claro— y nos hemos reecontrado.

A riesgo de ir a la cárcel por hurto de mercancías, hoy asalto un depósito repleto de botellas para llevármelas a casa y escribirle mensajes a partir de su propio método. A riesgo de que WordPress me demande por plagio, desafío el temporal que se cierne sobre la villa que ella tanto adora para llegar a la península y lanzar este martes una botella al mar.

Nominado al Liebster Award

Nominado al Liebster AwardPor primera vez en un año y cuatro meses que lleva abierta Isla nuestra de cada día, decido romper el ritual de escribir los martes. Rosana es la buena culpable de esta violación porque ha nominado a esta islita que intenta mantenerse a flote en Internet al Liebster Award, un premio virtual donde eliges 11 blogs de tu agrado.

Me sorprende, lo juro. Primero porque esta bitácora viene a ser una especie de electrón suelto en la blogosfera cubana – la mayoría de mis seguidores, gracias miles a todos, sigan acompañándome, viven fuera de Cuba, y aún así dedican un pedacito del martes a leer mis letras-; segundo, porque Rosana y yo solo nos conocemos blogs mediante, y aún así decidió nominarme; tercero, porque esta nominación viene a ser una respuesta a aquellos que, incluso frente a frente, han mirado de reojo desde el principio a la Isla nuestra y le han presagiado el final. Gracias, Rosana, gracias miles.

Ya cumplí la primera regla del juego: agradecer a quien me nominó. Ahora me toca responder su cuestionario.

1. Tu palabra favorita Estrella

2. Un personaje que te parezca ha sido inspirado en tu vida  Beba, mi tía abuela, aunque tal vez no se valga…

3. Cinco verbos preferidos Amar, cantar, escribir, conversar, escuchar.

4. Cuéntame un secreto No puedo vivir sin la música.

5. Si pudieras reencarnar en un escritor/a famoso/a, ¿a quién escogerías? Gabriel García Márquez, sin dudas.

6. Lo que más te identifica de tu país La bandera: la adoro.

7. ¿Soledad o blog? ¿O las dos cosas? Pudiera decirse que este blog me ha sacudido un poco la soledad.

8. Una causa que defenderías sin pensarlo dos veces.  Mi felicidad.

9. Una persona por la que darías tu vida (no se vale la familia)  Por Patry, mi hermana negra del alma.

10. Esta es una pregunta comodín: declárale tu amor a algo o alguien Al café con leche!!!! Lo dejo todo por un vaso de café con leche!!!!! Te amo, mi corazón!!!! 😉

11. Si pudieras escoger un lugar para morir sería… Trinidad, la ciudad donde nací, para morir con los míos.

 (…)

Ahora me toca a mí nominar. Les confieso -aquí va otra locura- que a veces visito los blogs copiando la dirección electrónica en la barra de búsqueda, porque me da pena abrirlos desde mi página y no poder comentar los post por culpa de la conexión. No voy a nominar 11 blogs, solo los que más leo, porque tampoco son muchos, y no voy a nominar por gusto. Me falta Rosana, pero como ella me nominó, no puedo incluirla en la lista. ¡No es justo!

Taratatán… ya desfilan por la alfombra roja de Isla nuestra de cada día sus nominados al Liebster Award. Ellos son:

Botellas al mar y Cuba profunda (las pongo por orden alfabético para evitar celos jejeje): ellas son las musas de esta Isla, y lo seguirán siendo. Sobran palabras. 

Epicentros (aunque está pensando cambiar de nombre): Carlos Alejandro siempre me conmueve con sus post. Además, admiro su modestia.

El Nictálope: Por su osadía, por decir las cosas sin medias tintas, por su sabiduría.

Criatura de Isla: Sheyla es otra buena amiga que un buen día llegó para quedarse. No nos conocemos, pero muchas veces sus criaturas me han salvado del naufragio. A mi mami le encanta su blog.

Micro-crónicas y Yuris Nórido (fotografías): porque su autor dice mucho en pocas palabras, se luce con las letras y con el lente. Tampoco lo conozco, pero igual le sigo.

El caimán sin muela: lo leí por primera vez en Juventud Rebelde, este mayo, a propósito del Día de las madres. Desde entonces lo enlacé a mis tierras vecinas y lo acompaño desde el silencio. Seguro Enrique Milanés se preguntará ahora mismo: ¿quién es este chiquillo que me nomina?

Estos son los blogs que no pueden faltar por revisión cuando la conexión me lo permite. Hay otros, pero tienen plantillas que demoran mucho en descargar y apenas puedo leerlos. En fin, no voy a dar más explicaciones.

Aquí va el cuestionario, para seguir el orden lógico del juego, por si alguien se anima a responderlo.

1- ¿Cuál es la mayor locura que has hecho hasta ahora?

2- Para escribir, ¿el día o la noche?

3- Lo que nunca publicarías en tu blog sería…

4- Lo más degradable que te ha sucedido en el blog es…

5- ¿Qué libro, canción y pintura salvarías del naufragio final?

6- Tu número favorito

7- Si tuvieras la oportunidad, ¿a quién resucitarías?

8- Dime alguna manía tuya…

9- ¿Por quién matarías? (familia aparte)

10- La palabra que borrarías del idioma Español…

11- La última palabra que quisieras pronunciar…

¡Misión cumplida!

Huellas imprevistas

Huellas imprevistasMis vacaciones empezaron con lágrimas. La entrega de los trabajos finales en la Universidad, las horas de estudio para los exámenes, la ansiedad de esos días y varias preocupaciones me sumieron en un abismo que, en serio, no le deseo ni a mi peor enemigo. 

Tal vez porque sé del agitado semestre que toca a las puertas o porque en enero estaré inmerso en la investigación para graduarme, es que no tuve grandes ambiciones para los meses de julio y agosto, lo juro, solo descansar en casa para reponer fuerzas, nada más. 

Sin embargo, la vida -el destino, Dios…- me demuestra una vez más su omnipotencia. Todas las tristezas de julio se convirtieron en alegrías de agosto. 

Mientras el inicio del séptimo mes del año me sorprendió en vilo, en plena madrugada, los amaneceres del mes siguiente llegaron desde La Habana, en un viaje pendiente de escritura por los “papelazos” que este servidor y su compañero de aventuras hicieron en la capital. 

Después vino Gisse, la musa de Cuba profunda, con acompañante incluido; una visita pendiente hace tres años. Y al fin le pude mostrar mi Trinidad con calma, compartimos la Cascada de Javira, la mesa, la comida de Carlos Enrique, cafés, risas, chistes, secretos…

Una semana después llegó Leydi, la musa que lanza botellas al mar. Estuvimos en la playa, su delirio, hasta bien entrada la tarde; como a Gisse, la llevé al salto de agua con 9 metros de profundidad, donde el agua siempre es fría, pero vale la pena el riesgo por el camino, el paisaje, la experiencia. Y también compartimos la mesa, la comida de Carlos Enríque, cafés, risas, chistes, secretos…

“Menos mal, los amigos siempre vienen al rescate. Menos mal, esta noche no estoy solo en el combate. Siempre igual, los amigos traen escudos pa´ salvarte y al final te levantan como único estandarte”, dice una canción.

Llegaron los últimos días de agosto y cruzó el umbral de casa una de las intérpretes que más admiro, de pequeña estatura pero grande, muy grande de corazón, capaz de enamorar a niños y jóvenes con sus canciones. Ella es, como reza el título de una de sus obras, como un duende. Tal vez los espíritus la atrajeron hasta aquí, a lo mejor estaba predestinado.

No pueden faltar mis blogs, mis dos bebés, como les digo, y con ellos todos los amigos que cada martes y domingo hacen clic en las coordenadas digitales para acompañarme.

Así pues, a pocos días para viajar otra vez a Santa Clara para empezar el último semestre de la carrera, cuando se divisa en el horizonte el camino para la tesis de diploma, cuando se avizora el extraño sentimiento de imaginar cómo me sentiré dentro de un año al llegar a un medio de prensa, me permito esta especie de alto en el camino, quizá porque siempre es bueno aquello de mirar atrás para seguir adelante.

Mis vacaciones empezaron con lágrimas, pero terminaron con sonrisas. Aunque me falte la presencia física de muchos para compartir estos momentos porque están del otro del mar; aunque asoman nuevas jornadas de aventura, muy prometedoras, por cierto; aunque de vez en cuando amenacen preocupaciones… siento las huellas de estos acontecimientos imprevistos.