Archivo de la etiqueta: Cuba profunda

¡Actualiza!

ActualizaMe llama para requerirme que hace 15 días Isla nuestra de cada día no cuenta una historia nueva. Le explico que sucesos imprevistos me han llevado a recorrer kilómetros en un día y que a mi PC le dio un patatús —pobre infeliz, está vieja y cansada después de años de desgaste y un lustro de avatares universitarios—.

“No importa, niño: ¡actualiza!”, reclama. Me regaña en un comentario y vía telefónica. “Esta semana tampoco escribiste. ¿Es que tengo que ir desde Santa Clara a jalarte las orejas?”, me amenaza.

“Hija, es que las musas están de vacaciones”, le digo. Craso error porque entonces reparo que hablo con una de las dos inspiraciones de esta bitácora. “¿Cómo? ¡Ninguna de las dos estamos en días libres, que yo sepa! Si Cuba profunda es más comprensiva, yo no, y tengo que leer algo nuevo yaaaa”. Y me da un ultimátum de 24 horas.

Yo, niño bueno y obediente, escucho el consejo por aquello de que el que a buenas musas se arrima, sombra celestial lo cobija —¿o el refrán rezaba de otra manera?…—, abro una página en blanco y empiezo a escribir esta especie de disculpa pública para evitar recibir un botellazo letal.

Anuncios

Nominado al Liebster Award

Nominado al Liebster AwardPor primera vez en un año y cuatro meses que lleva abierta Isla nuestra de cada día, decido romper el ritual de escribir los martes. Rosana es la buena culpable de esta violación porque ha nominado a esta islita que intenta mantenerse a flote en Internet al Liebster Award, un premio virtual donde eliges 11 blogs de tu agrado.

Me sorprende, lo juro. Primero porque esta bitácora viene a ser una especie de electrón suelto en la blogosfera cubana – la mayoría de mis seguidores, gracias miles a todos, sigan acompañándome, viven fuera de Cuba, y aún así dedican un pedacito del martes a leer mis letras-; segundo, porque Rosana y yo solo nos conocemos blogs mediante, y aún así decidió nominarme; tercero, porque esta nominación viene a ser una respuesta a aquellos que, incluso frente a frente, han mirado de reojo desde el principio a la Isla nuestra y le han presagiado el final. Gracias, Rosana, gracias miles.

Ya cumplí la primera regla del juego: agradecer a quien me nominó. Ahora me toca responder su cuestionario.

1. Tu palabra favorita Estrella

2. Un personaje que te parezca ha sido inspirado en tu vida  Beba, mi tía abuela, aunque tal vez no se valga…

3. Cinco verbos preferidos Amar, cantar, escribir, conversar, escuchar.

4. Cuéntame un secreto No puedo vivir sin la música.

5. Si pudieras reencarnar en un escritor/a famoso/a, ¿a quién escogerías? Gabriel García Márquez, sin dudas.

6. Lo que más te identifica de tu país La bandera: la adoro.

7. ¿Soledad o blog? ¿O las dos cosas? Pudiera decirse que este blog me ha sacudido un poco la soledad.

8. Una causa que defenderías sin pensarlo dos veces.  Mi felicidad.

9. Una persona por la que darías tu vida (no se vale la familia)  Por Patry, mi hermana negra del alma.

10. Esta es una pregunta comodín: declárale tu amor a algo o alguien Al café con leche!!!! Lo dejo todo por un vaso de café con leche!!!!! Te amo, mi corazón!!!! 😉

11. Si pudieras escoger un lugar para morir sería… Trinidad, la ciudad donde nací, para morir con los míos.

 (…)

Ahora me toca a mí nominar. Les confieso -aquí va otra locura- que a veces visito los blogs copiando la dirección electrónica en la barra de búsqueda, porque me da pena abrirlos desde mi página y no poder comentar los post por culpa de la conexión. No voy a nominar 11 blogs, solo los que más leo, porque tampoco son muchos, y no voy a nominar por gusto. Me falta Rosana, pero como ella me nominó, no puedo incluirla en la lista. ¡No es justo!

Taratatán… ya desfilan por la alfombra roja de Isla nuestra de cada día sus nominados al Liebster Award. Ellos son:

Botellas al mar y Cuba profunda (las pongo por orden alfabético para evitar celos jejeje): ellas son las musas de esta Isla, y lo seguirán siendo. Sobran palabras. 

Epicentros (aunque está pensando cambiar de nombre): Carlos Alejandro siempre me conmueve con sus post. Además, admiro su modestia.

El Nictálope: Por su osadía, por decir las cosas sin medias tintas, por su sabiduría.

Criatura de Isla: Sheyla es otra buena amiga que un buen día llegó para quedarse. No nos conocemos, pero muchas veces sus criaturas me han salvado del naufragio. A mi mami le encanta su blog.

Micro-crónicas y Yuris Nórido (fotografías): porque su autor dice mucho en pocas palabras, se luce con las letras y con el lente. Tampoco lo conozco, pero igual le sigo.

El caimán sin muela: lo leí por primera vez en Juventud Rebelde, este mayo, a propósito del Día de las madres. Desde entonces lo enlacé a mis tierras vecinas y lo acompaño desde el silencio. Seguro Enrique Milanés se preguntará ahora mismo: ¿quién es este chiquillo que me nomina?

Estos son los blogs que no pueden faltar por revisión cuando la conexión me lo permite. Hay otros, pero tienen plantillas que demoran mucho en descargar y apenas puedo leerlos. En fin, no voy a dar más explicaciones.

Aquí va el cuestionario, para seguir el orden lógico del juego, por si alguien se anima a responderlo.

1- ¿Cuál es la mayor locura que has hecho hasta ahora?

2- Para escribir, ¿el día o la noche?

3- Lo que nunca publicarías en tu blog sería…

4- Lo más degradable que te ha sucedido en el blog es…

5- ¿Qué libro, canción y pintura salvarías del naufragio final?

6- Tu número favorito

7- Si tuvieras la oportunidad, ¿a quién resucitarías?

8- Dime alguna manía tuya…

9- ¿Por quién matarías? (familia aparte)

10- La palabra que borrarías del idioma Español…

11- La última palabra que quisieras pronunciar…

¡Misión cumplida!

Huellas imprevistas

Huellas imprevistasMis vacaciones empezaron con lágrimas. La entrega de los trabajos finales en la Universidad, las horas de estudio para los exámenes, la ansiedad de esos días y varias preocupaciones me sumieron en un abismo que, en serio, no le deseo ni a mi peor enemigo. 

Tal vez porque sé del agitado semestre que toca a las puertas o porque en enero estaré inmerso en la investigación para graduarme, es que no tuve grandes ambiciones para los meses de julio y agosto, lo juro, solo descansar en casa para reponer fuerzas, nada más. 

Sin embargo, la vida -el destino, Dios…- me demuestra una vez más su omnipotencia. Todas las tristezas de julio se convirtieron en alegrías de agosto. 

Mientras el inicio del séptimo mes del año me sorprendió en vilo, en plena madrugada, los amaneceres del mes siguiente llegaron desde La Habana, en un viaje pendiente de escritura por los “papelazos” que este servidor y su compañero de aventuras hicieron en la capital. 

Después vino Gisse, la musa de Cuba profunda, con acompañante incluido; una visita pendiente hace tres años. Y al fin le pude mostrar mi Trinidad con calma, compartimos la Cascada de Javira, la mesa, la comida de Carlos Enrique, cafés, risas, chistes, secretos…

Una semana después llegó Leydi, la musa que lanza botellas al mar. Estuvimos en la playa, su delirio, hasta bien entrada la tarde; como a Gisse, la llevé al salto de agua con 9 metros de profundidad, donde el agua siempre es fría, pero vale la pena el riesgo por el camino, el paisaje, la experiencia. Y también compartimos la mesa, la comida de Carlos Enríque, cafés, risas, chistes, secretos…

“Menos mal, los amigos siempre vienen al rescate. Menos mal, esta noche no estoy solo en el combate. Siempre igual, los amigos traen escudos pa´ salvarte y al final te levantan como único estandarte”, dice una canción.

Llegaron los últimos días de agosto y cruzó el umbral de casa una de las intérpretes que más admiro, de pequeña estatura pero grande, muy grande de corazón, capaz de enamorar a niños y jóvenes con sus canciones. Ella es, como reza el título de una de sus obras, como un duende. Tal vez los espíritus la atrajeron hasta aquí, a lo mejor estaba predestinado.

No pueden faltar mis blogs, mis dos bebés, como les digo, y con ellos todos los amigos que cada martes y domingo hacen clic en las coordenadas digitales para acompañarme.

Así pues, a pocos días para viajar otra vez a Santa Clara para empezar el último semestre de la carrera, cuando se divisa en el horizonte el camino para la tesis de diploma, cuando se avizora el extraño sentimiento de imaginar cómo me sentiré dentro de un año al llegar a un medio de prensa, me permito esta especie de alto en el camino, quizá porque siempre es bueno aquello de mirar atrás para seguir adelante.

Mis vacaciones empezaron con lágrimas, pero terminaron con sonrisas. Aunque me falte la presencia física de muchos para compartir estos momentos porque están del otro del mar; aunque asoman nuevas jornadas de aventura, muy prometedoras, por cierto; aunque de vez en cuando amenacen preocupaciones… siento las huellas de estos acontecimientos imprevistos.

Mensaje para las musas

A Gisse y Leydi, como felicitación atrasada por el día del periodista

Gisselle Morales Rodríguez-propietaria de una finca virtual– y Leydi Torres Arias-dueña de las botellas lanzadas al mar de la blogosfera– comparten la pasión por el periodismo, la prensa plana, la provincia de Villa Clara, el arte de seducir con las palabras, entre otras tantas afinidades.

A Gisse la conocí primero, un lunes, cuatro de enero, tres años atrás, en el salón de reuniones de Escambray, cuando la nombraron mi tutora en las prácticas del primer semestre de la carrera. Yo solo veía su pelo rubio. Ella estaba de espaldas, volteó, sonrió y movió los dedos en señal de saludo sin sospechar que a partir de entonces no lograría desprenderse de mí hasta los días de hoy.

Meses más tarde-yo estaba de vuelta a la Universidad-llegó Leydi. Aún no era mi profesora de Tendencias del Periodismo Contemporáneo, sino una estudiante de quinto año dispuesta a compartir el  deslumbramiento que sentía, todavía siente, por el periodista cubano Luis Sexto, eje central de su tesis, a través de una conferencia en la asignatura Grandes Figuras del Periodismo. “Es uno de los mejores en el país, sin chovinismo alguno”, dijo antes de empezar aquella clase en la que o rompía su abanico, o se declaraba hipertensa, a juzgar por el nerviosismo que tenía.

(…)

Aunque trabaje en Sancti Spíritus Gisse vive atrapada entre dos orillas y no logra desprenderse de su natal Sagua la Grande-como yo nunca lo haría de Trinidad, esté donde esté- y cada 15 días se echa la mochila al hombro- a veces la imagino como una estudiante becada todavía -dispuesta a regresar a la ciudad de sus nostalgias. Ama los gatos y el agua de río.

Leydi vive en Santa Clara, pero Cienfuegos es su ciudad predilecta. Escribe al mar. Sucumbe ante el Muelle Real, los atardeceres y todo cuanto huela a mar. De ser  posible desviaría cualquiera playa hacia Santa Clara, para no tener que viajar en busca del sonido de las olas.

Ambas hechizan con los helados, los postres; ambas perpetuaron mi nombre. Gisse lo hizo en tinta, un 23 de enero, cuando por vez primera publiqué en el semanario de Sancti Spíritus; Leydi me embotelló en abril, cuando contó sobre los tres Carlos de su vida-nunca antes habían escrito sobre mí en un blog personal-.

Sin pedirle permiso a ninguna de las dos, les robé un post a cada una-aún cuando sé vendrán muchos más y mejores- porque, en conjunto, labran el rumbo de cada martes en la isla nuestra de cada día. Ambos escritos descansan en la pared de mi cuarto.

Cuando leo A prensa fría,de Gisse, me convenzo que los teclazos más osados, el tratamiento del tópico más polémico no sirve de nada si carece de emoción, si el periodista no logra humanizar el acontecimiento más terrible; si no busca “la descripción pormenorizada y sin mordazas de los claroscuros que-por más que le pese a algunos-todavía tiene la realidad”.

Leydi me ha dedicado varias de sus botellas, la han acusado de escribir mucho sobre mí-lo cual ha despertado celos, estoy seguro-pero ninguna me apasiona tanto como Soledades. Con esas palabras nacidas en noviembre de 2011, supe que yo no era el único que, a veces, se siente solo a pesar de estar rodeado de mucha gente; que canalizar los sentimientos en estos predios digitales también resultan esencias válidas para “no sentirme en una isla desierta” porque los periodistas son de carne y hueso.

Me falta hacerlas coincidir para conversar hasta el amanecer. Eso sí, cuando nos sentemos a la mesa me toca a mí cocinar porque Leydi ha tenido malas experiencias frente a los calderos y los frijoles negros no son el fuerte de Gisse.

(…)

Hay quienes eligen como faro a eminentes personalidades. Yo, además, tengo dos musas -por cierto, ahora me percato las declaré mis musas sin consulta previa, ¡qué atrevido soy!-, autorizadas a tirar de mis orejas cuando desvíe el rumbo en el estilo de la escritura, en los mensajes, en todo.

A estas dos reporteras regalo el post más parcializado de todos hasta ahora; una declaración confesa de una “obsesión muy rara”, como dice mi madre, escrita más de diez veces-no es exageración-y de la que todavía no estoy satisfecho, casi al poner el punto final.

Me queda mucho por decir… porque las cuartillas siempre serán pocas para decirle a estas dos periodistas, mujeres, amigas cuánto las admiro y las quiero.